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El 95 por ciento de los haitianos que entran a chile lo hacen como ciudadanos dominicanos con pasaportes dominicanos y expresado por el presidente electo José Antonio Kast al presidente Abinader. Y lo que implica, que tanto la JCE como el Registro Civil, están siendo utilizados para destruir nuestra nacionalidad desde adentro

Si el presidente Luis Abinader quería tener un testimonio irrefutable sobre el porqué desde que llegó al poder en el 2020, en su gobierno se ha impuesto una política de haitianización progresiva de la vida nacional, lo tiene en la respuesta que le diera el presidente electo chileno, a su pregunta, de si sería posible que los dominicanos pudiéramos ir al país austral sin la necesidad de visado.

Y que dicho sea de paso, implica a su vez, que el funcionario público mejor conectado con el expresidente Piñera y ahora con el electo Kast, Ito Bisonó, cayó y por conveniencia propia o prudencia táctica, el revelarle a Abinader lo que ya aquellos dignatarios chilenos le s habían advertido y no una sino muchas veces y con miras de que advirtiera a Abinader para que este se interesara en corregir tan anómala situación.

¿Cómo es posible que el gobierno dominicano y desde agosto de 2020 ha guardado silencio frente a la gran conspiración que dominicanos traidores y desde la Junta Central Electoral como desde la dirección del Registro Civil y con apoyo directo del partido oficial, el PRM y para nada Abinader no hubiese creado una junta investigadora oficial de data e inteligencia para corregir tan delicada como anómala situación?, pero hay al algo más. ¿Cómo es posible que los inspectores de la dirección de Migración en puertos y aeropuertos nunca pusieron en duda los pasaportes dominicanos que esos ciudadanos haitianos les presentaban al momento de viajar al exterior y ni por asomo se hubiesen decidido por investigarles de inmediato?

En Chile y a este día, hay cerca de 200 mil ciudadanos haitianos que entraron como supuestos ciudadanos dominicanos a los que ahora el nuevo gobierno de Kast se ha decidido por expulsar desde allí y lo que significa, que entre esos doscientos mil con pasaporte criollo como si fueran dominicanos y les agregamos no menos de un millón de haitianos ilegales  en el territorio nacional quienes aquí mismo se quieren hacer pasar como ciudadanos dominicanos, tenemos al desnudo un negocio ilícito de tráfico de documentación de identidad y de viaje, en lo que funcionarios del gobierno y empleados públicos y civiles como militares están involucrados y generando ingresos de no menos 5 millones de dólares por año y que a este 2026 significa 30 millones de dólares promedio. Y esto, sin analizar cuanto deja a las autoridades involucradas, el otro negocio ilícito de la trata y tráfico de personas por la misma frontera, que hablando conservadoramente, perfectamente que se puede hablar de no menos cien millones de dólares….y casi un millón de haitianos ilegales con documentos dominicanos obtenidos fraudulentamente.

Con razón entonces, la tanta riqueza personal que presentan militares y policías de todos los rangos y agentes de migración y sin dejar de observar la riqueza desproporcionada de tanto militar o policía de mayor a mayor general, quienes desde que Abinader llegó al poder, se han convertido en muestras desproporcionadas de nuevos ricos que no pueden explicar tanto bienestar.

Lo correcto debió de haber sido, que el mismo presidente hubiese intervenido personalmente la JCE, Registro Civil y Migración y desde el mismo instante que se enteró de la tremenda mafia que se anidaba y operaba desde esas oficinas públicas. Sin embargo, no lo hizo y por eso, ahora las sospechas recaen directamente en él y por su terrible falta de supervisión y que es una conducta tan inaceptable, que lo menos que debiera decirse, es que si aquí hubiese un Congreso Nacional, independiente al Poder Ejecutivo y lo que ocurre por lo ladrones y corruptos que son la mayoría de los senadores y diputados, haría rato que el mismo Poder Ejecutivo debería de estar siendo investigado y a las puertas de formulársele un juicio político.

Dos son los factores que inciden en esta violación constitucional sistemática: La voracidad de empresarios y agroindustrias, corrompiendo  a los funcionarios de la JCE, Registro Civil y Migración para que provean por paga los documentos seudos legales totalmente adulterados y la pasividad y complicidad de silencios de la partidocracia y desde los lideres políticos expresidentes de la República, quienes canallescamente y con sus silencios, han creado una gran sombrilla de complicidad contra la nacionalidad y soberanía nacionales.

