Lo primero, fue una intuición, o más bien la constatación de una realidad. El mundo, la sociedad, les estaba expulsando, les agredía en todos los sentidos. «En realidad, es que no sabemos hacer nada premeditado, solo nos dejamos llevar por lo que nos gusta y por lo que nos sucede», dice Ovidi Tormo, vocalista de Los Zigarros. «Y así es como salieron las canciones en un fin de semana… ¡y nos sobró el domingo para dar una vuelta!», ríe su hermano Álvaro sobre el contenido del nuevo disco de la banda, «Carne con patatas», un trabajo –que se publica mañana– movido como reacción ante la creciente hostilidad de un entorno cada vez menos vivible. La gira de presentación, que arranca en enero, les lleva a La Riviera el 6 de febrero (Inverfest, entradas agotadas).
Más que un disco, es un manifiesto, pero sin dar la turra.
Ovidi Tormo: Totalmente. Porque sentimos un profundo hartazgo del ser humano. Pero también hay esperanza y amor.
Álvaro Tormo: Es así, pero no un manifiesto en sentido político, sino vital. No queremos decirle a nadie lo que debe pensar sino cómo vemos el mundo y nos preguntamos: ‘‘¿Qué está pasando’’?.
Cualquiera puede suscribir: «Las redes sociales nos han convertido en unos anormales».
- T.: Es que eso te lo dicen hasta los que trabajan en ellas, que son los primeros que saben que envenenan. Por eso creo que es un disco humanista, que no tiene color político sino que tiene que ver con lo más básico que nos parece terrible de nuestra sociedad.
Sí, pero como dicen «Jay y Bob el silencioso», una cosa es saber las normas y otra vivir de acuerdo con ellas
Á. T.: Nosotros no tenemos redes. Ninguna. Tenemos la suerte de que los perfiles del grupo los llevan fuera, aunque nosotros damos el visto bueno. Pero inevitablemente tienes contacto con ellas porque antes podías vivir en una cueva pero ahora ni siquiera se puede eso: no tocamos mucho el móvil, pero es inevitable hacerlo.
En «Yo no soy tu enemigo» hablan de la clave: nos quieren divididos y enfrentados.
- T.: Se habla poco de la violencia general que existe en nuestra sociedad. Ese es el verdadero causante del mal de la humanidad. Y por eso la política no se hace desde la cabeza, se expresa desde las tripas.
Á. T.: Cuando en realidad, lo único que queremos todos es querer y que nos quieran. Y que valga la pena vivir. Joder, tranquilicémonos un poco.
Ustedes proponen el silencio.
- T.: Yo creo que nos haría mejores. Esa canción sale de tener que escuchar a tanta gente opinando de todo, todo el rato. Qué coñazo, de verdad. Del tertuliano, del «influencer», del «youtuber»… todos pidiendo casito. Es insoportable. Además, cuando escuchas su «contenido», es desolador: la humanidad siempre ha sido muy estúpida: las redes sociales solo lo corroboran.
Á. T.: A mí me cuesta explicarme qué mueve a alguien a vertir su mala onda en un comentario. ¿Por qué alguien cree que tiene que dar su opinión de una manera tan horrible?
Yo veo una conexión de ese comportamiento con una masculinidad mal entendida. No digo que sea solo el caso.
- T.: Absolutamente. El querer imponer tu opinión, ser el controlador, el líder, tener más poder, más seguidores, más y más…
Á. T.: Creo que la cosa está cambiando, pero es muy importante que haya una mejor educación a los niños varones, que se les enseñe mejor que a nosotros, que nos decían: «No llores, pórtate como un hombre». Y claro, no te enseñan a querer, a ser sensible, a estar mal, a abrirte a temas emocionales y expresar tus sentimientos. A mí nunca me dijeron «te quiero» mis padres.
Otro de los clichés es la madurez en el rock, que era inconcebible.
- T.: Es que nadie pensaba que el rock fuera a durar más de tres años. Por eso solo hablaba de la adolescencia y del institnto animal, que está muy bien.Pero ahora descubrimos que puedes hablar de otras cosas y con el mismo filo.
Á. T.: Un día le preguntaron a Neil Young por la frase que dejó escrita Kurt Cobain en su nota de suicidio, que era suya: «Es mejor quemarse que apagarse lentamente». «¿Todavía piensa eso?», le preguntaron. Y él dijo que por supuesto que no, que le había encantado tener hijos y relaciones. Que quería una vida larga. (La Razon-ulises fuente)
imagen: Ovidi y Álvaro Tormo, Los Zigarros La Razón





