La primera condición y característica que debe tener toda promulgación de una reforma constitucional tiene que ver, con que, si los diputados constituyentes fueron producto de una elección popular directa y que, en la situación actual, no ocurrió.
Y al no suceder, el gobierno que se entendía legal y legítimo se convierte automáticamente en uno de facto y que queda a merced de las veleidades políticas y de las disparidades siempre emotivas de los arrebatos de sus adversarios políticos, internos y externos.
Desde luego, tampoco es, que, porque el PRM hubiese violentado los cánones constitucionales y para repetir su fechoría de febrero y mayo pasados, de haber provocado un fraude electoral masivo del que la reelección partidaria fue teñida de ilegalidad absoluta, no significa que los ciudadanos y por más coraje que tengan, se van a lanzar raudos a afectar el de por sí ya afectado sistema democrático constitucional.
Sino que ahora, los ciudadanos que nos entendemos cívicamente responsables y para evitarle a la nación un daño mayor, deberemos de mantenernos vigilantes y frente a un gobierno y Congreso de facto, del que solo se puede esperar que continue realizando violación constitucional tras otra y si sus popis y capitostes partidarios, mal interpretan el audaz papel de violadores sistemáticos del orden legal y legítimo que ya les distingue.
En este sentido, la sociedad, sus fuerzas vivas y su sociedad civil, deberán de mantener una reacción de cuido institucional fundamentalmente contestataria y con el solo propósito de que, en principio, si el presidente Abinader, ahora dominado por un ego endiosado, entienda que nada de lo realizado le basta y que sí debe de imponer la dictadura pura y simple y más teniendo un Congreso que le es absolutamente genuflexo, se actúe a lo inmediato y enfrentarle con presteza.
Todavía, más, por todo lo que dijo ayer en su discurso ante la mostrenca Asamblea Nacional Revisora, el ejecutivo nacional dio muestras de entender, que todo cuanto su partido y él mismo han hecho para perpetuarse en el poder, asume que cuenta con una mayoría calificada de ciudadanos que entiende podrían apoyarle.
Sin embargo, los hechos evidencian que esa es una apreciación totalmente falsa y como lo es, ese criterio suyo, de que la denominada cláusula pétrea que hizo aprobar y como una extensión mayor del artículo 124 del pasado texto constitucional y que hacía absolutamente innecesario la reformulación que le hiciera al mismo y con el solo propósito egoísta de querer impedir que otros ciudadanos y en específico, expresidentes de la Nación, pudieran volver a postularse para las próximas elecciones del 2028.
Al presidente Abinader, hay que decirle y para que conste, que olvidó, que una Asamblea Nacional Revisora, puede ser perfectamente corregida o eliminada y si hay otra futura y compuesta por diputados constituyentes calificados e hijos de una elección especial directa. Solo no ocurriría, si, por ejemplo, el PRM fuera en el 2028 a otra reelección y la ganara.
Y lo que deberá suceder -esa nueva reforma- porque en la Carta Magna no hay absolutamente nada inmutable o pétreo y que no se pudiera modificar o cambiar. Además, la actitud presidencial olvida algo fundamental, nunca una generación mayor podría imponerse a otra nueva y la que como corresponde a otro tiempo y circunstancia, es esa nueva la que debe y tendrá que decidir sobre el particular.
Por este hecho, tenemos la impresión. de que Abinader, quien afirma que, por la nueva reforma, él no tiene derecho a continuar en la política activa desde el mismo cargo u otro de elección directa y que ha sido su mayor error político. En esto ha actuado como el comerciante o mercader árabe que quiere colocar un activo a plazo fijo y sabiendo, que como sus adversarios no podrán presentarse -al menos lo entiende ahora- él podría resurgir en el papel de neo caudillo y quien, por estar por encima del bien y el mal. Al menos, esa es su creencia, entienda que su colectividad política le seguirá a pie juntillas.
Aparte, de que está la otra situación, de que al negarle a las nuevas generaciones su derecho a decidir en esta materia, actúa entendiéndoles como si sus miembros fueran unos incapaces, a los que él debería de guiar y manipular y lo que obliga a que al presidente se le diga que está totalmente equivocado.
Bastaría que la percepción popular indique, que su gobierno no tiene la menor idea de cómo sacar a la nación del atolladero en el que sus distorsionadas políticas le han metido o que los ciudadanos se tiren a las calles y sin importar la represión Prêt-à-porter (lista para llevar) que ya tiene anunciada con su ley 1-24 y para que entonces la realidad política le dé y de golpe, de todo un pueblo dispuesto a correr el riesgo que sea y con tal de obligar a su gobierno a reconducirse dentro de la legalidad a la que la ciudadanía está acostumbrada cuando un gobierno respeta el estado de derecho.
Por eso es tan importante y al mismo tiempo auspicioso que el principal partido opositor, el PLD y como resultado de sus primaras, haya elegido sus nuevas autoridades nacionales y con las que demostró que el partido morado demuestra fuerza unitaria y vitalidad política de cara al 2028 y lo que es tan necesario, pues el contrapeso institucional y frente a un partido, su congreso y su gobierno, quienes hasta ahora han demostrado que son capaces de todo para mantenerse en el poder y sin importar cuanta violación constitucional tuviesen que cometer.
También hay que decir, que, de todas maneras, los excesos institucionales que el PRM y Abinader han cometido y sí los ciudadanos seguimos manteniéndonos como personas cívicamente responsables, a las autoridades les será bien difícil poner de rodillas a toda la nación.
Solo clamamos al altísimo, para que el presidente Abinader, quien se dice un devoto feligrés católico, recomponga sus pasos y actuaciones y entienda, que su entrada al poder en el 2020 no fue ningún tipo de cheque en blanco para creerse que podría hacer lo que le plazca con el destino de la República y que es la imagen que hasta ahora ha estado presentando.
Sin duda y esto hay que puntualizarlo, que el primer mandatario ha abusado del estado de necesidad de millones de dominicanos hambreados de clase pobre como de mediana clase media, mientras ha entregado a todo un grupo de empresarios y banqueros privilegiados, miles de millones de pesos en contratos de obras y servicios y dando la desagradable impresión, de que, para él, lo que en verdad le importa es su gobierno plutocrático, en el que hasta tiene parte de la burguesía haitiana.
Ojalá que reflexione y por ello le puntualizamos, que, a resultas de la apócrifa promulgación de la reforma constitucional a lo Abinader, su gobierno es ahora de facto. Suerte, que, de contrapeso, el PLD y por los resultados de sus elecciones internas, también ayer, luce renacido y calificado para encabezar la oposición legal y legítima. Con Dios. (DAG) 28.10.2024





