martes, junio 18, 2024
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Esos políticos a los que y como los gatos, les encanta que sus pies se los embarren de mantequilla y para eternizarse

Salvo las personas que viven en el campo y que además labran la tierra, la mayoría de los que viven en las ciudades, desconocen, que los gatos y si alguien quiere que se mantengan para siempre en una casa de familia o almacén, se les untan de mantequilla sus cuatro patas.

Y viendo ahora como ha estallado el festival de supuestas alianzas partidarias entre cinco partidos que son orgánicos y 42 que son etiquetas de alquiler y que apenas llegan al tres por ciento de todos los votos emitidos en cualquier elección, más esa muestra de apetencias desaforadas por mantenerse en las posiciones de elección que ocupan o en las otras administrativas del poder, tantos, que como funcionarios o dirigentes, nos damos cuenta del porqué en este país y en estos 63 años en los que han surgido tres nuevas generaciones, parecería que el tiempo estuviera estacionado y debido a ello, vemos que los miembros de la clase gobernante no cambian y mucho menos evolucionan mentalmente.

Pero si el asunto fuera solo entre políticos tal vez pudiera ser salvable el romper este cerco mental que aprisiona a la mayoría, sin embargo, la situación es peor y es que en toda la nación, prácticamente nadie acepta ir a retiro y lo que fácilmente se comprueba en todas las fases y facetas de la vida nacional y desde el sector privado con mayor ferocidad y característica.

Veamos, por ejemplo, los medios de comunicación. Allí la continuidad permanente de los que tienen el control de estos y tanto como dueños, directores, jefes de redacción, comentaristas o analistas y ni hablar de quienes se han afianzado dentro de la subvariable de medios electrónicos y en particular en internet, no existe la menor intención de abandonar unas posiciones, que, en la mayoría de los casos, son las muestras más emblemáticas de sinecuras y prebendas.

Si, es cierto y que es nuestro caso, que tenemos 59 años continuos en los medios y habiendo ocupado todas las posiciones de dirección, así como que desde el 1972, tenemos 51 años corridos como analista político de Estado, y que es el emblemático nicho de la maestría periodística a nivel superior a la que hemos llegado por la gracia de Dios.

A nuestro descargo, todos estos años y por más de diez ocasiones, intentamos crear o preparar los herederos de este quehacer y lo que nunca se pudo, porque las apetencias de los elegidos no corrían pareja con el servicio público y lleno de sacrificios que este ejercicio de opinión depara y en materia de honestidad e integridad personal.

Simplemente, los elegidos y todos, cayeron de bruces ante el afán de lucro más desmedido y debieron ser retirados a un lado y por la falta de interés y profesional de tratar de ser exponentes de una opinión libre dirigida a orientar contra viento y marea y en una sociedad, que, como la dominicana el interés por lo fácil, el dinero rápido, ha impregnado a la mayoría de su clase intelectual en las peores muestras de corrupción personal y ni hablar de la población en sí, donde la subcultura alofoke de las mafias dominicanas en Nueva York, ha sido enraizada.

Frente a esa realidad y por nuestra devoción y entrega a la profesión que ejercemos y nuestro acucioso afán de querer orientar y guiar, a los 79 años y todavía ejerciendo a plenitud la opinión política en materia de orientación mediática, (perdónesenos este estallido del yo) seguimos en el quehacer y razonando, que, como servicio público de orientación, por lo visto, se sabrá que nos hemos retirado y cuando se sepa que estemos muertos.

Por eso y mientras las circunstancias, el destino, la vida o Dios Nuestro Señor entienda que debemos continuar aportando a favor de la educación política y social de quienes nos hacen el honor de estar atentos a los análisis que escribimos, que hayamos entendido, que hay que seguir adelante y sin que tampoco busquemos reconocimiento alguno y el que por cierto, por los enconos y reacciones, unos profesionales y otras de envidia personal y de colegas que no entienden este tipo de periodismo que nunca ha buscado el enriquecimiento personal, somos de los pocos profesionales de la comunicación, que nunca, ni gobiernos y tampoco sociedad, ningún tipo de reconocimiento público a nuestro ejercicio profesional le ha sido hecho.

