El descredito de los partidos y de los políticos y sin excepciones, es tal, que prácticamente y en silencio, dentro de las capas mas alfabetizadas de la población se….

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¿Qué es lo que ha ocurrido en esta nación, que en menos de 50 años, la partidocracia muestra su verdadera cara de incompetencia, mercantilismo y pandillerismo y con el propósito de pretender continuar ejerciendo un accionar colectivo de concentración de partidos, medios de comunicación y políticos y tal como si en la República y contando desde el 1974, no existen dos generaciones nuevas que claman por un  nuevo orden y tipo de conducción que destierre las malas conductas políticas y mediáticas del pasado?

Solo hay que ver el terrible fenómeno del estancamiento del liderato político y con las pocas excepciones de lugar, claro está. Ese que muestra, como este luce estacionado en el tiempo y en todos los órdenes de la vida nacional y al extremo, de que no hay colectividad ciudadana, política, sindical de sociedad, empresarial o profesional y ni hablar en lo religioso y cultural, en las que los años van y vienen y los mismos individuos que dirigen, no van a retiro e insisten  en creerse los imprescindibles, mientras a nival de pueblo y peor de clase media, la prostitución de las ideas, los sentidos y las costumbres, han terminado por matar las aptitudes e iniciativas nuevas de todo aquel ciudadano que intente innovar y crear o generar nuevos criterios de organización y conducción.

Por ejemplo, un vistazo rápido a los medios de comunicación y de información de masas electrónicos y comenzando con la televisión y siguiendo con las redes sociales donde el analfabeto funcional campea, este arroja, que la prostitución de las ideas, los sentidos y los individuos, solo da espacio para la mediocridad y ese nuevo tipo de prostitución sexual que desde los ochenta se ha destapado de mujeres y hombres jóvenes vendiéndose al mejor postor y quienes en demostración de la grave amoralidad reinante, son ahora los exponentes por medio de los cuales, la juventud es orientada y como si ya no fuera bastante, que al tener cada familia, una o más individuos en el exterior y básicamente en EEUU, una gran masa de dominicanos ha preferido vivir entre los teteos, el crimen, el robo, la droga y el desorden sexual que justifique cualquier tipo de ilícito y encuadrado este, en la terrible invasión cultural y religiosa estadounidense que destruye la voluntad y aniquila la inteligencia como la civilidad.

Precisamente por todos estos factores y de los que podemos tipificar como de verdadera invasión cultural extranjera, se tienen que entender los niveles desproporcionados, de cómo la idiosincrasia dominicana ha sido penetrada, desarticulada y por momentos destruida y al extremo de crear o influir en un nuevo tipo de joven dominicano que no le da mente a nada y solo cree en el placer como practica hedonista mayor y sin que existan ataduras morales que le puedan presentar siquiera, la contraparte de lo que debe ser una población y generación medianamente civilizadas y de comportamiento decente.

Para empezar, hay que recordar, que cuando para los años sesenta, nuestro sistema político permitía que los votantes que vivían en EEUU pudieran venir al país en aviones fletados por los partidos y para que votaran en sus jurisdicciones originales, la ciudadanía no se encontraba expuesta al alto nivel de contaminación moral en el que ahora vive.

Lo que cambió poco a poco, desde el momento que los lideres políticos de aquel tiempo, Peña Gómez, etc., asumieran que su mejor fuente de ingresos eran precisamente los dominicanos en EEUU y abriéndose de ese modo la compuerta de lo ilícito a gran escala en materia de donaciones partidarias e inicio del lavado de activos en base a recursos del narcotraficante criollo en la costa este estadounidense y que fuera la razón porque aquel líder del PRD ya fallecido fuera detenido en el aeropuerto Kennedy con una alta suma de dinero estadounidense sin declarar.

Todos los partidos y sus lideres y también los gobiernos callaron y consintieron ese tipo de mala práctica y hasta que llegando a la “Era del PLD”, que ya venía con antecedentes de los ocho años del PRD en el poder (1978-1986) se creó la llamada ley de “doble nacionalidad”, la que desde su promulgación, ha servido para desnaturalizar la nacionalidad dominicana y al grado, de que ahora la partidocracia acepta que hayan políticos, legisladores y hasta gobernantes y todos, ciudadanos de otros países y en particular EEUU y sin que absolutamente nadie dentro de la clase gobernante hubiese objetado semejante adulteración y perversión sistemática de la nacionalidad y ahora con cerca de medio millón de estadounidenses de origen dominicano residiendo la mayoría como retirados y entre estos, no menos de cinco mil ocupando puestos públicos y que al ser consentidos, el sistema legal y legítimo de elección democrática ha sido absolutamente afectado en su esencial legitimidad.

