Cuando el 19 de marzo de 1972, esta columna política de información contrastada de POR EL OJO DE LA CERRADURA salió publicada por primera vez, ese día y en el vespertino Ultima Hora, la reacción de la mayoría de los medios de aquel tiempo -hace 54 años- y ni que decir de tantos reporteros, quienes por los compromisos adquiridos no tenían la libertad de opinar que nosotros presentábamos, primero, fue de sorpresa y después de enfrentamiento ante lo que se entendía y a razonamiento a contrario, que se demostraba que nuestros detractores gratuitos, no ejercían un periodismo libre.
Y lo que sucedía, no porque nuestro objetivo fuera desenmascararlos ni cosa parecida, sino porque entendíamos, que los disidentes a ese periodismo de compromiso, teníamos sobrados derechos a hacer valer nuestra opinión. En ello, recordamos a dos portentos del periodismo, don Moisés Pellerano-López Penha y don Gregorio García Castro, quienes sin fisuras, nos apoyaron desde el primer día y también, pero con cuido vigilante, el director don Virgilio Alcántara y quien por sus consejos y asesoría profesional frente a los problemas políticos de la época, nunca dejó de testimoniarnos su apoyo y solidaridad.
Desde luego, tampoco podemos dejar de agradecer al presidente de la República de aquel tiempo, el doctor Joaquín Balaguer, quien conociendo nuestra forma de pensar, analizar y escribir “entre caustica e hiriente pero llena de objetividad” -así nos dijo- nos alentó a crear “una columna en la que ataques la corrupción de mi gobierno”.
Al principio, pensamos en el matutino El Sol y a Santiago nos dirigimos buscando el apoyo de los dueños de ese matutino y quienes al entregarle una demostración de como sería la columna de opinión, prácticamente palidecieron y temerosos nos dijeron: “eso no se puede publicar aquí” y lo que nos obligó ir donde el presidente Balaguer y relatarle lo sucedido y quien muerto de la risa nos dijo, “vete tranquilo, que yo haré que publiquen tu columna” y como en efecto sucedió días luego.
En descargo del periódico cibaeño, debemos decir, que años después, para la década de los ochenta, ese periódico nos publicó la columna por más de un año y por influencia del radiodifusor y amigo, don José Brea Peña y que gracias a la misma, su director de entonces, Pedro Livio Cedeño y por darnos entrada, entonces, nuestro primo, el presidente Salvador Jorge Blanco y en agradecimiento, le designó miembro del gabinete y lo hizo motu propio y sin que nosotros hubiésemos tenido que ver con esa decisión.
De Ultima Hora, que fue nuestra alma mater, duramos año y medio, pasando después a La Noticia y siguiendo al Nacional de Ahora y en cada rotativo un tiempo de un año promedio y hasta que en el 1978, con la llegada del PRD al poder, el líder de este, el doctor Peña Gómez “le sugirió” al propietario del vespertino don Rafael Molina Morillo, que por favor, no permitiera que continuáramos publicando nuestras opiniones y las que entendía, por ríspidas, que afectarían al primer gobierno de su partido y de lo que nos enteramos años después por boca del mismo Molina Morillo.
Antes de que el PRD se instalara y teniendo nosotros nuestro programa diario de opinión y entrevistas Tribuna Libre en radio Cristal, donde desde hacia un año se transmitía, ocurrió, que con la derrota de Balaguer, el arrendatario de la radioemisora, Bienvenido Rodríguez, nos sugirió que nos mudáramos a Radio Antillas donde ya había hablado para que se nos otorgara el mismo espacio. Allí conocimos, a quien sería para la década de los años dos mil, ministro de Hacienda y administrador del Banreservas, Simón Lizardo Mézquita, quien era un estudiante universitario que laboraba como control master y en la sección de prensa, al dilecto periodista, Félix Antonio Reina, ahora director de la Dirección de Estrategia y Comunicación Gubernamental (Diecom).
Realmente, mientras en la fase Balaguerista nos desenvolvíamos con gran libertad de criterio e incluso, las críticas se correspondían al deseo presidencial de atacar la corrupción del régimen; a los tres años, el presidente Balaguer debió de expulsarnos de nuestra fuente periodística del Palacio Nacional y al parecer, porque no podía contra los criticas de los funcionarios corruptos, quienes aduras penas se contenían para no arrancarnos la cabeza. Sin embargo cuando se llegó al cuestionamiento de los resultados electorales del 1978, el mismo presidente nos llamó para que nos pusiéramos al frente gratuitamente y “de colaboración con la nación” del equipo de propaganda que junto a uno legal, enfrentaría y ganaría lo que se llamó “el gacetazo”.
