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La gran falla de la partidocracia dominicana: Creerse que porque uno de sus partidos gane unas elecciones nacionales, este se convierte en la propia nación

Debido a esta singular crisis de identidad y que se intentó en Alemania en el 2013 cuando la CDU ganaba unas elecciones y sus directivos comenzaron a repartir banderas de Alemania, lo que inmediatamente la canciller triunfante Angela Merkel desautorizó drásticamente al arrebatar los banderines que simulaban la bandera nacional.

Es exactamente el mismo fenómeno, pero muy a la dominicana de marcado sesgo de partido único, gobierno presidencialista y culto a la imagen de quien sea presidente de la República y lo peor, de una conducción burocrática cesárea que ahoga a toda oposición y con marcada preferencia de destruir o aplastar al sector mediático contestatario que se le enfrente.

Concomitantemente, ese proceso distorsionador de lo que es la interpretación correcta de la libertad de escogencia ciudadana, la partidocracia lo vuelca y como espíritu de cuerpo de todos los partidos, en un gobierno plutocrático y populista donde solo los ricos empresarios y banqueros y el pueblo llano manipulado en extremo en base a su estado de necesidad, son a los que de una u otra forma se les atienden sus demandas, pero nunca las voces disidentes.

Por eso y con este gobierno del PRM se ha llegado a los niveles más altos en materia de afectación de la institucionalidad y del derecho natural a la libre expresión y difusión del pensamiento de cada dominicano y en base a dos situaciones determinantes: La haitianización progresiva de la vida dominicana y la vulneración total de la nacionalidad e idiosincrasia dominicanas con el otorgamiento continuo de la doble nacionalidad a inmigrantes originalmente dominicanos convertidos luego en nacionales por naturalización en los países que les acogieron.

Agréguese el otro hecho tan terrible, de que la partidocracia y en su totalidad, ha impuesto una ley de doble nacionalidad, que permite, que los dominicanos que nunca han cambiado de nacionalidad sean convertidos en extranjeros en su mismo país, mientras que los extranjeros de origen dominicano y en particular los dominicanyorks y los otros proveniente de Europa, desafían el orden natural del ejercicio democrático, actuando y votando y como si realmente fueran dominicanos de hecho y de derecho.

Debido a este tipo de perturbación mental de origen perturbador para la nacionalidad dominicana, la partidocracia ha logrado convertir el triunfo de cualquier partido, como si fuera la reafirmación de la falsa creencia de que ese partido que triunfa electoralmente automáticamente convierte a la nación en propiedad suya y lo que radicalmente no es así y esto último, como un oportuno dato que recuerda el analista en X, Matheus Alexandre, de que “un país siempre es mayor que cualquier partido”.

Mírese si esto es tan cierto, si se toma en cuenta el comportamiento dictatorial del presidente Luis Abinader, quien ya se cree el dueño del destino nacional, de los activos de la nación y de la riqueza de sus recursos naturales y al extremo, de que se entiende individuo de horca y cuchillo e imponiendo una persecución encarnizada y ultrajante contra sus críticos.

De ahí que estemos entendiendo cual es en definitiva el siniestro plan de Abinader para anular la soberanía nacional y ver si es posible destruir su idiosincrasia y mediante un proceso abusivo y descarado de hacer que sus validos reescriban la historia nacional de los últimos cincuenta años y  de acuerdo a lo que él quiere y como “interprete” de la partidocracia y en particular del partido oficial que ya preside y lo que está haciendo con su adhesión de vasallo al gobierno estadounidense y uniéndose al culto personal a favor de Trump quien a estas alturas, prácticamente ha logrado que se conceptualice, que este país ya no es una Republica soberana e independiente y sí un simple vasallo del que él -Trump- hace lo que le viene en ganas.

Solo hay que recordar, que el proceso iniciado por Abinader comenzó cuando este le buscó el lado al anterior presidente Biden y el que ahora  es ya de una actitud de ignominia e indecencia tan brutales, que Abinader y en su conducta autoritaria, siempre saca espacio para postrarse a los pies de la embajadora-espía Leah Francis Schandlbauer Campos y la que mediante su estrategia de religiosidad aparente y haciendo creer que es devota de la Virgen de La Altagracia y para hacer la posible e improbable dualidad, de que ella, Campos, se la entienda a lo más parecido a la misma virgen pero rediviva y en esto no estamos bromeando.

A todo esto, la entrega de la soberanía nacional por parte de Abinader es de tal magnitud, que ya nuestras aguas territoriales y nuestro espacio aéreo son usufructo militar estadounidense y lo más grave, que los tres expresidentes de la República y sus partidos y sus directivos, TODOS, son cómplices de esta nefasta política de desdominicación de la vida nacional, en tanto Abinader y una que otra vez, se entiende implacable contra medios como @porojocerradura y su editor y director responsable, arremetiendo desconsideradamente con su fuerte política de represión publicitaria de acorralamiento total y para llevar a la desaparición a este medio de 54 años de existencia como columna de análisis e información política y 26 años como periódico digital y que Abinader ha reducido a la existencia de un blog.

No escondemos que nos preocupa sobremanera el comportamiento anti dominicano de Abinader y de su gobierno e igual de la partidocracia y frente a la ignorancia supina, de tantos que se han acostumbrado a la ingesta de drogas y envilecerse con los subsidios oficiales y anulándoles su voluntad y haciéndoles individuos corrompidos e idiotas y de mentalidad esclava, quienes ni por asomo defienden sus derechos y cuya identificación está en sus teteos e inmoralidades avivadas por el amoral youtuber que la diplomática estadounidense exhibe como si fuera su esclavo a confiar.

Pero hay algo más y mucho peor, que en la medida que Abinader aumente su poder unipersonal autoritario, se expone a dos crisis que no controlará: La ruptura con Hipólito y tan pronto este vea que su hija Carolina no va a parte como posible aspirante presidencial y la otra de fuerte fragilidad institucional, de que cuando el presidente se sienta acorralado, apele a conformar un gobierno cívico-militar y que ahí sí que la puerca torcerá su rabo.

La alarma, entonces, está más que justificada y por eso hablamos, de la gran falla de la partidocracia dominicana:  Creerse, que porque uno de sus partidos gane unas elecciones nacionales, este se convierte en la propia nación. Con Dios. (DAG) 10.09.2026

imagen:  Nuevo Diario (Ilustración: Yasmín Esmeralda Díaz)

 

 

 

 

 

 

 

 

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