También no podemos dejar de lado el caballo de Troya mediático, que coludido con los dueños de los medios tradicionales básicamente y estos, dueños a su vez de grandes empresas turísticas y de agroindustria, han contribuido con su manifiesta complicidad, de que ya mismo sea una realidad la terrible haitianización progresiva de la vida nacional.

Entonces. ¿Qué hacer?, ¿Cómo hacerle ver a la población que su país ha sido invadido y que gracias a la complicidad oficial y mediática, se está al tris de perder nuestra República?

La situación pues, es terriblemente grave y tanto, que ciertamente, de la única manera que podría corregirse y salvar nuestra nación, debería de ser utilizando mecanismos de fuerza y violencia desde el poder y no necesariamente de comportamiento civil. Pero algo y drástico hay que hacer y si los dominicanos de buena voluntad queremos salvar nuestra República, la que para colmos, está asediada por la propaganda venenosa de tantas oenegés y organismos internaciones de conducta anti dominicana y financiados por estadounidenses y canadienses de origen haitiano e igual con sus guales de origen dominicano, unos, queriendo fusionar la República con Haití y los otros con EEUU y ambos grupos, decididos a hacer desaparecer la nación dominicana.

Por otra parte, para que toda esta terrible campaña destructora de nuestra nación esté ocurriendo, sería y si ponemos las neuronas a funcionar y hasta darnos cuenta, de que la mayoría de la población de origen árabe y turco que se radicó en el territorio nacional hace cien años. Primero, sus ancestros llegaron a la isla por Haití y luego dieron el salto hacia el territorio dominicano y teniendo ahora, que el presidente Luis Abinader un dominicano de origen árabe, su mamá es haitiana de nacimiento y de origen árabe y exactamente, lo mismo va para la familia de su esposa, dominicanos de origen árabe. Y por supuesto, para nada pudiéramos decir que fuera un bochorno ser de nacionalidad haitiana o árabe o turca.

Tampoco sea que haya que sentirse mal, porque este país y como todos los demás, tiene su origen en corrientes migratorias y principalmente las provenientes de la península ibérica al momento que los reyes de allí, Fernando e Isabel expulsaron a los árabes de la península en el 1492 y detrás de ellos a la población judía y que al conocerse el plan real estratégico de patrocinar el viaje de exploración hacia el oeste de Europa, produjo el descubrimiento de lo que hoy es el Hemisferio Occidental o americano.

Y aquí un punto aclaratorio, mientras árabes y turcos inmigraron directamente hacia Haití, los judíos sefarditas lo hicieron hacia la parte oriental de la isla y mientras los primeros solo llegaron a la parte oriental más por aventura de negocios que otra cosa, los judíos sefarditas llegaron y desde el primer día, para erradicarse y ser parte del nuevo país y que es el caso de las familias y tanto de padre como de madre de quien escribe y las dos judías sefarditas, que nunca han renegado de la nacionalidad dominicana y ya van para seiscientos años de erradicadas en el territorio nacional.

También y para que por igual se pueda entender el por qué en este país el carácter del dominicano es tan contradictorio: Por un lado, su clase gobernante y también la económica, plagadas de inconductas, traiciones, corrupción y robos entre sí mismos y por el otro, una masa de ciudadanos de clase media a de a pie, absolutamente de mentalidad esclava, viciosa, indolente y servil y que hasta el Himno Nacional advierte premonitoriamente y en la estrofa que dice: “Ningún pueblo ser libre merece, si es esclavo, indolente y servil”.

Lo ideal y positivo sería, que semejante rosario de inconductas sean desechadas y su lugar, lo ocupe la educación de hogar y la otra tan importante de moral y de cívica, pero caramba, frente a un panorama tan desolador y tan de retroceso institucional y moral como ha ocurrido desde hace 65 años, es poco lo que se pudiera esperar o ambicionar.

De ahí que nos hagamos eco y en cuanto a que el 95 por ciento de los haitianos que entran a Chile lo hacen como ciudadanos dominicanos con pasaportes dominicanos y expresado por el presidente electo José Antonio Kast al presidente Abinader. Y lo que implica, que tanto la JCE como el Registro Civil, están siendo utilizados para destruir nuestra nacionalidad desde adentro. Con Dios. (DAG) 27.01.2026ç

última actualización: 10:00 am.

 

 

 

 

 

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