Putin lanza el órdago nuclear: 5 claves que dirán si la Tercera Guerra Mundial es un farol o no

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El presidente de Rusia, Vladimir Putin, suele medir bien sus palabras en público. Sabe calcular cada silencio, cada mensaje, cada amenaza, para asegurarse de que en la OTAN y en la Unión Europea entienden exactamente lo que quiere decir y hasta dónde está dispuesto a llegar. Y siempre dejando un pequeño margen a la incertidumbre.

Pero el discurso sobre el estado de la nación de este jueves ha sido distinto al resto y, por primera vez, parece haber consenso en que no estamos ante una simple bravuconada. Su advertencia de que posee unas nuevas armas nucleares "capaces de destruir la civilización" han sembrado el miedo en Occidente y han puesto una inquietante pregunta sobre la mesa: ¿realmente hay un riesgo cierto de una tercera guerra mundial y, además, nuclear?

La respuesta solo la tiene, por supuesto, el inquilino del Kremlin, pero hay cinco claves que nos pueden ayudar a entender por qué este discurso es distinto a los demás:

1. Todo o nada en la guerra de Ucrania. El primer mensaje preocupante del discurso de Putin es que ha ligado su futuro político a la victoria rusa en Ucrania. Es decir, no hace falta leer entre líneas para captar el mensaje: bajo ningún concepto está dispuesto a perder la guerra ni a retirarse del territorio ya conquistado. Por mucho armamento que Occidente quiera proporcionar a Ucrania (y sigue llegando con cuentagotas), Moscú siempre pondrá más armas y más soldados que el enemigo. A cada envite de Europa y la OTAN llegará un "envido más" de Rusia. Si Ucrania no consigue dar la vuelta al pulso el futuro no es prometedor.

2. Rusia recupera terreno (¿y va ganando la guerra?). La batalla del relato es también importante, al margen de cuánto se corresponda con la realidad, y la narrativa de la guerra ha virado en las últimas semanas. Cada vez más voces admiten que Rusia no solo ha resistido el golpe y que la contraofensiva ucraniana se ha frenado, sino que admiten abiertamente que está ganado la guerra. La pérdida del enclave estratégico de Avdivka ha sido un mazazo para Kiev, aunque lo niegue. Ucrania necesita una victoria urgente.

3. Macron cruza una línea roja (y se vuelve en contra). La guerra de las amenazas parece haberla perdido también Europa tras la insinuación del presidente de Francia, Emmanuel Macron, de que Occidente podría tomar la decisión de enviar tropas para expulsar a Rusia de Ucrania. La respuesta de la OTAN y de los principales países ha demostrado que Francia iba de farol, pero ha envalentonado a Putin y le ha dado alas para amenazar una respuesta contundente en caso de que se llegue a ese escenario.

4. El poder militar ¿ilimitado? de Putin. Después de dos años de guerra, el anunciado colapso económico de Rusia no ha llegado, aunque sigue sin descartarse que se pueda llegar a producir, y Moscú parece aguantar el pulso militar, tanto en armamento como en efectivos humanos. El férreo control sobre la oposición y la sociedad ayudan a que la opinión pública trague con una elevada cifra de muertos, algo que no ocurre al otro lado del frente.

5. Un caudillo sin recambio. La última mala noticia para Occidente es que no solo Putin parece tener el control absoluto del poder (tiene una intención de voto oficial del 79 % para las próximas elecciones), sino que ni en la Casa Blanca ni en Europa tienen claro que el recambio no pueda ser peor. La muerte del opositor Alexei Navalni ha demostrado que no hay recambio para el presidente ruso. Y, de paso, seguirá teniendo a mano el botón nuclear. Por: Ernesto Villar [La Razón]