Hasta ahora y por lo que se ha visto, los miembros de la partidocracia no han caído en cuenta, del sugerente fenómeno social que se está despertando en las capas más alfabetizadas y profesionales y específicamente dentro de las dos generaciones nuevas que no pasan de los cincuenta años, respecto a que sus miembros entienden que la partidocracia les ha robado las instituciones y su país y por lo cual, una fuerte mayoría silenciosa ha empezado a hacer conciencia y despertarse entre los jóvenes más despiertos y capacitados, de que ya no es posible aceptar que el pandillerismo político continue controlando la vida nacional.

Obsérvese este hecho y el que refuerza el criterio crítico y cuestionador de tantos jóvenes y maduros jóvenes y el que no ha pasado inadvertido para nadie y como resultado del destape de 15 partidos y la mayoría minoritarios y de alquiler, que han puesto el grito en el cielo y porque el tribunal electoral de primera instancia, la Junta Central Electoral, su pleno decidió ejercer y como constitucionalmente debe ser, su autoridad de administración y ha emitido una resolución de cumplimiento obligatorio, la 13-2023, que por cierto, para el 2020 había sido aprobada como parte de la ley electoral por todos los miembros de la partidocracia y en cuanto a que ahora con la nueva resolución, sí se terminó el robo abierto y descarado de las mafias políticas, del derecho y ejercicio de libertad de escogencia de los miembros de cada partido para elegir sus candidatos, impidiendo la JCE, que el pandillerismo político se burle de sus afiliados e imponiéndoles prácticamente la escogencia de candidatura representativas apartadas de la deleznable compra y venta de votos vía las perturbadoras alianzas electorales que solo benefician a las mafias que dirigen los partidos. Mala práctica que ahora la partidocracia quiere recrear sin control alguno y lo que no debe ni puede ser.

El griterío y desgarre de vestiduras ha sido ensordecedor y a lo que le han estado haciendo eco, las mafias mediáticas que tienen a su servicio los jefes y dueños de partidos y llegándose al extremo, que de chantajistas, dirigentes o voceros políticos amenazaron con que sus partidos no irán a las elecciones de febrero-marzo de 2024 y si la JCE no retira su resolución.

Estos delincuentes de cuello blanco y en gran mayoría, no cayeron en cuenta y lo que le recordamos, que, si seguían los pasos provocadores del llamado Acuerdo de Santiago de los años setenta del pasado siglo, al retirarse de los comicios y facilitando el holgado triunfo del partido y candidato oficialista y este, en unión con un partido minoritario, que con su presencia legalizó aquellas elecciones. De hacerlo ahora, perderían también las elecciones en perspectiva.

Al advertirles, rápidamente sus lideres entendieron que sus subalternos habían metido la pata y por eso al medio día de ayer y con un descaro propio de los delincuentes que la mayoría son, dijeron que supuestamente “nadie” había dicho nada parecido y que lo único que la partidocracia quiere, es que la JCE les amplie el porcentaje de candidaturas para negociar entre sí y les prorrogue el plazo de inscripción.

Y al tomar este derrotero, de inmediato todos los ciudadanos que sabemos pensar por nuestros propios cerebros, razonamos, que el grupo de bandidos de escritorios quienes hasta ahora han funcionado como parte del pandillerismo político, habían cometido el grave desliz, que a su vez ha provocado una toma de conciencia ciudadana de que hay que salir de todos ellos.

Semejante destape ha generado una nueva conciencia cívica de que las nuevas generaciones, así como los ciudadanos cívica y políticamente formados tenemos que crear una verdadera mayoría silenciosa, que por lo menos intente desalojar del poder dictatorial que la partidocracia tiene y que no deja que en esta nación exista una democracia funcional y en lo que por lo visto, hasta el joven presidente Abinader cree.

Desde nuestro punto de vista, insistimos en la necesidad, de que la ciudadanía le arrebate el control de la política al pandillerismo político que tiene bajo secuestro gobierno e instituciones y al darnos cuenta, de que el descrédito de los partidos y de los políticos y sin excepciones, es tal, que prácticamente y en silencio, dentro de las capas más alfabetizadas de la población se está despertando una mayoría silenciosa dispuesta a todo y la que debe y tiene que actuar. (DAG) 17.05.2023