Se supone, que el ordenamiento jurídico de este país manda que los expedientes se mantengan al cuido de la autoridad y de forma que cuando sea necesario, se consulten y para entender el porqué de una situación. Sin embargo, en la Procuraduría Especializada en la Persecución de la Corrupción (PEPCA) no es ese el comportamiento que anima a sus responsables y lo que acaba de observarse, en la cita maliciosa que se hizo del director de orquesta y maestro del merengue, Sergio Vargas, al pretender involucrarlo en el caso criminal Medusa.
Por explicaciones del afamado artista, quien también fuera legislador en el pasado reciente, él aparece en registros de la Procuraduría General de la República con un acuerdo de trabajo, por medio del cual, y desde hace cuatro años se comprometió a ofrecer conciertos en las cárceles y a cambio, la PGR le facilitaba la asignación de un bien inmueble en calidad de custodia y que Vargas aceptó. Se trata del Apartamento B-5, de 215.2 Metros, Piso Cinco, ubicado en la Torre Hariannet X, en la Avenida Caonabo, Distrito Nacional.
Y la pregunta es una ¿no es una maldad de la PEPCA y existiendo un acuerdo institucional entre la PGR y Vargas, que esta y sin ofrecer la aclaración pertinente lo presente como si estuviera involucrado en el aparente hecho criminal que se airea?, ¿no significa este antecedente, que en este país y en este gobierno, desde la procuraduría general se ofrecen daños colaterales de casos en discusión pública para afectar social y políticamente a figuras públicas? La considerada como mujer seria y decente, de la PGR Miriam German, debería llamarles la atención a esos subalternos de la PEPCA y para que este tipo de daño moral no se practique. (DAG-Ojo)





