domingo, octubre 24, 2021
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Archibald un pequeño gigante en NBA

El Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano no le suena extraño a los oídos de Nate Archibald ya que uno de sus pupilos en las canchas del Sur del Bronx fue instalado en la Clase de 1995, y él mismo pertenece al Naismith Memorial que honra a los mejores jugadores de baloncesto de todos los tiempos en cualquier latitud del globo.

A “Tiny”, invitado especial al LV Ceremonial de este año en reconocimiento a sus aportes al básquet dominicano desde aquella memorable primera incursión en 1975 invitado por Eduardo Gómez, un agradecido alumno de sus tiempos en los parques neoyorquinos.

Actor en un Palacio de los Deportes a casa llena en el proceso de la recaudación de fondos para techar la cancha del Club Mauricio Báez, Archibald fue un visitante asiduo de nuestro país para ofrecer clínicas en clubes de la capital y La Romana como una forma de desarrollar el baloncesto y mantener su tradición de trabajo con la juventud.

La excelente iniciativa del doctor Dionisio Guzmán, presidente del Comité Permanente, de cursar una invitación al legendario basquetbolista, sigue a la que en 2019 provocó la presencia entre nosotros del cubano Alberto Juantorena, el célebre doble campeón olímpico de Montreal 1976.

Como jugador, Nate fue el paquete completo, pero condensado en una pequeña porción para hacerlo aún más efectivo. En el lugar correcto en el momento apropiado, su instinto para el juego lo unió a sus excepcionales condiciones atléticas y fue esa combinación la fórmula del éxito que le acompañó desde sus días en la Universidad de Texas en El Paso (UTEP).

En sus 14 años en la NBA, seis de ellos como un All-Star, Archibald estableció sus condiciones como infatigable veloz corredor de un lado a otro, ejecutante de pases inimaginables con su extraordinaria visión periférica, y encestador prolífico apoyado en penetraciones vertiginosas y una asombrosa capacidad para crear lances como lo hace un mago con los conejos de su sombrero.

Su estilo de juego, lleno de capacidad motriz y colorido, contribuyó a revolucionar la posición de líder de piso que a partir de su incursión pasó de ser un simple armador y experto pasador en un jugador completo listo para contribuir de múltiples maneras al éxito de los equipos.

Incluido entre los 50 Grandes de Todos los Tiempos en el 50mo Aniversario de la NBA en 1996, Archibald unió su nombre al de Oscar Robertson (1967-68) cuando en 1972-73 lideró el llamado “mejor baloncesto del mundo” en promedio de puntos (34.0) y asistencias por juego (11.4).

Esa media de puntos en una campaña aun se mantiene incólume como el record para armadores de la NBA bajo el nombre del zurdo superdotado, ese mismo que en un partido para los libros anotó 51 y repartió 14 asistencias.

Fuente: El Caribe

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