Todo indica, que lo menos que el presidente Luis Abinader, su gobierno y el PRM y no tanto Competitividad pudiera hacer y ya que no solo que no está preparado para un aumento drástico del costo del barril del petróleo, sino que parecería, que existe la tendencia, de que las autoridades están a la espera de la contrariedad y para imponer drásticamente una administración de fuerza que implique una probable dictadura.
Se conoce, por ejemplo, que ya se está pendiente a la próxima remoción del actual titular del ministerio de las Fuerzas Armadas y del seguro efecto imitación, de toda una serie de remociones en los institutos armados, en tanto a la policía se le está diseñando un esquema de acción, que vaya en el sentido de como los empresarios que controlan su presupuesto aspiran y el que no es para nada el propio de una organización civil con estructura castrense en la forma.
Parecería entonces, que habría una nueva reestructuración del poder castrense y ahora como gobierno militar paralelo y que implique volver a los tiempos de la guerra fría, cuando la tarjeta de recomendación de “un jefe” tenía más valor que la misma Constitución de la República.
Al mismo tiempo, podría suceder que las leyes existentes de represión ciudadana en lo atinente a la libertad de palabra y con el pretexto de “la ola de difamación e injurias en las redes sociales», va a dar pie a la imposición de una especie de comisarios del pueblo para fines de control de medios, periodistas y comunicadores y como el único modo de que el gobierno pueda enfrentar la segura presencia de insatisfacción popular y a un grado que las autoridades prevén violento.
Por lo pronto, ya el poder adquisitivo del peso vale menos de 35 centavos de dólar, la inflación y desde los supermercados y plazas comerciales que funcionan como las puntas de lanza del alza indetenible del costo de la vida, parecería que llegará a unos niveles que desatará la ira a nivel popular.
Dicho sea de paso, diversas fuentes nos indican, que el aparato de prensa y propaganda del régimen “será redimensionado” y añadiéndole una especie de oficina de control estricto de la opinión y de represión total contra las voces disidentes en los medios a nivel de analistas, directores y comentaristas sobre todo.
De hecho y para quienes están enterados, sorprende la cantidad de decretos, estilo decretos-leyes, que el Poder Ejecutivo ya tiene redactados y a los que solo les falta fecha y número de registro y los que al momento que se publiquen, su impacto será realmente agobiante, para una ciudadanía de por sí agobiada por las carencias, el alza en el costo de la vida y el congelamiento de los salarios.
Es decir, las autoridades se preparan para lo peor y en cierta manera para asumir decisiones drásticas y por una sola razón, que el gobierno no tiene respuestas salvables para corregir la situación que provocará el estallido inmanejable de aumentos en los precios de las mercancías y los servicios a nivel general.
Tampoco el gobierno tiene respuesta para que no se incrementen los apagones y lo que redundará en una cierta situación de descontento popular que pudiera degenerar en una grave crisis de ingobernabilidad.
Otros sectores, en cambio, entienden que todo podría corregirse si el gobierno se transforma en uno nacional y no solo del PRM y Competitividad y haciendo ver lo necesario de tener una política de austeridad cierta que se refleje entre los grupos empresariales y financieros y para que llegue con efectividad a las fuerzas vivas como a todos los ámbitos sociales.
Sin embargo, todas las expectativas no podrán salvarse, desde que se conoce y por mediciones de opinión del mismo gobierno, que la ciudadanía no cree en las políticas oficiales y lo más inquietante, que muchos dudan de la palabra del presidente.
Aún con tantos reparos, muchos creemos, que si Abinader quisiera, la situación de crisis económica social podría ser enfrentada, solo con que inyecte una millonaria cantidad de dineros en la agricultura de ciclo corto y para que dentro de tres meses haya abundancia de víveres en los mercados, mientras que haciendo de tripas corazón, el gobierno pudiera ahorrar y para implementar una iniciativa de préstamos para la producción de cada ciudadano adulto y su familia y eliminar drásticamente las supuestas “ayudas sociales” de mil quinientos pesos por beneficiario, que fomentan la vagancia, los juegos de azar y la ingesta de drogas.
Pero también se teme, que como en el gobierno, poco tiene de capacidad para implementar medidas y políticas desarrollistas de emergencia, este se empantane en políticas de simple represión policial, que solo contribuirían a aumentar el nivel de insatisfacción popular.
Ahora bien, con tantos préstamos y sabiéndose que Abinader tiene colocados más de 50 mil millones de pesos en cuentas del Banco Central y en los del Estado, que perfectamente pudieran servir de capital de trabajo para medianos comerciantes, artesanos y productores agrícolas o de servicios y que de implementarlo, pudiera ocurrir que las autoridades estuvieran en capacidad de contrarrestar el alza de precios de todo, derivados del aumento atípico en el precio del petróleo.
también se entiende, que como la población se gasta un promedio de 300 millones de pesos diariamente en todas las clases de juegos de azar, que desde ahora, el aparato de prensa y propaganda de la presidencia, elabore una política propagandística de contención de ira, que persuadiendo a la población a que solo se gasta un veinte y cinco por cierto en juegos, perfectamente que podría ayudarse así misma en los efectos de la crisis inflacionaria que está en camino, pero y para esto, el gobierno debe dar el primer paso y haciendo que la gente entienda, que realmente se encuentra aplicando su propio control de gasto.
En términos generales, no es mucho lo que pudiera hacerse, pero si los avariciosos grupos económicos y financieros especializaran recursos para contribuir con la apertura de comedores en sus fábricas y negocios y para que sus empleados se alimenten y sin que por esa inversión por la sostenibilidad social, signifique que el gobierno tuviera que deducirla de sus planillas de impuestos, creemos que la situación de crisis momentánea podría ser salvable.
De lo contrario y si nadie quiere sacrificarse, que entonces nadie se queje cuando la paz social sea rota y radicalmente. Además. mucho peor sería, si la guerra de agresión de EEUU-ISRAEL contra IRAN se extiende y de pronto, toda la humanidad se ve envuelta en sus efectos y para lo que solo quedaría un sálvese quien pueda y si acaso.
Tratando pues de buscar soluciones, emitimos estas probabilidades de solución inmediata, de lo contrario, entonces solo nos queda advertir: OJO. Dentro de tres semanas, drástico aumento del petróleo. ¿Está preparada esta economía o el gobierno del PRM lo aprovechará para imponer la dictadura abierta? Con Dios. (DAG) 02.06.2026





