Cuando se habla de amor, no necesariamente se está refiriendo a historias de amor ideales o al amor mutuo.
Durante muchos años ha habido escritores y filósofos que han intentado definir qué es el proceso de transformar una pasión en un anhelo eterno. Oscar Wilde, conocido por su ironía y por sus ideas controvertidas, también ha dado muchas frases acerca de la forma en que se conciben el amor y el matrimonio.
Una de sus frases más impactantes incluye una aparente paradoja entre dos conceptos relacionados. “El hombre siempre debería estar enamorado. Esa es la razón por la que uno nunca debería casarse”, dijo el escritor. Una frase simple que, a pesar de su carácter irónico, nos hace pensar en las diferencias entre la infatuación, el amor y la adicción al amor.
Oscar Wilde tuvo un enfoque único hacia las relaciones humanas. A través de la ironía, las paradojas y el ingenio, el autor puso en duda ciertas convenciones sociales de la época.
El matrimonio y el amor se convirtieron en algunos de los temas centrales de sus obras y reflexiones. En vez de retratar el matrimonio como un resultado natural del amor, Wilde prefirió centrarse en sus aspectos paradójicos y las demandas sociales.
Así es como debemos comprender su famosa frase.
El autor afirma que estar enamorado debería convertirse en un estado eterno; sin embargo, con la ayuda de este mismo concepto, él llega a una conclusión inesperada con respecto al matrimonio.
A pesar de la posibilidad de relacionar la cita de Wilde con la idea moderna de la dependencia emocional, los dos conceptos no tienen los mismos significados. Enamorarse es el nombre del proceso en el que una persona siente una gran atracción e ilusión por una persona y quiere permanecer con ella para siempre.
La dependencia emocional implica la necesidad del compañero de sentirse feliz y de alcanzar la seguridad en la relación. En estos casos, la relación se convierte en una fuente de bienestar para la persona.
Esto significa que la interpretación de la frase por parte de Wilde no debería tomarse demasiado literalmente. La reflexión del autor pertenece a la literatura y hace uso de exageraciones y paradojas.
Cuando el enamoramiento deja de ser el centro de la relación
El amor que define una relación romántica no necesariamente se mantiene igual durante todo el tiempo.
La pasión de las primeras etapas puede transformarse y dar paso a nuevos elementos como la confianza, la complicidad, el compromiso y la comprensión.
Esta transformación puede ser desafiante para aquellos que ven el amor solo a través del lente del amor permanente. La transformación de la pasión inicial no necesariamente implica el fin de la conexión emocional.
Es justo aquí donde uno puede encontrar una interesante interpretación de la frase de Oscar Wilde. El escritor exagera con la idea de la necesidad de estar siempre enamorado para demostrar la contradicción existente entre la expectativa y el matrimonio. Por: Andrés Gálvez (La Razón)





