No importa que económicamente tenga grandes logros gracias al trabajo esclavo de la mayoría de sus trabajadores y empleados o que el FMI exprese y como lo puntualizara el pasado lunes, de que para el 2030, su economía será la séptima dentro de las principales de América Latina.
Nada de ello importa y cuando el observador atento se da cuenta, de que el progreso material es fruto del trabajo esclavo moral y laboralmente y que el grueso de los dominicanos tiene una mentalidad servil absolutamente fuera de lo normal en materia de subdesarrollo y por eso, es una nación de potenciales fracasados que mientras continúe por el derrotero que lleva, nunca irá a ninguna parte y todavía a más, una que solo sabe mirarse a sí misma frente a espejos rotos.
El colmo es, que un cuatrero disocial dentro de las redes sociales, la embajadora-espía estadounidense ha adoptado como su herramienta de control ciudadano y pretendiéndole imponer como posible precandidato presidencial y en una sociedad de ladrones y sinvergüenzas, donde la gran olimpiada y como reto, es ver quien se destaca más como delincuente en sentido general o como empleado público bandido de escritorio, siempre listo a servir a los delincuentes de cuello blanco dentro de la maldita casta delincuencial de empresarios y financistas, quienes como grupo, se han erigido en la peor de las tiranías y regida por individuos en los que no hay ni una sola fortuna de origen moralmente honesto y ni la mínima muestra de moralidad personal.
Por eso es, que gobierno va y gobierno viene y todos actúan sin escrúpulos alguno y salvo en los tiempos del presidente desarrollista, Joaquín Balaguer, en donde la República tuvo visus de que mentalmente los dominicanos avanzarían hacia una nación con criterio propio, mientras a despecho de todo razonamiento correcto, el crecimiento y desarrollo balaguerista ha sido utilizado como base para desatar una clase gobernante y política de delincuentes de toda especie y colores y que de tan grave, produciendo al dominicano inmoral de estos últimos 65 años.
Todo ese, que en base a su ambición desenfrenada y sin limites moralizantes de ninguna especie, ha claudicado como persona de bien para reconvertirse en lo más atrasado y repugnante amoral que existe y permitiendo que un fracasado presidente, Juan Bosch, consintiera robarle el sarcófago contentivo de los restos de un descubridor español, que como patrimonio histórico nacional, descansaba en su cripta dentro de una edificación colonial y entregársela en 1962 y sin que nadie protestara por este atropello incalificable, a un maleado presidente venezolano, Bethancourt.
Con semejante muestra tan canallesca y soló si la ponemos de ejemplo, solo con saber ahora, que en sus medios de comunicación y de información de masas y con su principalía en sus repugnantes redes sociales, el debate general trata de una mujer que traiciona a su marido sexualmente y si se la debe entender en una, buena y casta o lo otro, de un debate infecundo, en el que y traído por los informes mediáticos internacionales, una rastrera que está siendo sometida a juicio en EEUU, tuvo o no razón al asesinar a sus tres hijitos y con el pretexto de tener un desajuste mental.
Cuando en una sociedad ocurre semejante desviación tan arbitraria de la misma naturaleza humana y a lo que hay que agregar, lo nefasto de esa maldita influencia estadounidense que favorece la ingesta de drogas, los desvaríos amorales y los asesinatos en serie y dentro de una distorsión inmoral tan amplia, que abarca todas sus instituciones tutelares y tanto religiosas, militares o de preservación del orden público, es imposible entender, que en una nación de ese tipo y con un noventa por ciento de analfabetos funcionales, se pudiera esperar nada de positivo.
Y de esa manera, se observa y con gran alarma, de cómo el amplio desajuste amoral estadounidense ha sido el factor influencia, que en el caso dominicano ha producido la más formidable inversión de valores morales como nunca se había visto y ahora agravado con la impostura de estadounidenses de origen dominicano, lideres en todo tipo de desenfreno amoral y delincuencia continua, pretendiendo decidir las elecciones nacionales en donde no tienen calidad alguna para participar.
