El ocaso de la izquierda

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Después de cuatro décadas de iniciar el ocaso en que cayeron los partidos de la izquierda dominicana, ha surgido en el país un movimiento unitario de esas organizaciones decidido a levantarse de las cenizas y tomar el poder político a través de las elecciones del próximo año.

La ambiciosa empresa surge cuando todavía en el liderazgo nacional prevalece la controversia por el “holocausto” que exterminó a cientos de jóvenes, abrazados a un ideal de lucha armada, durante las violentas décadas del 60 y 70 en el siglo pasado.

El convulso papel de la izquierda para esa época es vagamente conocido por las nuevas generaciones inmersas en un vendaval tecnológico de la información y la comunicación.

La verdad es que luego de la valiente participación en la Guerra de Abril de 1965, las organizaciones revolucionarias más representativas se diluyeron en un mundo de contradicciones ideológicas y conflictos fratricidas.

A través de los años se ha extendido la tesis de que el principal fracaso de la izquierda dominicana, al margen de la descarnada represión yanqui-balaguerista, fue copiar las recetas de los rusos, chinos y cubanos, para intentar trasvasarlas a sangre y fuego en una realidad conuquera.

Reinicio de la guerra

El Movimiento Popular Dominicano (MPD) y el 14 de Junio (1J4), se embarcaron por caminos diferentes, tan pronto concluyó la ocupación militar de Estados Unidos en 1965, en planes insurreccionales clandestinos para la toma del poder político.

La envergadura de la acción armada se concentró indistintamente en estrategias basadas en “Lo mejor para el campo, triángulo estratégico, guerra de guerrillas, el poder nace del fusil, convertir a Santo Domingo en el Vietnam del Caribe y guerra popular prolongada sobre la base de la organización, educación política de las masas incluyendo  y una férrea disciplina, entre otros requisitos ideológicos.

El MPD había surgido como un partido marxista-lenista con amplia base proletaria e incidencia en la juventud a través de los ámbitos universitario y escolares mediante los grupos Fragua y la Unión de Estudiantes Revolucionarios (UER).

Mientras el 1J4 tenía decenas de militantes y dirigentes con conocimientos en las artes militares sustentadas en las experiencias de la Guerra de Abril y adiestramientos realizados en Cuba y China, mientras privilegiaba los entrenamientos en guerra de guerrilla desde los tiempos de Manolo Tavárez Justo, en 1963.

Balaguer desvela plan

Los conflictos internos no tardaron en estallar en ambas organizaciones, pero antes ya la división había tocado el 8 de agosto de 1965 al Partido Socialista Popular (PSP), del cual se formó el Partido Comunista Dominicano (PCD) encabezado por los hermanos Narciso y Antonio Isa Conde, Carlos Dore Cabral, José Israel Cuello y otros dirigentes.

En el 1J4, por igual, se profundizaron las diferencias entre varios grupos de dirigentes que consideraban debía transformarse en partido comunista contra otros que consideraban que por su procedencia pequeñoburguesa tenía que sumarse al MPD. Esos últimos dirigentes no tardaron en dar ese paso.

Para entonces también el MPD, que había librado la batalla de la división ideológica que involucraba a su presidente-fundador Máximo López Molina, exiliado en Francia desde 1963 y que fundó el Partido Comunista Ortodoxo, mientras que Pin Montás también formó tienda aparte con el Partido Comunica de la República Dominicana (Pacoredo), bajo los principios de Mao Tse Tung. A la vez se convirtió en un aguerrido persecutor los emepedeístas y los “revisionistas pro soviéticos”. De estas divisiones también surgieron el partido Línea Roja del 14 de Junio y los Comités de Resistencia Camilo Torres (Corecato).

El 1967 encontró a estas organizaciones de izquierda en medio de estos malestares internos y una fuerte represión del gobierno de Joaquín Balaguer, que había triunfado en las elecciones de 1966 contra Juan Bosch y el Partido Revolucionario Dominicano (PRD).

Precisamente Balaguer y los organismos de inteligencia desvelaron en febrero de ese año el plan de insurgencia que estaba en marcha. A partir de ese momento fueron apresados o asesinados decenas de jóvenes dirigentes de estas organizaciones.

El escenario preparó también la reelección del presidente Balaguer en 1970 y la abstención del PRD. Sobre el país cayó toda suerte violencia, crímenes, secuestros, terrorismo, deportaciones y encarcelamientos.

Toda la estructura de la izquierda parecía desmantelada, mientras el PRD y los demás partidos de oposición se movían en medio del temor.

Este tétrico panorama sirvió de telón de fondo el 12 de enero de 1972 cuando cayeron abatidos en combate Amaury Germán Aristy, Virgilio Perdomo Pérez, Ulises Cerón Polanco y Bienvenido Leal Prandy (La Chuta), del Comando de la Resistencia.

También reveló la apatía, por un lado, y la impotencia, por otro, cuando se produjo el 2 de febrero de 1973 el desembarco guerrillero de Playa Caracoles, encabezado por el Coronel de Abril, Francisco Alberto Caamaño Deñó.

La izquierda dominicana, incluyendo el MPD, pareció resignada a esperar el triunfo electoral del PRD en 1978, cuando se abrieron las puertas a los presos y exiliados políticos mediante una Ley de Amnistía. También se derogaron las leyes anticomunistas y los viajes a los países socialistas o de la Cortina de Hierro. Para esos partidos y movimientos, comenzó desde entonces la era crepuscular hasta la fecha. Por: Manuel Figueroa [Listín Diario]