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¿Por qué el voto racional marcará las elecciones de 2028? “después de las elecciones de 2024, ningún partido está creciendo. Crecen los disgustados”. La partidocracia esté herida en su credibilidad

Cuando se busca reacción social frente a los partidos políticos y las elecciones, la gente se está volviendo más racional y menos emocional, y eso acelera la desafección, expresó el politólogo y consultor Belarminio Ramírez Morillo.

Razona que existe un cúmulo de demandas insatisfechas, ya que en la era del marketing político las campañas electorales se diseñan y se realizan buscando conectar con las expectativas, deseos, sueños y esperanzas de los votantes.

La frustración o decepción social se sustenta en que, en las campañas electorales, los candidatos ofrecen soluciones y, después que llegan, no cumplen, expresó Belarminio Ramírez, quien dijo tener el temor de que los candidatos para el 2028 no entiendan la dimensión del problema y hagan una campaña que no supere el desafío.

Considera que el tradicional discurso de responsabilizar al que gobierna de todos los males se agotó, porque ganan y asumen el poder, y los males no solo siguen, sino que se incrementan.

Frente al cambio de pensamiento que trae cambios en la conducta electoral y ciudadana, la partidocracia luce acorralada y sin respuestas. No realizan el rediseño partidario ni la reingeniería del liderazgo para calibrar con el pensamiento y la conducta social en ciernes, reflexionó el consultor político.

Describe que la partidocracia está en un confort: los que gobiernan dicen que todo está bien y los de la oposición, que todo está mal por incompetencia de los que gobiernan. Pero pierden de vista algo: “después de las elecciones de 2024, ningún partido está creciendo. Crecen los disgustados”, pondera el académico.

El votante que votaba estimulado por la emoción, en el 2028 votará por la razón, una razón que se construye día a día y en la que la clase política va perdiendo capacidad para influir. Este cambio de pensamiento y conducta acota Belarminio Ramírez, pone el terreno árido para las marcas presentadas por la partidocracia y fértil para outsiders que activen la tormenta del disgusto con el sistema.

Expresó que los líderes saben que se está dando un cambio en el pensamiento y la conducta social, pero como tienen culpa en la desconfianza en el sistema, optan por ignorar el peligro y los riesgos.

El consultor califica a las élites partidarias como actores con ciclos agotados que no tienen nada que perder. Pondera que el empresariado es quien debe hilar fino, porque sabe los riesgos que para sus intereses significa un resquebrajamiento del orden político.

El autor del libro La democracia enferma –entre la antipolítica y la desafección– exhortó a la clase empresarial a que asuma un rol más activo en el rediseño de los partidos y estímulos a la renovación del liderazgo, para juntos presentar una visión de país que despierte interés y conecte con las expectativas del ciudadano que está cayendo en el pesimismo y la desesperanza.

El tránsito de votantes emocionales a racionales hará que sea más difícil conseguir la persuasión en la campaña electoral de 2028, subraya el autor del libro Comunicación y persuasión: ¿Cómo ser un líder persuasivo?

Subrayó que el marketing político de los precandidatos y candidatos para el 2028, además de buscar incrementar agrado y simpatías, debe tener como prioridad recuperar la confianza en el sistema político.

Hay muchas marcas buscando posicionamiento, pero ignoran que su mercado se reduce. Si en el 2028 la abstención electoral supera a la de 2024, el colapso de la partidocracia se habrá consumado y el país estaría entrando en un estadio de incertidumbre que afectaría el crecimiento y la armonía social, acotó Belarminio Ramírez.

Los políticos están tan perdidos que siguen apoyándose en las encuestas tradicionales, porque no entienden que la investigación de mercados también debe ser rediseñada para poder entender el ritmo acelerado de cambios en el pensamiento y la conducta social.

Los políticos ignoran que estos son tiempos para el neuromarketing: “lo fundamental no es conocer los problemas de la gente”, porque eso hasta el más ignorante lo sabe. Lo fundamental es conocer: ¿cómo las personas están viviendo y pensando el problema?, ¿cómo la gente está viendo el futuro? Conocer los grados de satisfacción e insatisfacción, de felicidad e infelicidad, es fundamental, no solo para hacer un marketing asertivo y ganar, sino también para lograr que el nuevo liderazgo se legitime, razona el autor del libro Neuromarketing político y liderazgo: ¿Cómo ser un líder empático?

El politólogo aconseja a las cúpulas partidarias y actores que buscan candidaturas —que, para convertirse en marcas exitosas con beneficio social— entiendan que es primordial invertir en consultoría e investigación, expresó el autor del libro Campañas electorales: guía para diseño, gerencia y planificación.

“Me preocupa que los políticos de la vieja escuela no hayan sido capaces de reinventarse para hacer política viendo y escuchando por el ojo y oído social. Siguen rodeados de los mismos dirigentes y repitiendo, con el mismo guión y mensaje. Por tanto, cada día están más distantes, racional y emocionalmente, del pueblo que aspiran a representar”, expresó el experto en marketing político y campañas electorales.

Belarminio Ramírez dijo que la mayoría de los jóvenes que están en la escena buscando ser marcas populares y exitosas ignoran que, para ser persuasivos y empáticos en estos tiempos de disgustados e indignados, no es suficiente con que comuniquen mucho y tengan gente hablando bien de ellos en las redes y los medios.

Expresa que el diagnóstico que arrojan los estudios cuantitativos y cualitativos de mercados sobre los partidos, los políticos y la democracia es para tomar en serio. Dijo que las marcas necesitan de acuciosos comunicadores, pero también de politólogos, sociólogos y psicólogos sociales. El encargado de prensa debe ser el médico de cabecera, y los politólogos, psicólogos sociales y sociólogos, los especialistas. Puntualizó que quien quiera ganar unas elecciones presidenciales necesita de un equipo con esos criterios. Y más aún, quien aspire a gobernar bien, concluyó el autor del libro El marketing político de la democracia post-COVID-19, disponible en Kindle Amazon. (HOY-OJO)

 

 

 

 

 

 

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