InicioFirmasHaití y su valor geoestratégico

Haití y su valor geoestratégico

Durante décadas, Haití ha sido visto a través del lente de la pobreza, la inestabilidad política y la tragedia humanitaria. Esta visión, aunque no incorrecta, es incompleta. Haití no es solo un país en crisis: es también una de las piezas geopolíticas más importantes del Caribe como lo es su vecino la República Dominicana y, por extensión, el hemisferio occidental.

Para comprender la verdadera dimensión estratégica de Haití, es necesario integrar cuatro elementos fundamentales: sus recursos naturales, su potencial turístico, su posición geográfica y su impacto regional en seguridad, migración y estabilidad.

Los recursos minerales: realidad, mito y potencial

El norte de Haití forma parte del mismo cinturón geológico aurífero que atraviesa la isla de La Española y donde se ubica Pueblo Viejo, en la República Dominicana, una de las minas de oro más grandes de América.

Estudios del Servicio Geológico de los Estados Unidos, de organismos de Naciones Unidas y de empresas mineras canadienses han confirmado la existencia de importantes yacimientos de oro y cobre en zonas como Morne Bossa, Grand Bois y Mont Organisé.

Las estimaciones preliminares sitúan el potencial económico de estas reservas entre 15 y 20 mil millones de dólares. Sin embargo, la explotación industrial no ha sido desarrollada debido a la inestabilidad política, la inseguridad jurídica, los conflictos sociales y la ausencia de un Estado capaz de garantizar contratos, seguridad y sostenibilidad ambiental.

Tierras raras

Los recientes hallazgos de tierras raras en Pedernales y la Sierra de Bahoruco han dado lugar a una alta probabilidad de que esos minerales estén también en Haití. Pedernales hace frontera con Haití y la Sierra de Bahoruco es compartida por las dos naciones. Eso es una realidad y a medida que en Haití se hagan nuevas exploraciones es muy posible que ellos también tengan tierras raras.

Petróleo

De igual modo, aunque se han detectado emanaciones naturales de hidrocarburos en diversas zonas de la isla, múltiples exploraciones tanto en Haití como en Rep. Dom. no han logrado identificar yacimientos petroleros comercialmente explotables.

Las playas: el gran activo dormido

Si los minerales ofrecen un potencial significativo, las playas haitianas representan, probablemente en el mediano plazo, el mayor activo económico latente del país.

Haití posee algunas de las playas vírgenes más extensas y espectaculares del Caribe: Côte des Arcadins, Île-à-Vache, Jacmel, Port-Salut,

Cap-Haïtien y las islas Rata y Tortuga. 

Se trata de litorales con arena blanca, aguas cristalinas y bajo nivel de intervención humana, que es un recurso cada vez más escaso en un Caribe crecientemente urbanizado.

Mientras la República Dominicana ha logrado convertir sus playas en una poderosa plataforma de desarrollo —con más de diez millones de turistas

anuales y una infraestructura hotelera de clase mundial— y Cuba y Puerto Rico también han capitalizado su litoral como uno de los destinos más

emblemáticos del Caribe, Haití permanece prácticamente fuera del mapa turístico caribeño e internacional.

La razón es la inseguridad, la ausencia de infraestructura, la debilidad institucional y la devastada imagen país.

En condiciones de estabilidad mínima, Haití podría convertirse en un nuevo polo turístico del Caribe, especialmente en segmentos de ecoturismo, turismo cultural y destinos boutique de alto valor agregado, con enorme impacto en empleo, divisas y desarrollo local.

Haití, como hemos indicado, combina oro, cobre y tierras raras potenciales, playas vírgenes y una posición geográfica central, pero con una capacidad institucional extremadamente limitada. Esta combinación convierte al país en el mayor activo geoestratégico no desarrollado del Caribe.

La geografía: el verdadero valor estratégico

Más allá de sus recursos naturales, Haití debe su importancia estratégica, ante todo, a su ubicación.

Situado en el centro del Caribe occidental, Haití se encuentra en la intersección de las principales rutas marítimas que conectan el Canal de Panamá, el Golfo de México, la costa este de Estados Unidos y el arco de las Antillas.

Su cercanía al Paso de los Vientos, al Canal de la Mona y al Estrecho de Florida lo coloca en las proximidades de los principales cuellos de botella del comercio hemisférico.

