Que a 56 años de la muerte aleve de un fracasado izquierdista terrorista y que todavía la derrotada izquierda de cuando la Guerra Fría reclame mediante un periódico que siempre ha apoyado las peores causas, que nuevas generaciones le entiendan un héroe, es y para decirlo suavemente, la demostración palpable de que la clase gobernante de este país es una y totalmente fracasada.
Igual ocurre, con que hoy también coincidan los 63 años del auto derrocamiento del primer gobierno civil después de la dictadura trujillista e hijo del fracaso del entonces presidente Juan Bosch como jefe de Estado y de gobierno y quien en su ineptitud como gobernante, no encontró otro camino que el de crear las circunstancias para que la sociedad y los militares decidieran resolver una situación, que de hecho estaba generando un muy peligroso vacío de poder institucional.
Aquel día y luego de que la noche anterior Bosch había participado en una actividad militar cuya figura central era un invitado militar estadounidense de varias estrellas, parecería que el presidente experimentó una de sus continuas crisis emocionales y encerrado en su despacho del Palacio Nacional, él mismo generó la crisis que le llevó a su derrocamiento.
Comenzó y después de un choque con generales al aquellos negarse a cancelar a uno de los suyos, avisando a los miembros de su gabinete que se presentaran a su despacho, mientras él y con teléfono en mano no dejaba de llamar a sus amigos y válidos, Muñoz Marín, gobernador de Puerto Rico, Pepe Figueres mandatario de Costa Rica y Romulo Bethancourt presidente venezolano y a quienes alertó sobre lo eminente de una trama “subversiva”.
Mientras tanto y temprano en la mañana, el Palacio Nacional era un volcán desatado. Recuérdese, que para la época, era una fortaleza militar en la que se encontraba, en su ala izquierda, el ministerio militar, en tanto el gobierno ocupaba la otra ala.
Por lo que quien escribe conoció de primera mano de uno de los protagonistas de la situación, el coronel Saldaña, consultor jurídico militar, no se podía permitir que el todavía presidente estuviese contactando a gobernantes de fuera y hablándoles de un golpe de Estado, cuando a ese momento no había ocurrido tal cosa, sino que al presidente se le solicitaba que definiera su política con relación a Cuba y al castrismo dentro del contexto dominicano y a lo que Bosch y tercamente se negaba.
Así sucedió y temprano en la mañana los acontecimientos se continuaron desarrollando cuando el propio coronel Saldaña le arrebata el teléfono a Bosch y le dice: “A partir de este momento usted no es el presidente de la República” y sin que hubiese habido orden militar expresa del alto mando, ordenando el coronel, el aislamiento del mandatario y en una habitación en la que no tuviese contacto telefónico alguno.
Tan de sorpresa fue todo, que el PRD -partido de gobierno- y aun conociendo que vocingleros de la extrema derecha gritaban de todo por la radio pidiendo el derrocamiento “del gobierno comunista” e increíblemente, ese partido no hizo absolutamente nada para impedir el autogolpe y tanto, que ya cerca de las ocho de la mañana, toda la nación sabía lo que estaba ocurriendo y aun así, absolutamente nadie se tiró a las calles a “respaldar la constitucionalidad”.
Incluso al suceder una transmisión especial desde la radiotelevisara del Estado y en la que un locutor anunciaba la caída del gobierno, los directivos del PRD tomaron la de Villadiego, menos su secretario general, Washington de Peña, quien tuvo el coraje y la valentía, de protestar por el infausto acontecimiento,
Para las diez e de la mañana y Bosch virtualmente preso y junto a su vicepresidente González Tamayo, a quien desayunando, se le exigió que regresara a Palacio y a punta de pistola en manos de su ayudante militar principal, quien después de una llamada de Palacio, el militar le apresó.
El mismo González Tamayo, años después nos relató la situación: “todos estábamos en la mesa listos para desayunar cuando escuché el timbre del teléfono y el militar tomar la llamada y observé como el rostro de aquel hombre que segundos antes era todo sonrisas y sumisión y quien mirándome directamente y con la cara dura, comenzó a sacarse la pistola que llevaba en su canana y apuntándome dijo y como si no me conociera, un «usted está preso” y sacándome de inmediato a empujones hacia el auto oficial y llevándome rápido al Palacio Nacional. Ahí entendí que en militares guardaespaldas no se puede confiar nunca y porque solo obedecen a sus superiores”, nos dijo un González Tamayo, que para los setenta ejercía su profesión de médico y con el que coincidimos en una reunión familiar de esparcimiento en la casa de una de las hijas del abogado Fabio Fiallo.
Cuando el vicepresidente se encontró frente a Bosch vio a “un hombre muy nervioso, fumando como un loco y sin saber que hacer o decir coherentemente”.
Para las once de la mañana, sí que efectivamente el golpe de Estado se materializó, los medios tradicionales enmudecieron “cautelarmente” y como todo el mundo, entendiendo que lo peor ya estaba pasando.
