Realmente es una terrible desvergüenza y una gran mancha moral para los dominicanos nacidos desde el 2000 a la fecha y quienes aparte de no ser educados en moral y cívica, buena conducta ciudadana, decencia en el comportamiento, honestidad e integridad y nada de desmedido afán de lucro, se caracterizan por ser un amplio grupo de ciudadanos y quienes radicalmente diferentes a los nacidos entre el 1920 al 1961 son de comportamiento amoral, llenos de vilezas y cuya mayor expresión se tiene en los teteos, la ingesta de drogas y el comportamiento sexual más licencioso.
Solo hay que ver las inconductas de lo que se supone lo mejor de la nación: El empresariado o la clase media y la mayoría de los políticos y frente a la juventud de comportamiento sexual libidinoso de prostitución a gran escala y fomento de los vicios más escandalosos y teniendo de telón de fondo una estructura de orden y civilidad aparente, falsedad absoluta en su sistema de justicia y su estado manejado por delincuentes de la peor especie y todos provenientes del lumpen proletario o de la desvergonzada sociedad civil y siendo todos, gente que se han decidido por destruir a la República, mientras desde los gobiernos de desalmados que han nacido desde el 2000 a la fecha, la delincuencia política y en su expresión más rastrera es la que norma las vidas de los ciudadanos.
Precisamente por este desorden amoral continuo, quienes dirigen al país desde los tres poderes interdependientes del Estado; los delincuentes ordinarios y criminales los ven peor que ellos y por eso no hay respeto y todo el mundo entiende que hay que sobrevivir saqueando, robando y depredando y peor, entre ellos mismos.
Y ni hablar de la mafia de la mayoría de los medios de comunicación y de supuesta información de masas, todo ese segmento de la delincuencia institucionalizada, que gracias a la conspiración de los Vicini para destruir el régimen de Trujillo y sustituirlo mediante la corrupción de costumbres y depredación moral, se ha erigido en el guía que marca el sendero del deshonor y la ausencia de moralidad en la que viven la mayoría de los dominicanos.
Pues si esa prensa de delincuentes no se hubiese decidido por torcer la realidad y verdad que se vivía y la que con el desparpajo que ofrecía la huida de responsabilidad personal de todos esos periodistas trujillistas, quienes al 1961, su única intención era de que se les viera más antitrujillistas que cualquier otro y de ahí que desataron el entramado delincuencial y falso de los supuestos “robos de Trujillo” y para que los nuevos detentadores del poder y desde el Consejo de Estado y con la secretaría de estado de recuperación de los bienes públicos, tuvieran la justificación de robarse los 500 millones de dólares que Trujillo dejó en efectivo en bancos e infraestructuras y siendo una economía solvente y autosuficiente que no le debía a nadie y con un peso oro de mayor valor que el dólar estadounidense, que para la nación de entonces de 2.5 millones de habitantes, era la demostración más palpable de su riqueza, institucionalidad y futuro cierto.
Fue por eso que esa prensa maldita y canalla y nos referimos a la trujillista reconvertida en anti, en el lapso 1961-1965, creó las condiciones para que la nueva generación de periodistas (1966-1978) quedara marcada con una complicidad apabullante frente a la anterior y ni hablar de su complicidad extrema de la nueva prensa del lapso 1979 al 2000, donde la ambición desenfrenada y el deseo de lucro más abusivo como indecente echó raíces y hasta que ahora la nueva prensa a partir del 2000 ha resultado ser el terrible mosaico amoral de la peor cara del dominicano.
Porque de esto es que hay que hablar y no solo de políticos, empresarios y banqueros delincuentes, sino de tocar la raíz cierta de una prensa nacional que todavía no ha salido del cieno y sentina que la caracteriza y cuya expresión mayor se está en la mayoría de los medios tradicionales y ahora a peor con esa prensa digital, fragua de las nefastas redes sociales dominicanas, donde no hay moral ni orden social que se respete y que el ser delincuente y lenguaraz, prostitutos del micrófono y de las drogas disfrazados de promotores artísticos o presentadores de actos y los ipost, ha terminado por enrumbar a los dominicanos de este siglo, en el terrible estercolero amoral que se está viviendo y lo que está matizado por la disminución de los nacimientos, el aumento de la población extranjera flotante, el apoyo a la haitianización progresiva de la vida nacional y que por la influencia nefasta de las mafias estadounidenses, penetrando esta y de lleno y con la etiqueta de dominicanyorks, prácticamente están moldeando un país de tránsfugas, gente de mal vivir y con instituciones tutelares también delincuentes.
Resultando que de golpe y en estos últimos 26 años la quiebra moral se ha acentuado y tanto, que todo indica que de aquí al 2050 y con certeza para el 2075, este país estará conformado por una minoría dominicana matizada con la creación de robots y humanoides que le darán un giro extraordinario a lo que fuera la idiosincrasia, la cultura y la nacionalidad dominicana y esa prensa canallesca alentando las peores bajezas y con todos esos directores y periodistas ávidos de nombradía social, honores, diplomas y medallas con las que quisieran ocultar la profunda degradación moral que experimentan y en la que viven.
Por eso, la parte minoritaria de gente decente e integra y de honestidad plena que aun vive y enfrentada a esa prensa de tránsfugas, licenciosos y malandrines, le es casi imposible enfrentar o querer corregir la terrible destrucción moral que se vive y mucho menos con un estado dominado por delincuentes de toda especie y el que con su estructura vil de una partidocracia anti nacional y junto a los delincuenciales grupos económicos y financieros, están llevando a República Dominicana hacia su destrucción moral absoluta.
De ahí que se viva en lo más parecido a una selva de asfalto y de cemento y rogando o anhelando más bien, que si quienes están naciendo hoy y quienes en el 2044 tendrán 18 años pudieran crecer indemnes a la corrupción moral que se vive, tal vez y solo tal vez y para cuando ellos mismos y en el 2050, tengan 24 años, pudieran lograr revertir el destino de desastre amoral continuo que la presente generación ha hundido a la República.
Toda esa y matizada por lo de ahora, de delincuentes gubernamentales robándoles al erario y con legisladores dueños de juegos de azar haciendo leyes para auto favorecerse, mientras los otros consienten por los sobornos que reciben, más lo terrible del gobierno robando los dineros de la seguridad social para dárselos y sin exigir nada de garantías, a empresarios delincuentes y como capital de trabajo, mientras contratistas de obras y de servicios se rifan el presupuesto nacional y la población se envilece y es esclavizada en base a los subsidios oficiales de todo tipo y dirigidos a anular su voluntad y para colmos, conociéndose que en el terrible saqueo y fraude de Senasa dirigido por el primer vicepresidente del partido de gobierno, entre las tropelías que se hacían para robarse 18 mil millones de dólares, los medios a su servicio, llegaban al extremo de facturar servicios de ginecología para hombres y de esa manera con una desfachatez sin igual, todos estos ladrones hunden cada vez más a la República, mientras la población, las fuerzas vivas y la sociedad civil y de cobarde, calla y consiente.
Es por eso que horrorizados ante tanta decadencia y descalabro moral, que digamos: Un solo grito. El país de ladrones, embaucadores, políticos tránsfugas y elecciones fraudulentas, gana su medalla de oro con el fraude en Senasa y con legisladores cuyos familiares están en las nóminas en el Congreso y una policía de declaraciones, amenazas y crímenes incontables. Con Dios. (DAG) 22.09.2026
imagen: https://lagranaldea.com/2026/08/26/supongamos-que-somos-dinorah/