Esta posición convierte a Haití en un punto neurálgico para:

  • el comercio marítimo internacional
  • el tránsito energético
  • las rutas del narcotráfico
  • los flujos migratorios
  • la proyección naval y aérea

En geopolítica, la ubicación suele valer más que el subsuelo. Sin embargo un Estado fallido situado en un punto estratégico, genera un vacío de poder de enorme sensibilidad para toda la región.

Haití como problema sistémico regional

La crisis haitiana no es exclusivamente humanitaria ni estrictamente local. Es un problema sistémico del Caribe y del hemisferio.

La inestabilidad en Haití incide directamente en:

  • la seguridad regional
  • la presión migratoria hacia República Dominicana, Estados Unidos, Canadá y América del Sur
  • la expansión del crimen transnacional
  • la percepción de riesgo país en el Caribe

En términos de seguridad hemisférica, Haití constituye el eslabón más débil del arco caribeño. Su fragilidad abre una brecha geopolítica en el centro del sistema regional de contención.

Haití y la competencia internacional

La combinación de debilidad institucional y ubicación estratégica convierte a Haití en un escenario natural de competencia silenciosa entre grandes potencias: Estados Unidos, Canadá, Francia, la Unión Europea, China y Rusia.

Cada actor busca influencia política, presencia diplomática, legitimidad internacional, capacidad logística y sacar provecho de sus recursos naturales.

Esto transforma a Haití en un tablero geopolítico de primer orden, aunque con frecuencia subestimado.

Del diagnóstico a la solución: la necesidad de un fideicomiso internacional

Esta complejidad estructural explica por qué las soluciones tradicionales han fracasado.

Haití no necesita únicamente elecciones, asistencia humanitaria, ni simples programas de ayuda. Requiere una arquitectura institucional completamente distinta.

En este contexto, la propuesta de un fideicomiso internacional con gobernanza compartida emerge como una alternativa viable.

Solo bajo un esquema institucional sólido podrá Haití transformar su potencial minero, turístico y logístico en desarrollo real, reduciendo de manera estructural la migración, la violencia y la dependencia externa.

Conclusión: más geopolítica que geología.

En geopolítica, la ubicación suele valer más que el subsuelo. Y Haití ocupa uno de los puntos más sensibles del tablero caribeño. Comprender esta realidad es el primer paso para diseñar políticas que no solo mitiguen la crisis, sino que construyan una salida estructural y duradera. Es la isla de la Hispaniola, los recursos son los mismos.

Los problemas de Haití son otros y son estos los que debemos examinar. Es decir, determinar cómo cambiar en esa sociedad sus valores y actitudes para permitir modificar su actual derrotero. Cultura, liderazgo y educación son factores importantes en un proceso de cambio en esa nación. 

La propuesta que durante años he realizado busca no solo reconstruir a Haití, sino también lograr vía un fideicomiso internacional y una gobernanza compartida y donde la diáspora haitiana y la comunidad internacional gobiernen durante dos décadas.

Este sería el instrumento de llevarla a ser una verdadera democracia. En una forma u otra y con sus diferencias, el mejor ejemplo lo tienen en su vecindario. En 1960 salimos de una dictadura y dos décadas después el desarrollo y la democracia dominicana era una realidad.

En síntesis: Haití posee oro, cobre y tierras raras potenciales, pero carece de las condiciones institucionales para transformar ese capital geológico en riqueza efectiva. Los recursos mineros y turísticos están ahí. Lo que falta es seguridad, legalidad y grandes inversiones. Para lograrlo Haití tiene que cambiar.

Es necesario volver a lograr la atención internacional sobre Haití. Esta nación es el punto geopolítico más sensible en el Caribe. No es por lo que actualmente produce.

Es por su valor geoestratégico. Por: Hugo Guiliani Cury (Listín Diario)

 

 

 

 

RELATED ARTICLES
spot_imgspot_imgspot_imgspot_img

LAS ÚLTIMAS NOTICIAS DE HOY

Delimitación marítima con los Países Bajos: equidad, soberanía y marco legal

El pasado 18 de octubre, el Tribunal Constitucional, máximo intérprete de la Constitución, emitió la sentencia TC/0547/24, que declara la constitucionalidad del acuerdo entre...

Agravios contra un sofisma

Mas Populares