Las contradicciones y dime y diretes en los que se ven envueltos efectivos policiales, militares o de inmigración en lo referente a determinar quien es extranjero ilegal o trabajador sin papeles legales, cada día está llegando al extremo, de que esos empleados públicos de uniforme entienden que cuando se trata de ciudadanos haitianos, todos son ilegales o indocumentados y lo que no es así.
Debido a esa calculada ignorancia para facilitar el abuso de poder, la mitad de los problemas que se suscitan en este ámbito tiene que ver con la peculiar nota de racismo y de odio anti haitiano que policías y militares i agentes de migración y en gran mayoría, muestran y que es el factor del por qué en el exterior, a esta nación se la denomina pro-racista y pro-apartheid y que motiva a que siempre haya que estar dando explicaciones.
Ya no son uno ni dos los casos de abusos perpetrados contra ciudadanos haitianos como trabajadores en la agricultura, el turismo y los quehaceres domésticos y para citar tres casos, en los que se están cometiendo abusos inenarrables y como esos de entrarle a patadas y destruir las casas o viviendas de esos inmigrantes o de perseguirlos como si fueran delincuentes.
El presidente de la República debería entender, que sus subalternos y con semejante abusivo proceder le están lesionando su autoridad moral cada vez que habla en el exterior para que se busque una solución a la crisis haitiana o aquí, a la persecución salvaje que se tiene contra los haitianos y que siempre es el tema con el que se encuentra en los escenarios internacionales y de lo que seguro verá, en su viaje el próximo martes a Bruselas, Bélgica. (DAG-OJO)





