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El ser un país y una economía, que para el 2030 el FMI plantea que será la séptima economía latinoamericana con un PIB de 177 mil millones de dólares, no borra la realidad de los niveles de pobreza extrema o marginal que se tiene, y mucho más en la propia capital nacional

Con un grado sumamente distintivo, en cuanto a que la clase económica y financiera, fomenta el trabajo esclavo aprovechando el amplio grado de marginalidad social en los barrios periféricos a la capital dominicana (cuatro millones de habitantes) y más grande en superficie que Madrid y poniendo de ellos estos ejemplos: Gualey (cien mil habitantes) Guachupita con otros 150 mil lugareños o Cristo Rey donde viven cerca de 200 mil ciudadanos.

Y todos ellos, acostumbrados a la marginalidad social y a esa situación tan aberrante, de sentirse adecuados y adaptados en materia de fomento del dar lastima y para que los de clase media media y los privilegiados de alta clase media y para no hablar de la alta burguesía, tengan en ellos la especie de materia prima de fomento de sus aberraciones, desviaciones sexuales e ingesta y comercio de todo lo ilícito y también de drogas y sicariato.

Porque precisamente, este fenómeno se explica, porque la dinámica económica dominicana, tiene su base cierta en la marginalidad social y la división de clases sociales más extrema y de lo que, por supuesto, los medios de comunicación y de información de masas y para nada se refieren y aun cuando fuera como regularidad anecdótica, salvo cuando hay eventos deportivos nacionales, donde la burguesía “descubre la composición social y racial de los atletas» y lo otro tan significativo, de marginados sociales “asombrados” de que los grandes atletas sean negros o mulatos y pobres y la mayoría de marginalidad absoluta.

Si lo anterior sorprende, mayor es, cuando se descubre que en esos barrios y no solo los tres mencionados, viven la mayoría de los militares y policías de grado y rango inferior y con sus familias y más sorpresa, cuando se cae en cuenta, de que la mayoría de los puntos de ventas de drogas, que es el motor que impulsa un comercio minorista de más de 100 millones de pesos semanales hijo de empresarios y prestamistas.

Más su carnal de los juegos de azar y loterías donde hay un gasto diario de 300 millones de pesos, cuyos dueños capitalistas  no dan la cara y porque tienen a sus sicarios, que controlan directamente semejante mercado económico marginal y con todos esos puntos de venta de drogas y bancas de apuestas que son propiedad de empresarios y comerciantes de clase media baja y cuyo volumen de ingresos y gastos  en dinero efectivo, nunca son declarados mediante contabilidad regular y lo más descriptivo, teniendo estos, no menos de 10 legisladores de diversas bancadas políticas totalmente a su servicio.

Es decir, existe una economía ilegal de primer nivel subterráneo para ciudadanos de a pie, quienes a su vez son los motores que impulsan el comercio de drogas para uso personal de gente de clase media baja a media e independiente a los juegos de bancas de apuestas y el siniestro de los cobros por encargos impulsados por comerciantes y empresarios y el otro también subterráneo pero de ramificaciones en el exterior, sobre todo entre estadounidenses de origen dominicano que financian el lavado de activos, más el nuevo de financiadores de toda una diversidad de plataformas en internet con sus programas electrónicos y la promoción artística y siempre asociados a colmados y colmadones de venta de comestibles pero con especialidad en bebidas alcohólicas  y quienes últimamente, es un sector que ha sido relanzado con visión política populista y por nada menos que diplomáticos extranjeros y entre estos y con una destacada presencia de la embajadora estadounidense, Leah Campos.

Por esa presencia, la parte oculta de vida nocturna “diversificada” ha cobrado un nuevo tipo de dinámica y tanta, que ya es normal que los parroquianos sean en gran medida marginales de ambos sexos y jóvenes, quienes como prostitutos al acecho y para todo, marcan el ritmo de la vida nocturna y alegre dominicana.

