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Extraordinario. De una audiencia sobre medidas de coerción convertida en un apabullante y mediático juicio de fondo. El caso Camaleón pasará a la historia, de como un gobierno y el poder se manejan tras bastidores

Durante una semana, la nación fue inundada mediáticamente con una de conjeturas, imputaciones y toda suerte de agravios y también con miras de que los ciudadanos entendieran que el trasfondo de un pleito de hegemonías de la comunidad de inteligencia oficial no quedara al descubierto y sí lo táctico de una escaramuza judicial que entretuviera al gran público y encandilara a las masas, mientras como primer paso, se pretende desmantelar al sector privado de inteligencia y data al que más ojeriza le tiene la DNI, pero no así al bancario y financiero.

En el camino, probables imputados experimentaron la más formidable campaña de desinformación, en tanto actores principales de la trama mediática, a este día, se les manipuló de una manera tal, que cuando en la tarde de ayer los jueces del tribunal actuante y como Tribunal de Atención Permanente en el Distrito Nacional  (TAP-DN)l dictaron las medidas de coerción contra siete imputados, tres fueron enviados a la cárcel por 18 meses, uno a cumplir prisión domiciliaria y los otros, multas y libertad condicionada.

Evidentemente que el ministerio público se empleó a fondo para presentar las supuestas pruebas y testimonios que dijo tener para fundamentar sus solicitudes de castigos, al tiempo que los abogados defensores cumplieron el papel que los intereses de sus clientes les asignaban, igualmente, fue evidente que los jueces a cargo lidiaron con una situación, por la que si se descuidaban podían haber quedado lesionados moralmente.

Sin embargo, los jueces resistieron todo tipo de zarandeos y que no los calificamos de presiones, porque al fin y al cabo y en este tipo de audiencias, las pasiones mezcladas con la emoción a flor de piel siempre dominan a todas las partes empeñadas en hacer valer sus puntos de vistas de un accionar jurídico que entienden cierto.

Sí nos llamó la atención, lo insólito de tres jueces de otro tribunal, quienes por rumor hecho llegar en cuanto a que supuestamente uno de los imputados les espiaba, se presentaron sorpresivamente en la audiencia y para hacer saber la información que disponían. Sin duda, fue una parte del espectáculo que favorecía los reclamos del ministerio público y al mismo tiempo, generaba un conflicto de interpretación para los jueces del TAP-DN y quienes al final debían sopesar cuidadosamente.

Hubo sí, reclamos valederos de los abogados defensores, respecto a destacar, que, en algunos casos, la fuerza represiva utilizada por allanarles residencias y oficinas a sus clientes había llegado a limites impropios de un estado de derecho y lo que el tribunal desestimó en cierta forma, al solo disponer de los comentarios de los abogados que de ese modo se perjudicaba a sus clientes y ningún otro contrapuesto provenientes de terceros.

De los imputados ahora condenados a 18 meses de prisión preventiva en cárceles públicas y quienes vía sus abogados podrán apelar la decisión en un lapso de treinta días, definitivamente habría que decir, que, dado que quienes manejaron tras bastidores los hilos del poder se empeñaron lo suficiente para desacreditarlos, entran ahora en el purgatorio de cómo saber defenderse y lo otro, de cómo luchar para que sus adversarios ocultos no les compren sus defensores.

Mientras tanto, en la comunidad de inteligencia oficial están de plácemes y porque ahora la decisión judicial les facilita las cosas para desmantelar el objetivo esencial de sus pesquisas: El aparato de inteligencia y data que les mortificaba que estuviera en manos de una empresa privada que nunca controló, pero el que sí quiere para fortalecerse frente al otro aparato de inteligencia y data del sector bancario y financiero, con el que algún día la DNI deberá chocar.

En realidad, nada cayó del cielo. Todo fue aprobado por funcionarios de los gobiernos del PLD (Danilo Medina) y del PRM y en este último, la molestia aumentó y al filtrarse, que supuestamente la empresa privada sentada en el banquillo de los acusados, supuestamente se había convertido en enemiga del mismo gobierno.

Teatralmente, el Poder Ejecutivo se mostró cauto y expectante y desde luego, haciendo creer, que, aun sabiendo de la discrepancia, siempre supo mostrarse distante de las bajas pasiones que movían a sus funcionarios subalternos, pero que quienes conocemos como se maneja el poder presidencial en un país de aduladores y oportunistas, no se nos podía engañar fácilmente.

También llamó la atención, aquello del padre con el hijo, preso principal, que habiendo dicho que revelaría todo respecto al porqué de que su hijo fuera el centro de la persecución del poder, simplemente se dejó sonsacar y con el pretexto de su familia, desistió de una suerte de revelaciones delicadas, que, si las hubiese dicho, probablemente otra hubiese sido la decisión judicial con relación a su vástago.

Ahora no es tiempo de hacerse la víctima y sí saber que se tiene el poder directamente en contra y aquí repetimos el consejo que dimos en días atrás, de que con los gobiernos no se pelea, sino que se transa y para no hablar de negociar.

Lamentablemente, regla tan esencial para todo el que está dentro de la política del poder y proveniente de áreas circundantes dentro de la comunicación, fue obviada, lo que, al parecer, indica que cierto tipo de lealtad pesaba más que todo cuanto en contra pudiera realizar el poder desbordado y por su convencimiento, de que se le desafiaba atrevidamente.

Para nosotros, sin embargo, ese poder irritado no nos sorprendía, al fin y al cabo, hemos sido testigos o actores y durante años pasados en los pasillos del poder, de escenarios casi parecidos. Pero algo quedó claro: El Poder Ejecutivo ya se muestra de temer y que no acepta oposición interna y ahí está la ley 1-24 para recordarlo y menos, cuando su plan de continuidad está maravillosamente escondido en un nuevo postulado constitucional de no continuidad directa, pero sí de accionar fáctico y para más allá del 2028.

De ahí que digamos, que todo ha sido extraordinario. De una audiencia sobre medidas de coerción convertida en un apabullante y mediático juicio de fondo. El caso Camaleón pasará a la historia, de como un gobierno y el poder, se manejan tras bastidores. Con Dios. (DAG) 11.10.2024

 

 

 

 

 

 

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