Fue por eso y al no tener apoyo civil, que fue tan fácil y sin necesidad de derramar sangre, que el golpe de Estado se materializó y como el único mecanismo a mano para salir del vacío de poder y además, por el otro significativo detalle, que a aquel momento, las Fuerzas Armadas eran el poderoso bastión militar de aire, mar y tierra con oficiales pilotos y navales profesionales y un ejercito de tierra, cuyos blindados, conocido como el CEFA era lo máximo en concentración de poder militar y con asiento en la Aviación Militar, que de hecho, era otro ejército independiente al regular y todo heredado de la dictadura. Aparato de guerra que luego fue desmantelado por EEUU via sus agregados militares e igual los servicios tecnológicos de las Fuerzas Armadas, la fábrica de pólvora y también la de armas. Al tiempo que los voceros de los Vicini la familia «heredera» de Trujillo, lo justificaban diciendo y también sobre la infraestructura industrial ligera, que todo eso «se lo había robado Trujillo».
Por lo tanto, el aparato militar fue un disuasivo para que los agentes subversivos castristas, quienes clandestinamente estaban en el territorio nacional, no tuvieran tiempo de movilizarse y fue solo treinta días luego y después que a Bosch se le embarcó en la fragata presidencial y se le trasladara a Puerto Rico, que los activos castristas se iniciaron en la labor desestabilizadora que conllevó en el lapso 1963-1965 un accionar desestabilizador y con conato revolucionario al uso y que al ser derrotados militarmente, se convirtió en el grupo desestabilizador y terrorista, que los acontecimientos en el exterior de la llamada Guerra Fría (lucha ideológica entre las grandes potencias URSS y EEUU) aquí provocara y los que a su vez sus miembros debieron recogerse e irse a la clandestinidad al no resistir la operación limpieza militar en el entonces gobierno provisional de Héctor García Godoy. Y como preludio de unas elecciones, (1966) que ganara limpia y apabullantemente el expresidente Joaquín Balaguer frente al también expresidente Juan Bosch.
Un detalle muy revelador que ocurriera tres días antes del desalojo de Bosch de la presidencia: Que este y nervioso porque en la Asociación de Detallistas de Provisiones Inc, que era el sumun del poder económico organizado y que presidía el comerciante don Adriano Gómez Rodríguez, hubo una reunión pública de comerciantes y almacenistas y con los pocos industriales de aquel entonces y que Bosch en su paranoia entendía “subversiva”, cuando en realidad, se trataba de una convocatoria para conocer el por qué desde Santiago se estaba gestionando la creación del Banco Popular.
Frente a esa reunión, Bosch ordenó el apresamiento de los allí reunidos y a parte de Gomez Rodríguez, también al gestor bancario, don Alejandro Grullón Espaillat y otros destacados comerciantes, quienes tan pronto supieron de la ocurrencia presidencial, pasaron a esconderse y no tanto a la clandestinidad y sin ser apresados.
Y retomando el tema principal de la muerte aleve del activista comunista y terrorista, Amin Abel Hasbún, dominicano de primera generación y joven profesional de cerebro brillante y comportamiento personal decente y muy de la recia educación familiar de padre árabe y madre haitiana y esta, dama de raza blanca, rubia y ojos verdes y por lo que en lo personal y de recordatorio, extendemos condolencias a sus hermanos, Salin, Faisal, Isa y Musa y también a su viuda Mirna Santos y su hijo Amin junior; no solo lamentamos su muerte, sino que la misma fue como el pistoletazo de salida para la guerra urbana clandestina que arropó a la nación por más de cuatro años, pero sin los aspectos magnificados y de gran tragedia que hubo en otros países. Hoy su viuda se lamenta de la traición ideológica de los ex aliados o colaboradores de su esposo.
Con la muerte del líder revolucionario, un gran activo valioso de la sociedad, se despertó la sed de venganza de una nueva generación, cuya parte más aguerrida estaba marcada por su paso en la asonada cuartelaria que a los registros históricos registran que ocurrió como la “revolución de abril de 1965” y de la que hoy solo queda, de que quienes sobrevivieron, que desertaron de sus ideas políticas y se pasaron a la derecha y en la medida, que de clase media baja pasaron a media y siendo ahora activistas vocingleros en las redes sociales, cuyos pasado “izquierdista”, desapareció tan pronto les “cambió la vida”($) y en un crudo testimonio de lo farsantes de opinión que siempre han sido y cómplices indirectos de su asesinato y que es la gran queja de la viuda de Amin.
Entonces y al conceptualizar todo el registro anterior, es que puntualizamos, que glorificar a un izquierdista castrista que pretendió derrocar via el terrorismo a un régimen constitucional, es no solo una gran aberración, sino también la muestra infame del deshonor y la desvergüenza. Con Dios. (DAG) 25.09.2026
imagen: https://sobrehistoria.com/la-guerra-fria/
última actualización: 11:08 am.






