El economista y ex gobernador del Banco Central, José Luis Malkún aseguró ayer que si el barril de petróleo se mantiene por debajo de los 90 dólares en los próximos meses y el Gobierno hace un sacrificio de 30 o 40,000 millones, el país puedo aguantar los embates de la crisis provocada por el conflicto internacional entre Estados Unidos-Israel e Irán.
Durante una entrevista concedida al programa El Despertador, el exgobernador del Banco Central consideró que un escenario con precios superiores a los 105 dólares no sería posible que la economía aguante por las fuertes presiones sobre las finanzas públicas y la inflación.
«Lo que no podemos aguantar es un petróleo en 105, 110 o 120 dólares, porque si la guerra se reanuda el petróleo puede subir hasta a 150 o 200 dólares el barril, eso sería el desastre, ese sería el peor escenario», sostuvo el experto en materia económica.
Malkún destacó, sin embargo, que la economía dominicana continúa mostrando fortaleza frente a un panorama global marcado por conflictos geopolíticos y tensiones económicas. Destacó que sectores clave, como el turismo, las remesas y la inversión extranjera, siguen creciendo, contribuyendo al dinamismo de la economía nacional.
Expuso que la perspectiva podría seguir siendo buena para el país si se le pone un freno a la guerra y no se da una escalada.
Al responder pregunta sobre la apreciación del peso, Malkún manifestó que el fortalecimiento de la moneda dominicana responde al significativo flujo de divisas que recibe el país por concepto de remesas, turismo, exportaciones e inversión extranjera.
No obstante, advirtió que esta situación también tiene efectos negativos para sectores generadores de divisas, como las exportaciones y el turismo, al reducir su competitividad internacional.
Agregó que un peso más fuerte ayuda a abaratar las importaciones de combustibles, alimentos, fertilizantes y materias primas, lo que contribuye a moderar algunas presiones inflacionarias.
Sobre la situación económica, indicó que la gente se está quejando en todas partes del mundo por los altos precios de los productos de consumo masivo y de igual forma, la comida preparada.
Sostuvo que aunque las estadísticas reflejen crecimiento económico, reducción de la pobreza y mayores niveles de empleo, la percepción ciudadana estará condicionada por el impacto que tengan los precios sobre el presupuesto familiar.
«Cuando la economía afecta al bolsillo esta todo mal, aunque tu me digas que está creciendo al cuatro por ciento, aunque me digas que ha bajado la pobreza, aunque digas que el empleo aumentó (…) no me importa, me importa el bolsillo, pero está fuera del alcance del Gobierno», indicó.
Dijo que una medida es subsidiar, como lo hace el Gobierno, pero no se puede subsidiar todo, algo tiene que subir de precio.
El economista también se refirió al problema eléctrico, cuyo subsidio dijo se elevará a más de 100,000 millones. También opinó sobre el nuevo código laboral indicando que ya no se puede seguir sosteniendo la figura de la cesantía tal y como está al día de hoy. (LD-OJO)