Justo por esta peculiar situación, es que hemos podido analizar el ejercicio de la política diaria y solo lamentando, las tantas veces que hemos puesto en peligro la tranquilidad de nuestro hogar y familia, pero teniendo la enorme satisfacción y viendo los resultados de nuestros análisis políticos de Estado, para el relato de la historia política dominicana de los últimos 59 años, que no tenemos que arrepentirnos de nada que hayamos dicho o escrito.

Quizás por ello, la madurez de nuestros análisis  y de una u otra manera, contribuye a que se crea una perspectiva política de opinión independiente, que aliente y oriente a la ciudadanía y en la medida que se compare lo que decimos con lo que dicen los otros medios y periodistas y para que en su momento sirva de base  al nuevo periodismo crítico y de raíz independiente que debe nacer y si realmente este país de tantos desmemoriados, pueda dar un cambio estructural positivo en su anquilosada dirigencia social, política y en todos los órdenes, que se niega o resiste al retiro y darle paso a nuevas generaciones.

Todavía más, consideramos que las diversas oportunidades que se han dado de cambio generacional, de Balaguer a Jorge Blanco por ejemplo y después de Balaguer a Leonel y también a Danilo, no han sido todo lo fructíferas que debieron de esperarse y por la terrible resistencia, de una clase política negada en lo absoluto a ceder a los nuevos valores de conducción.

Obsérvese, que, en la primera etapa generacional de cambio y al término de los 12 años de Balaguer, el PRD no supo estar a la altura de la situación y que, en la segunda etapa de cambio, el PLD experimentó y ya para el 2008, una grave situación de rebeldía contra el cambio generacional que explotó a más en el 2012, anquilosándose posteriormente sus valores de conducción para el 2020 y en un entrampamiento de ideas y valores, que terminó por atrasar mucho más a unas nuevas generaciones postdictadura, que hoy, deberían ser la simiente segura y firme de una nueva generación política para inicios de este siglo.

Sí y si nos fijamos en la generación separada del PRD que ahora está en el poder y como PRM, es real que ha habido una evolución sana hacia un tipo de conducción no cerrada y obtusa y mesiánica como aquella tan contradictoria que la formó, pero con la variable, de que se está en una lucha de hegemonías entre personas jóvenes y maduras, casi fratricida ante esa disyuntiva de la escuela peledeísta ahora bifurcada entre Danilo y Leonel y teniendo de opción diferente, a un Abinader  de ideas renovadas frente a otra nueva y de la misma escuela del PLD, representada en el alcalde Abel Martínez y con una indudable visión de futuro más contemporánea y realista, mientras atrás queda la variable FP del caudillismo que quiere renacer.

En esta confrontación entre políticos nuevos y jóvenes que se abren camino desde agosto del 2020 y que entendemos, es donde está el futuro de las nuevas generaciones políticas nacionales, nos quedamos expectantes viendo como nuevas figuras emergen: el diputado Omar Fernández hijo de Leonel y los ya mencionados Abinader y Abel, mientras increíblemente, Leonel y quien fue la gran promesa en el 1996, es ahora la retranca generacional, que quiera que no, se ha constituido en el más serio valladar contra las nuevas generaciones ya mencionadas.

Estos tres jóvenes y otros detrás de ellos, a nuestro modo de ver, son los que marcarán la vida política desde el 2024 en adelante.

Abinader con sus 56 años, Abel con sus 51 años y Omar con sus 32 años, ya los entendemos los ejes de las nuevas generaciones políticas nacionales que enrumbarán a la República hacia un cambio generacional profundo y de raíz y en el que los servidores de la nación y sin importar en donde se encuentren y tanto en el sector público como en el privado  y marcados por estos tres jóvenes, deberán entender que a la patria se le sirve por un tiempo no mayor de veinte años continuos y para entregar a otra nueva generación, el hálito de vida institucional que impulsará a la República a nuevos caminos de esperanza y prosperidad siempre renovados.

En cuanto a quienes ya por edad, todavía estamos ahí y con conciencia del paso de los años, la Republica solo espera nuestras memorias y experiencias, simplemente, este sector debe rendirse a esta realidad y dar lo mejor de sí para que la nación continue mejor y en las manos más jóvenes y diestras, no solo de los tres exponentes jóvenes mencionados, sino de todos los demás que vendrán detrás de ellos.

Será de esa manera que se terminará con el terrible ciclo vivido, de esos políticos, a los que y como los gatos, les encanta que sus pies se los embarren de mantequilla y para eternizarse. (DAG) 15.11.2023

 

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