Por esa participación profesional en una verdadera guerra de opinión, el PRD nos pasó factura y el mismo día de instalado el presidente Antonio Guzmán, se nos prohibió el uso de la radio y la televisión y iniciando una persecución implacable, que apenas se contuvo en el 1982 con la llegada del presidente Jorge Blanco.
Lo desconcertante de esta persecución, fue presenciar como medios y periodistas de la prensa tradicional no contestataria, arremetieron en nuestra contra y haciéndonos pasar un purgatorio judicial extremo de cárcel, persecución e intentos de asesinatos y siguiendo con un accionar represivo de darnos una especie de muerte civil, que empujó a borrar nuestro accionar profesional en internet y lo que se acentuó con la llegada al poder en el 2020 del hijo putativo del PRD, el PRM, quien en estos seis años, lo único que le ha faltado ha sido no haber atentado contra la vida de quien escribe, por lo menos hasta ahora.
Pero eso sí, llevando una persecución “civilizada” via la burocracia judicial oficial y al extremo, de motorizar el desalojo de la vivienda familiar de quien escribe debiendo este recoger sus motetes y saliendo con su familia y raudo a la provincia de La Altagracia y refugiarnos en internet y publicando diariamente esta columna de opinión independiente, pero nuestros incansables adversarios y haciendo uso de todas las artimañas habidas y por haber y bloqueando nuestro periódico digital e imponiendo un veto de audiencia reducida y de tal magnitud, que a la fecha, nuestra audiencia orgánica no pasa de tres mil personas, mientras se nos mantiene una fuerte represión publicitaria que realmente no nos da respiro.
Así se tiene, que un periodista de 60 años de ejercicio, 54 años como analista político de Estado y 26 años como editor de nuestro periódico digital y quien en su hoja de servicios está el haber sido corresponsal de la radio estación oficial ante la ONU, columnista en el digital español “Periodismo Digital” y miembro de la Sociedad Interamericana de Prensa SIP y como columnista sindicado y recibido en la conferencia de Punta del Este LIV en noviembre de 1998, no solo que ha recibido todos los embates y obstáculos para torpedear su ejercicio, sino que en lo referente a la SIP, fue la prensa tradicional y con el codueño del matutino centenario capitaleño y también su director actuales, los que crearon un ambiente desestabilizador de tal magnitud, que se nos sacó de la misma con el pretexto de que “su columna no se publica en ningún periódico dominicano ” y lo que ocurrió ya entrado el 2000.
Oportuno es recordar la invaluable ayuda y colaboración del impresor don Niño Nivar, en cuya imprenta Nivar publicábamos nuestra revista Momento (tiempos de Balaguer) y al también impresor, don Miguel Cocco Guerrero, cuya imprenta Alfa y Omega nos sirvió de soporte para nuestro periódico semanal de 24 páginas POR EL OJO DE LA CERRADURA (tiempo de Jorge Blanco)
Ahora y con 82 años y gracias a Dios con excelente salud y solos, editamos, redactamos y dirigimos este medio digital de comunicación y de análisis político y como siempre, teniendo a nuestro frente la envidia y odio más encarnizados y por parte de quienes como medios y reporteros genuflexos, no aceptan al periodismo auténticamente libre y llegándose al colmo, de que en estos 60 años de ejercicio profesional y de absoluta integridad y honestidad profesional, nuestros adversarios se han encargado de que nunca hayamos recibido reconocimiento o diploma alguno por nuestra labor profesional y llegándose a la miserable actitud de hasta impedir que pudiéramos publicar la serie de nuestros libros sobre política dominicana contemporánea.
Haciéndonos pues, plantear la historia de una oposición tenaz contra nuestra existencia y la que nos obliga a decir, que si un país no tiene una prensa genuinamente libre que le haga contrapeso frente a los poderes intolerantes y dictatoriales que afectan la libre expresión. Ese país claudica institucionalmente y la corrupción lo ahoga todo. Con Dios. (DAG) 24.09.2026
última actualización: 11:03 am.






