Al menos ocho muertos en un tiroteo en un centro comercial de Dallas

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La epidemia de las armas de fuego continúa en Estados Unidos. El último episodio de violencia armada se vivía en un centro comercial cercano a la ciudad de Dallas, en Texas, a las 3:30 de la tarde del sábado hora local, cuando las 120 tiendas que componen los populares establecimientos al aire libre suelen estar abarrotadas.

Un simple plan de compras y ocio de fin de semana se convirtió en tragedia cuando un hombre fuertemente armado se presentó en uno de los puntos de venta más grandes de la región, conocido como Allen Premium Outlets, en la localidad de 100.000 habitantes de Allen, suburbio situado a 40 kilómetros al norte de la ciudad texana de Dallas, y disparó deliberadamente contra la gente que disfrutaba de su tiempo libre.

Al menos ocho personas murieron en el lugar de los hechos y otra decena resultó herida, siendo siete de ellas – de edades comprendidas entre los 5 y los 61 años – trasladadas al hospital. Un policía que estaba de servicio cerca de la zona pudo llegar rápidamente al escuchar los disparos y abatió al tirador, dejándolo inmóvil en el suelo, tal y como muestran estremecedoras imágenes que han circulado por las redes sociales.

El autor de la matanza actuó solo, según confirmaron las autoridades horas después, todavía sin poder identificarlo. En uno de los videos que circuló por internet puede verse al que parece ser el tirador, tendido en el suelo tras ser abatido por un agente de la policía, sangrando por la cabeza, vestido completamente de negro y equipado con un chaleco antibalas, municiones y un fusil de asalto.

De fondo, la voz de decenas de personas gritando mientras corren a refugiarse de los disparos del asaltante. “Se podían ver los cuerpos de las personas a las que habían disparado en la acera”, explicó uno de los testigos, que se escondió en la parte de atrás del restaurante donde estaba desayunando con su hija menor de edad.

El jefe de los bomberos, Jonathan Boyd, adelantó que era posible que más víctimas de la matanza fueran trasladadas a centros hospitalarios en vehículos privados, después del caos desatado en la escena de la matanza. Dos de las personas ingresadas murieron más tarde en el hospital, otras tres estaban en estado crítico y cuatro más en condición estable.

“Todos queremos que las víctimas y sus familias afectadas por esta tragedia sepan que los abrazaremos y que estamos aquí para ayudarles”, declaró el alcalde de Allen, Ken Fulk, durante una conferencia de prensa. “Estamos de duelo. Tengan la seguridad de que la nación y el mundo también están de duelo. Allen es una ciudad orgullosa y segura, lo que hace que el acto de violencia de hoy sin sentido sea aún más impactante”, añadió el edil.

El alcalde de Allen también explicó a los medios que la policía de la localidad está entrenada para “no vacilar en avanzar hacia la amenaza”, dando a entender que la actuación del único agente que pudo intervenir a tiempo había podido salvar muchas vidas este sábado.

También en Texas, el fin de semana pasado, un hombre armado mató a sus vecinos en Cleveland, cerca de la ciudad de Houston, acabando con cinco miembros de una misma familia, entre ellos un niño de 9 años. Las víctimas le habían pedido al asaltante que dejara de disparar su arma en el jardín porque el ruido no dejaba dormir a su bebé ocho de meses.

Residencias privadas, escuelas, hospitales, iglesias, supermercados o centros comerciales, cualquier lugar público o privado del país se ha convertido en el blanco de ataque de personas vengativas armadasEn los primeros meses de 2023, se han producido un total de 199 tiroteos masivos (aquellos con cuatro o más víctimas mortales) en Estados Unidos, dejando por ahora un récord de 6.290 estadounidenses muertos y 11.618 heridos por disparos.

Texas es uno de los Estados más permisivos con las armas y a menudo se enorgullece de contar con más de un millón de propietarios de armas de fuego, a pesar de su reciente historial de tiroteos masivos. Las autoridades estatales reconocen que han visto aumentar este tipo de altercados de violencia armada desde septiembre de 2021, justo después de que Texas permitiera que la mayoría de los adultos pudieran portar armas de fuego sin necesidad de poseer una licencia.

El tiroteo masivo del centro comercial de Allen se convertía en el segundo más mortífero del año en Estados Unidos, tan sólo por detrás de Monterey Park, en California, donde un hombre armado acabó con la vida de 11 personas en un salón de baile el 21 de enero, coincidiendo con las festividades del Año Nuevo Lunar. Además, la matanza del sábado también es la más mortífera del Estado de Texas en los últimos años, después de la masacre escolar de Uvalde, que dejó en mayo de 2022 un balance de 19 estudiantes muertos y dos de sus profesoras a manos de un ex alumno del centro educativo. [La Razón-vj]