Algunos podrán creer que esta marginalidad, que entendemos programada en diversas escalas, fuera una con un muy poco volumen de dinero circulando, pero cuando se indaga en Hacienda, se descubren estadísticas que generalmente los gobiernos ocultan y porque ellas demuestran, que y para decirlo de algún modo, los gobiernos tienen su propia caja chica de la que tampoco necesitan revelar sus montos y al estos ser de más de 2000 millones de pesos cada mes y como mínimo a causa de estos rubros.

Justo por este conjunto de complicidades conexas, se ha hecho tan difícil descubrir el movimiento y dirección de esta amplia economía de regocijo y sexo “underground” y mucho menos, cuando la mayoría de quienes la impulsan, son los grandes capitostes de los grupos económicos y financieros y quienes de ese modo, rivalizan en acceso a dinero fresco y casi igualando los miles de millones de pesos del sistema de seguridad social y ahorros de los trabajadores, que desde las ARS los grandes empresarios tienen acceso para que los gobiernos les presten capital de trabajo por miles de millones de pesos y sin necesidad de explicar en qué los utilizarían y cuales garantías ofrecen para devolverlos.

Entonces, tener esta visión, digamos, “minimalista” de como el dinero ilícito y lavado, expresamente es la demostración más elocuente de la parte sumergida y clandestina de esta economía, se entienden las razones de este otro fenómeno, de que por más extraordinario que sea el crecimiento económico y financiero de la macroeconomía, el grueso de la población no se beneficia y por eso de la terrible desigualdad social, que inclusive, partidos políticos y medios de comunicación y de información de masas incentivan.

Para resumirlo, habría que decir, que por estos flujos descontrolados de dineros a gran escala, la población no tiene un acceso real que le permitiera elevar su nivel y calidad de vida y por eso y como gran contraste, la alta burguesía se hace cada vez más rica y avasallando a todos los demás ciudadanos, con sus yates, aviones ejecutivos, helicópteros, fincas y villas veraniegas y su altísimo nivel y calidad de vida y sin importarle, que a su alrededor se manifieste la pobreza y marginalidad más extremas y lo más terrible, que en sus yates y villas, personal de uniforme y grado militar o policial, son sus más fieles y entregados sirvientes para el placer y el borrar las huellas de sus desenfrenos.

Desde luego, este no un fenómeno solo dominicano, toda vez que en las principales ciudades Latinoamericanas hay por igual demostraciones hirientes de peores grados de marginalidad y como la gente no protesta al estar anestesiada por la droga, la corrupción política y la vida mundana de desenfreno sexual y amoralidad absoluta y que es el caso dominicano, el individuo y como súbdito del capitalismo salvaje que lo maniata y esclaviza, ha perdido la voluntad de protestar y peor, de caer en el exceso de anularse como persona y ser solo un instrumento de los poderosos y tanto para sexo, prostitución, robo, sicariato o de todo cuanto un marginal social es capaz de hacer y dado su grave estado de necesidad.

Sin embargo y a despecho de todo lo anterior, hay otra realidad evidente y positiva, que la genuina alma del dominicano también se manifiesta en barrios como Gualey, Guachupita y Cristo Rey y en todos los otros igual que ellos, donde dentro de tanta marginalidad, también se descubre a la gran cantidad de gente buena, decente, honorable y aun pobre, que con su calidez natural, con su amplia sonrisa y saludos de manos firme y cordial, también retrata la esencia servicial y sana del dominicano y la que pese a la terrible inversión de valores morales que impone la corrupta y corruptora alta burguesía, desde el puro pueblo y contra todo pronóstico, subsiste y se mantiene y siendo la tabla de salvación, que impide, que la idiosincrasia dominicana y por la grosera presión de los dominicanyorks y otros extranjeros de origen dominicano, desaparezca.

De esta manera y ha modo de resumen habría que decir, que al ser un país y una economía, que para el 2030 el FMI plantea que será la séptima economía latinoamericana con un PIB de 177 mil millones de dólares, no borra la realidad de los niveles de pobreza extrema o marginal que se tiene, y mucho más en la propia capital nacional. Con Dios. (DAG) 05.09.2026

imagen: El Caribe

última actualización: 08:50 am.

 

 

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