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“Si usted es un político, usted es un ladrón” es la sentencia que a menos de trescientos metros del Palacio Nacional, un propietario colocó al frente de su vivienda en la calle doctor Delgado y el letrero a este día aún está allí

Fue la sorpresa con la que quien escribe se topó al llegar en una breve visita de menos de un día a la capital nacional y desde nuestro domicilio en la periferia de Punta Cana, donde fuera obligado seis años atrás y junto a su familia a abandonar la ciudad y debido a la persecución política iniciada a finales del último trimestre del año 2020 por el nuevo partido de gobierno, el PRM y coronando la persecución con la apropiación por supuesta deuda de su residencia en el sector Los Cacicazgos.

Solo leer el letrero, provocó en quien escribe una impresión tremenda, pues el mismo resumió a nuestro modo de ver, la profunda división entre la sociedad y la ciudadanía frente al gobierno que preside Luis Abinader y al extremo, de mostrarse como testimonio elocuente de cuán dividida esta la sociedad y lo terriblemente debilitado que se encuentra el régimen plutocrático de Abinader-PRM-Competitividad.

Al mismo tiempo, que estuviera colocado al frente de una residencia a tan poca distancia del Palacio Nacional y por cuya calle y todos los días, transitan más de cinco mil vehículos y se movilizan no menos de 20 mil personas, es un indicador de que ni siquiera los aparatos de propaganda e inteligencia del gobierno y menos la policía, estuvieran haciendo lo correcto y para que esa muda como patética oposición de un ciudadano particular no se mostrara, por lo menos, tan abiertamente.

Desde luego, ni por asomo pudiera interpretarse como si nuestro asombro fuera una invitación a represión alguna, pues todavía la libre expresión como el libre disentimiento están tolerados. Si no que, por lo contrario, entendíamos que la debilidad estructural del gobierno es tal, que ni siquiera acusación generalizada tan directa no hacía mella en el espíritu de todo el país político y por lo que entendíamos, que dentro de los ciudadanos hay un cansancio moral tan enraizado, que el citado letrero más se entiende como una broma con mensaje hiriente, que un accionar cierto para que los ciudadanos asumieran sus responsabilidades cívicas como tales.

Y arribando a la conclusión, de que cuando en un país a una parte de su opinión pública poco le importa lo que ocurra o qué de peor pudiera hacer su gobierno, habría que entender, que esa nación está a la deriva, que su clase gobernante no se ocupa de ese tipo de advertencia nada sutil de incitación indirecta de descontento particular y lo peor, que la ciudadanía ha perdido la fe en su presente y mucho más en el futuro que pudiera sobrevenirle.

Naturalmente, no está bien que exista semejante inercia social y  que  habla, en cuanto a que a la gente poco le importa lo que ocurra y porque cuando se da está situación, la gente se siente derrotada por sí misma. ¿Será por eso por lo que los indicadores de retroceso moral son tan perturbadores y de tanta gente, entre adolescentes, jóvenes y maduros, acrecentando la parte de la población que abrazó la ingesta de drogas y que se ahoga en alcohol en los teteos y los colmadones y sin darle importancia a nada y quien hace bien o quien hace mal?

Entonces, plantear donde está el culpable o los culpables, no tiene sentido y menos, cuando es tan obvio, que tantos se encuentran en una terrible carrera de aniquilarse por sí mismos y lo que habla de una forma extremadamente patética, de la fuerte mayoría que ya ha perdido la fe en su patria.

Que recordemos, en los 54 años que tiene este medio de comunicación y de análisis político y social, no nos habíamos encontrado con una experiencia semejante y sí también nos hizo recordar, que en los doce años de Balaguer (1966-1978) al día siguiente de haberse colocado un letrero semejante, la información habría llegado al mismo despacho presidencial y con la reacción inmediata de llamado de atención al jefe policial de turno y de toma de decisión política de acercarse al propietario de la vivienda y amistosamente preguntarle sobre cuál era su preocupación y reaccionar en consecuencia.

Pero en aquella época y a diferencia de estos tiempos, era un hombre de Estado quien estaba frente al gobierno y no un aprendiz del manejo de la cosa pública y cómo son la mayoría de los funcionarios que se identifican con el Poder Ejecutivo y quienes desde el primer momento y por sí mismos, debieron de indagar por esta anomalía propagandística que podría convertirse en un pretexto político opositor más adelante.

Aparte, de que con el letrero a que nos referimos, nos dimos cuenta, de que tampoco el periodismo ya no es el vigilante social que era antes y como parte de sus funciones al informar, indagar y corregir. Ahora cualquiera se dice periodista o comunicador y con la explosión de plataformas en internet, sus medios digitales en las redes sociales están en todo, menos en vigilar y cuidar la salud moral de la población.

De ahí, que pareciera como si la República fuera un navío luchando contra una tormenta en alta mar, sin dirección y con timón roto y todo el mundo dando brincos de un lado para otro, sin saber qué hacer y solo preparada a perder sus vidas en caso extremo.

En consecuencia, no creemos que esta deba de ser la realidad tan penosa que vive una parte de la población y por lo que reclamemos de la autoridad nacional, una actitud y disposición de mayor diligencia pragmática sin atisbos de propaganda y absurdas ayudas sociales que empujan a la dependencia de nada y por parte de tanta gente derrotada moralmente y la que solo tiene como referencia, el discurso perverso de tantos fracasados sociales, quienes como youtubers y como cuervos, buscan su alimento propio en los cuerpos de los que se sienten derrotados. Creemos, que la República se merece de sus hijos un mucho mejor comportamiento y una verdadera entrega de civismo y salud mental.

Pues el letrero a que hacemos alusión, con su muda protesta, también nos habla de búsqueda de un profundo rescate moral: “Si usted es un político, usted es un ladrón” es la sentencia, que a menos de trescientos metros del Palacio Nacional, un propietario colocó al frente de su vivienda en la calle doctor Delgado y el letrero y a este día, aún está allí. Con Dios. (DAG) 05.08.2026

última actualización: 10:18 am.

 

 

 

 

 

 

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