¿Qué exhibe República Dominicana, nación de negros, mulatos y mestizos y una pizca de blancos, que no sea aquello, de que increíblemente tiene un alto componente racial tan acusado, que el negro odia al negro y este a mulatos y mestizos y estos se odian entre sí -aunque no tanto como en el enfermizo y fallido Haití- y ni que hablar, que por sus complejos, solo quieren saber del de tez clara, que aquí llaman blanco y con la sola pretensión de violarlo sexualmente y tanto hombre o mujer y accionando dentro de una hipocresía tan acentuada.
Produciéndose el fenómeno, de que esta nación de amoralidad absoluta, tiene que aparecer una diplomática extranjera u organismos internacionales de mentalidad imperialista, a dictar normas, imponer criterios y aumentar las diferencias sociales y a un grado tan extremo, que el país y de pronto, se convierte en una especie de copia y de tantas otras naciones del “primer mundo”, en lupanares donde la corrección y la moral y cívica no son bienvenidas, mientras sus sociedades y comenzando por las europeas de mentalidad colonialista, ahora caen sojuzgadas por una religión de vocación militar de expansión, que como el Islam, solo quiere ver al resto de las naciones sometidas totalmente a su férula bestial de resentimiento y odio volcado contra sus antiguas potencias coloniales y en el caso dominicano como semilla a tiempo corto de subversión y sublevación institucional.
De esta manera, República Dominicana “una heredad” que ha retrocedido en moralidad y civismo y responsabilidad social y a un nivel realmente extraordinario y debatiéndose en su realidad de producir y para que el cincuenta por ciento de su ejercito y más del setenta por ciento de su policía y servicios de seguridad, solo están al uso de los delincuenciales grupos económicos y financieros, en tanto el noventa por ciento de las familias dependen de sus empleos en el sector privado, sea lo que es ahora, un lupanar de extraviados mentales y sexuales y teniendo el peor de los gobiernos en materia de naturaleza absolutamente inmoral.
El asunto es tan patético, que cuando se toma nota, de que su factor mediático y casi sin excepciones, es la serpiente que destruye los cerebros de tantos y alimentando los peores resentimientos y extravíos morales, e imponiendo el culto a la destrucción moral de la nación y del Estado, que definitivamente haya que entender, que este país ha fracasado a lo absoluto y lo grave, sin que pareciera que haya posibilidad alguna de rescate moral.
Incluso, si se revisa el porqué e institucionalmente, en este país no existe un banco de cerebros para captar a los ejecutivos empresariales y bancarios retirados y con el solo propósito de que estos vuelquen sus experiencias y conocimientos para dinamizar la mentalidad de quienes aspiren a ser empresarios o ejecutivos, se descubrirá que increíblemente, la mentalidad criolla a nivel de clase económica se encuentra totalmente divorciada de darle a las generaciones jóvenes su saber y lo que sucede, porque a nivel empresarial, el manejo es de concentrar el conocimiento, así como la riqueza, solo en grupos familiares y para siempre mantener a la población totalmente excluida y como la única vía para que sea su esclava eterna y la nuevas generaciones no avancen.
Es de esta manera que la nación va dando tumbos y con un gobierno que ya no es referente moral de ninguna especie y con una clase política de maleantes que solo está al servicio de un capitalismo tan salvaje y amoral, que a la fecha, ser ladrón, asesino, violador, lavador de activos, asaltante de la cosa pública o agente destructor de la moral social, son las prendas más apreciadas por una ciudadanía de los últimos 65 años, que solo viviendo dentro del cieno amoral más extremo, es que se siente a gusto y es esclava de sus propias apetencias y desvaríos.
Consecuentemente y al tener tan presente este terrible y angustiante caleidoscopio amoral, es que puntualizamos, respecto a qué pobre es República Dominicana. Un país donde más de la mitad de su presupuesto es utilizado para mantener una clase gobernante de parásitos delincuentes de cuello blanco y rastreros ciudadanos acostumbrados a robarse a sí mismos y que es uno que está condenado al fracaso más estrepitoso. Con Dios. (DAG) 03.09.2026
imagen: https://www.istockphoto.com/es/foto/hombre-herido-con-un-efecto-espejo-roto-gm585299974-100356043





