Si en el Consejo de Seguridad Nacional estadounidense existen cerebros que sepan pensar estratégicamente, lo primero que deberían de prestarle atención, es a cuantos de los 25 millones de inmigrantes “latinos” y esto es una cifra conservadora y que trabajan en su territorio, cuantos de estos y en el caso de una acción militar estadounidense contra Venezuela y Panamá y que América Latina entienda una agresión hacia todos los países, estarían prestos para actuar desde adentro en ese país.
Al pensar en esta probabilidad, entonces y a seguidas debería prepararse un censo de cuantos de los latinos, tienen preparación militar o en caso de una agresión estadounidense contra América Latina, estarían también prestos a empuñar las armas, asumir acciones terroristas y generar un grupo guerrillero que pudiera ser letal contra un Washington y con un Trump esquizofrénico, pretendiendo aplicar una suerte de “doctrina Monroe” que impidiera que la parte sur del continente, se muestre desafiante e independiente a EEUU .
Todos estamos viendo y escuchando el discurso provocador, de un Trump que realmente se cree que el mundo «latino» de este continente es su tipo de patio trasero y en lo que se encuentra totalmente desactualizado.
Y está tan fuera de tiempo, que aun no ha caído en cuenta que después del surgimiento oficial del nuevo mundo multipolar encabezado por Rusia, China y la India, para EEUU, lo sensato, no es ir a pelear por el trono unipolar que tenía, sino recogerse en sus fronteras, hacerse fuerte en el Continente, pero sin extravíos colonialistas de ningún tipo y aprender a mirar de igual a igual a todos los países «latinos» de este continente y nunca volver a creerse su dueño.
Todavía más, ahora en la Oficina Oval se inventaron que dos aviones militares venezolanos, patrullando su territorio y espacio aéreo, “cruzaron deliberada y provocativamente a dos navíos de guerra estadounidenses”, de esa flotilla, que como tiburones, Washington tiene en la parte sur del Mar Caribe y en un claro, entiéndase, intento de amedrentamiento e intervención militar grosera en los asuntos internos de esos países y con el interés expreso de invadir a Venezuela, derrocar a su gobierno y robarse su petróleo y gas natural y lo mismo a Panamá, pero a diferencia de los años ochenta, ahora teniendo en la mira la ocupación militar de su canal interoceánico.
Consideramos, que entender de cómo podrían devenir las cosas, debería de ser lo sensato y si al final Trump se decide por librar su guerra privada y para demostrarle a Rusia y China y también a la India, de lo que sería capaz para impedir que el mundo multipolar desplace al ya caduco mundo unipolar que en los últimos ochenta años EEUU fue hegemónico, por lo que lo menos que debería decírsele a sus estrategas civiles y militares, es que deberían pensar muy bien las consecuencias de sus excesos y que en cambio, una política aislacionista en función de que dentro de sus fronteras tiene entre 25-45 millones de «latinos» sería el camino a tomar y como primer paso para restablecer sus deterioradas relaciones en el Continente. Desde luego, si es que quiere continuar siendo hegemónico en él.
Por eso llamamos la atención respecto a la fuerza socavadora y terrorista interna, que de «latinos» vengadores pudiera desatarse dentro del territorio estadounidense y la que solo con acciones de terrorismo contra la población y su infraestructura, sería una guerrilla corrosivamente dura que expondría a EEUU a un futuro incierto. Mientras tanto y por ahora, Trump debería abandonar su innecesario lenguaje bélico y provocador de matón de barrio al que un tribunal le declaró delincuente.
De ahí que si se razona con cuidado sobre tan ominosa perspectiva, que lo correcto debería de ser, que Trump retire su navíos de guerra, a estas alturas, ya en todo el Caribe, que abandone sus planes guerreristas y se concentre en su frente interno, donde de ocurrir el brote anárquico que delineamos, tampoco ese presidente podría decir que lo tendría fácil y mucho menos cuando el pueblo estadounidense y su conjunto militar-industrial, no es verdad que por la emotividad anárquica de su presidente, allí le aceptarían, que por semejante empecinamiento desbordado, se considere que pudiera llevar a su país de retorno a la edad de piedra.
Ya en el Caribe hay equipos militares provenientes de fuera de este Continente y en Venezuela y Cuba y no tanto en Nicaragua, que frente a un intento de invasión estadounidense, seguro que serían las puntas de lanza de lo que sobrevendría y ni hablar que Rusia o China no se quedarían cruzadas de brazos ante semejante agresión insensata.
En consecuencia, hay que recalcar sobre todos estos escenarios y EEUU darse cuenta de que una guerra nueva con tantos frentes a la vez, no le ayuda a EEUU y tampoco a todos estos países, que de pronto se verán a las puertas de una confrontación bélica que no crearon.
Por ejemplo, tropas del Comando Sur, prácticamente tienen ocupado Haití y podríamos ver, que si el gobierno dominicano se mete el rabo entre las piernas y quisiera ser neutral, que lo más seguro sea que el Comando Sur ordenara su oculto plan de la invasión de pandilleros y haitianos famélicos y para generar una desestabilización general tan amplia en toda la República Dominicana, aparte que también habría que contar con la probabilidad, de que los militares dominicanos no estén dispuestos a servir de carne de cañón a los planes estadounidenses y lo que supondría otro escenario más desestabilizador: El de una guerra fratricida para enfrentar directamente la invasión proveniente desde Haití.
Y no es asunto de que haya que pensar, que al esbozar este análisis nos hayamos vueltos locos, sino que simplemente, si EEUU desata la guerra que se propone, lo que ocurra en la Española, sería el pistoletazo que marcaría una desestabilización y espíritu de guerra en todo el Caribe Central y sin importar que la base operativa estadounidense, aparte de la Florida, también en Puerto Rico quisiera entrar en operaciones.
Desde luego, el presidente Abinader se las vería y desearía, tanto si apoya a Trump como si quisiera hacerse el loco, pues en uno y otro caso, la respuesta definitiva la daría el mismo pueblo dominicano y junto a los militares y policías que a esa altura de los acontecimientos hubiesen desertado y entregado armas a la población civil.
Cómo se verá, el panorama luce complicado y creemos que solo se está a la espera del paso que dará Trump, quien tampoco y por los hechos que genere, tampoco es que estará seguro en su sillón en el Despacho Oval.
Resumiendo: Trump quiere destruir a Venezuela e invadir el Canal de Panamá y no ha caído en cuenta, que por primera vez, muchos de los millones de latinos en su país, no están dispuestos a que en su locura, quisiera destruir sus países de origen y lo que de seguro que impulsaría, por lo menos, que un millón de ellos conformen un ejército de guerrillas urbanas que combatan a lo interno de EEUU. Y si Trump no tiene en cuenta esta probabilidad, sus aprestos guerreristas durarán menos que una pelea en un gallinero.
Así tenemos, que nuestro recordatorio es más que simple: Que la prepotencia estadounidense es tal, que Trump cree que puede repetir lo de los ochenta cuando Bush padre invadió a Panamá para derrocar a un gobierno militar, cuya cabeza era empleado suyo en la CIA y en el FBI y sin importar masacrar cerca de 25 mil panameños. Los tiempos ahora son muy distintos y el aislacionismo y si EEUU quiere sobrevivir, es lo que se impone. Con Dios. (DAG) 06.09. 2025
última actualización: 03:53 pm.





