Muy tontos serían los gobiernos latinoamericanos y caribeños o de cualquier otra parte del planeta, esos que no tienen incidencia alguna en las decisiones de las tres grandes potencias (EEUU-RUSIA y CHINA POPULAR) en querer oponerse al concepto rapaz estadounidense y en momentos que el factor económico de los intercambios y flujos comerciales se encuentran en juego, desde que el presidente Donald Trump anunció con imponer aranceles a aquellos países que no le apoyen en su pretensión de robarse Groenlandia.
Por eso y desde el punto de vista dominicano, creemos que lo pragmático es no opinar sobre el particular y sí profundizar la relación comercial que depara un ganar-ganar para las dos economías y lo que está reforzado, por el hecho de que de los 11.5 millones de dominicanos, un millón reside en el territorio continental estadounidense y teniendo descendientes estadounidenses de origen dominicano por cerca de tres millones de personas, quienes a su vez han logrado obtener y como ciudadanos estadounidenses altas posiciones públicas en los poderes Legislativo, Municipal y en áreas cercanas al proceso administrativo de gobernabilidad dependiente del Poder Ejecutivo Federal.
Tampoco podamos obviar la realidad, de que el actual gobierno dominicano es una especie de vasallo del estadounidense y que en materia de seguridad regional, esta nación ha dejado a un lado su soberanía y para que el gobierno estadounidense la utilice en su propio beneficio geopolítico.
Entonces y desde el momento que estos hechos se entienden, necesariamente que el tipo de países a los que nos referimos, sus clases gobernantes deben entender que la realidad les obliga a ser prácticos y sin necesidad de ser genuflexos.
En este aspecto, consideramos que ha sido una medida pragmática que ha estado utilizando el presidente Luis Abinader en sus relaciones con Washington y como la forma más inteligente de preservar lo poco del resto de soberanía nacional que aún queda y que frente a un gobierno tan díscolo y de actitudes desalmadas como el que preside Donald Trump, obliga a que frente a la tempestad se actúe como la espiga de arroz, de siempre inclinarse hacia donde el viento vaya y hasta que llegue el momento que todo amaine para que la espiga vuelva a estar derecha y no quebrada como las matas de cocos o de palma.
Claro que esto no hay que decírselo al dominicano de estos últimos 65 años, acostumbrado como está al servilismo absoluto y ha humillarse con presteza ante todo lo que sea estadounidense. Solo hay que comprobar el terrible interés que tienen los estadounidenses de origen dominicano, a quienes hemos bautizado que viven en algo así como “Dominicanyork Republic” y que anhelan, que antes del siglo XXII, esta República haya desaparecido como estado libre, independiente y soberano y al fusionarse con EEUU como estado asociado o integrado de pleno a la Unión Americana.
Es decir, sí tenemos presente las subjetividades de más arriba, por obligación que habría que saber manejarse en la situación actual y no solo por oportunismo y sí por un sentido racional de nuestras propias capacidades y potencialidades y en función de ello, entender, que de alguna manera todos los dominicanos y si ponemos en la balanza la realidad que esbozamos, estaríamos obligados a sobrevivir y para que la República se mantenga en pie.
Además hay que partir de esta otra realidad, la historia enseña, que cuando las grandes potencias y según las épocas, tienen determinados intereses, nunca dejan de actuar hasta lograrlo y sin importar a quien haya que pisotear, inutilizar o hacer desaparecer.
Obsérvese, que Venezuela fue invadida, bombardeada y su presidente secuestrado y ahora en una cárcel federal en Nueva York y las alianzas escritas que su gobierno había hecho con los gobiernos ruso, chino y el coreano norteño, ninguna ha sido puesta en práctica de cumplimiento y lo que a razonamiento a contrario nos debe decir y hacer entender, que frente a los grandes poderes globales, los países que no inciden en las decisiones de las grandes potencias, nunca tienen un determinado margen para hacer saber su opinión. Esto es tan cierto, que hoy se supo que China presiona fuertemente a Venezuela para que le pague los 20 mil millones de dólares que tiene en deuda.
Al hacer este razonamiento, es casi por obligación que las naciones pequeñas deben apartarse y esperar el desarrollo de los acontecimientos y mucho más, cuando a la fecha, lo que en realidad se observa, es que tres grandes potencias globales son las únicas que llevan la voz cantante en las políticas y decisiones que marcan.
¿Qué Trump es un grosero y que al ser una persona condenada como delincuente por un tribunal y en su accionar como gobernante, se confirma que sus hábitos de conducta no son necesariamente aquellos por los que respeta a las demás naciones y pueblos, es más que evidente y para colmos, viéndose la forma tan atropellante, abusadora y criminal de cómo y trata a parte de sus gobernados, que por lógica halla que entender, que si así es que trata a los suyos, muy poco los del exterior pudieran hacer.
Desde luego que la situación es más que espinosa, volátil y que si llega a estallar una gran guerra, será porque la potencialidad de la economía estadunidense siempre lo requiere y frente a una situación como esa de dimensión geopolítica extrema, ¿qué se pudiera hacer cuando todas las demás naciones, cada una trata de salvarse y sobrevivir? Véase que Trump tiene una guerra pendiente contra Irán y la que si todavía no ha motorizado, es porque sabe que Israel y ahora como nunca, podría ser destruido y peor, arrastrando hacia una desestabilización general en todo el Medio Oriente y lo que al final podría llevar a una tercera guerra mundial y que son las razones por las que tanto Rusia, China Popular y Corea del Norte se encuentran en modo expectante.
De ahí que si recordamos que hace cien años EEUU invadió y ocupó las islas Vírgenes y Dinamarca recibió 25 millones de dólares a cambio, ¿Quién dice que EEUU no pudiera hacer igual en su pretensión de apoderarse de Groenlandia y aun cuando esa isla y de acuerdo con el Tratado de Tordesillas(1494) le pertenece a España y Portugal? Con Dios. (DAG) 17.01.2026
NOTA: “El Tratado de Tordesillas (1494) fue un acuerdo entre España (Reyes Católicos) y Portugal (Juan II) para dividir las tierras «descubiertas» y por descubrir fuera de Europa, estableciendo una línea imaginaria a 370 leguas al oeste de las islas de Cabo Verde; lo del oeste era para España y lo del este para Portugal, dando origen a Brasil como territorio portugués y a gran parte de América Latina para España, sentando las bases de la colonización y la cultura de ambos mundos” (IA).
última actualización: 10:12 am.





