El escenario más perturbador que pudiera presentársele a un cientista social y peor para quien sea analista político de Estado, es encontrarse con que de buenas a primeras, en esta nación se está presentando esa cierta muestra de frustración anímica y entre tantos ciudadanos y lo más inquietante, en todas las capas sociales.
Al mismo tiempo, llama la atención como desde las altas esferas de la política, la economía y el gobierno, el espíritu común que se muestra, es uno y peligroso de dejar hacer o no querer darle importancia a nada y mucho menos tratar de estar por lo menos dos pasos adelante de cualquier brote de inquietud generalizada que se presentara.
De esta manera, contemplamos con asombro el comportamiento gestual del mismo presidente Luis Abinader, del que lo menos que se está viendo, no es que poco le importa lo que digan los demás, es decir, sus críticos; sino que el mismo primer mandatario, parecería que está actuando, dejándose llevar por las iniciativas que le presente cada día, cuando lo correcto debería de ser, que él mantuviera la iniciativa en todo lo concerniente a lo que debe ser una gobernabilidad cierta, estable y duradera.
En cierto sentido, lo que muchos vemos es como si el aspecto intrínsecamente autoritario del ejercicio del Poder Ejecutivo, le domina de tal manera, que parecería, lo poco que le importaría un estallido social y al entender tan subjetivamente, que él y por el propio poder institucional que descansa en su cargo y que se proyecta hacia su persona, de un manotazo pudiera entender que le sería fácil encarar, dominar o aplastat cualquier tipo de protesta social.
Recién acaba de dar muestra de ese ego que luce que no controla, con la aceptación de que una tropa policial le cayera como a la conga a un grupo de agrónomos, quienes en todo su derecho ciudadano y al entender que sus demandas no son escuchadas por las vías normales del diálogo y la solución de conflictos, debieron de hacer una marcha y dirigirse a las puertas del Palacio Nacional y para hacer valer sus inquietudes.
La marcha, que por lo que supimos, era de conocimiento previo y pleno de Abinader y los principales jerarcas subalternos suyos en el Palacio Nacional, sorpresivamente fue interrumpida por una agresión salvaje de tropas policiales en capacidad de confrontación y combate y para que los que protestaban pacíficamente, entendieran que el gobierno no tolerará ningún tipo de exceso que generara anarquía social y por lo que fue evidente, que al lanzarle bombas lacrimógenas y directamente al presidente de los agrónomos, se entendió que la autoridad nacional está dispuesta a ser capaz de todo lo necesario en materia de represión pública contra los ciudadanos.
Paralelamente, también hemos visto, que desde que el CONEP tiene el control de administración, presupuesto y mando de la Policía Nacional y esta convertida en un punto de negocios público-privado para empresarios y suplidores del Estado, cierto espíritu concatenado de guión instrumentalizado ha ido trasformando o despertando el ánimo de caverna de la oficialidad y decididamente entre la superior, donde a algunos les retoza la maldad y la prepotencia.
Pues cuando no es que un general cabeza de una región ordena que no se permita la entrada de periodistas y medios los cuarteles bajo su mando, es que otro le da por mostrarse lo suficientemente agresivo tratando de incentivar la probabilidad de una trifulca, que genere, que ese oficial general se entienda que es un instrumento adecuado de los empresarios que controlan la institución y con la delegada Elena Viyella de Paliza a la cabeza y que en cierta manera indirecta, es un incentivo para los empresarios que controlan el presupuesto policial y para ordenar el avituallamiento que justifique la salida de millones de pesos que muevan la maquinaria de compras y participación de porcentajes derivados de estas y de lo que los miembros del Conep como del Consejo Nacional de Competitividad tienen suficiente destreza y participación.
Cuando este escenario tan perturbador se presenta y además, viendo todos los ciudadanos el cierto aspecto de ególatra de Abinader y que abandona su función correcta de mandatario de los ciudadanos y para ir dando el giro nada conveniente de comenzar a actuar como un poder personal de orden autoritario y dictatorial, que las alarmas de inmediato se presenten, la gente se inquiete, las redes sociales especulen y como los bolsillos están vacíos y casi nadie llega a fin de mes y la calidad y nivel de vida próspera hasta agosto de 2020, de hecho ya ha desaparecido.
Que definitivamente haya que entender y hablando en lenguaje de pescadores, de que se está presentando un peligroso “mar de fondo”, que si no se despeja a tiempo y por más que los cientos de consejeros presidenciales digan lo contrario y por su razonamiento básico, de que deben de alargar lo más posible los estupendos salarios millonarios que ostenta y por su solo oficio de alagar el ego de Abinader, que las preocupaciones sobre la posibilidad de una dura ruptura social, sea un asunto que ya no se puede desechar.
Todavía más, Abinader y por lo que se está viendo, parecería que está viviendo dentro de la burbuja mediática que sus propagandistas le han creado y en razón de la misma, ya no cuenta con una perspectiva y razonamiento objetivo que le haga entender el fuerte nivel de tormentas ocultas que abaten los ánimos de los que entiende que gobierna y por eso se refugia en su nicho de aduladores mediáticos de la peor especie, que en base a la experiencia proveniente de quienes se deben: los empresarios dueños de los medios tradicionales; saben perfectamente, que cuando a Abinader no les sea necesario, todos ellos tienen sus modos de vida garantizados por ese capitalismo salvaje al que se deben.
¿A qué conclusión se ha de llegar?, que Abinader está solo y casi atrapado y sin salida y tanto, que para remate, desde la embajada estadounidense, su titular-espía de años al servicio de la CIA- y en su propia cara, está intentando morder el pastel de los serviles periodistas, propagandistas y comunicadores que Abinader y hasta hace poco controlaba y con tanto éxito, que ya la embajadora Campos tiene influencia directa en la totalidad de los directores de medios tradicionales, la presidencia de la asociación de diarios como en la presidencia del Colegio de Periodistas y lo más perturbador, en más del 50 % de los medios y voceadores en las redes sociales, quienes con solo invitarles a compartir su mesa, con solo eso, los tiene servilmente a sus pies.
También hay otro detalle y muy espinoso, que al parecer nuestro joven presidente no entiende, que en la medida que el presidente Trump se las arregla para cambiar el mapa político del Continente y al aupar directa o indirectamente una mayoría de gobiernos de “derecha”, Abinader no le resulta útil y por lo guabinoso que es y al pretender estar en misa y repicando y sin comprometerse en nada.
¿Conclusión? Abinader y tal vez sin darse cuenta, se está convirtiendo en un primer mandatario no confiable al grueso de la población y mucho menos a sus supuestos y aparentes aliados estadounidenses y de los que todos conocemos, que no son amigos ni leales a nadie que no les respalde sus políticas y sustente sus intereses.
Consecuentemente, es más que preocupante, la nada leve nota de pesimismo que se está apoderando de la ciudadanía y que de expandirse, no solo que hablaría de grave grieta social y sí de un eventual fuerte foco de desestabilización institucional. Con Dios. 27.06.2026
imagen: Excusas pues inadvertidamente perdimos el nombre del periódico alternativo que originalmente la creó





