domingo, febrero 5, 2023
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Unas 72 horas antes de que en las librerías italianas se pudiera comprar cada ejemplar por unos 20 euros, Francisco recibía en audiencia al díscolo asistente, un encuentro que a priori no se había incluido en la agenda. Preguntado poco después por esta cita, Gänswein se limitó a decir que «ahora me tengo que callar». Eso sí, lejos de un ejercicio de autocrítica, cuestionó las interpretaciones «maliciosas» de los extractos «fuera de contexto» de su libro. A cuatro manos Desatada la polémica y en esta misma línea, el periódico católico conservador alemán «Die Tagespost» habría salido a su rescate dejando caer que tanto la editorial Piemme –filial del gigante Mondadori de Berlusconi– como el periodista coautor de la obra Saverio Gaeta, se la habrían jugado a Gänswein, que habría impedido en el último minuto la publicación, al conocer los ecos de los extractos difundidos previamente. Ahora, el silencio de Georg ha despertado todo tipo de suspicacias sobre el contenido de la conversación de la que hasta ahora nada se sabe. Eso sí, el semanario germano «Die Zeit» ha desvelado que el secretario del Papa fallecido tendrá que abandonar su actual residencia, el monasterio Mater Ecclesiae, antes del 1 de febrero. Concluida su misión como cuidador de Benedicto XVI, al igual que sucede con otros trabajadores que cesan en sus funciones, Francisco le habría enviado una nota instándole a desalojar el edificio en el que ha vivido durante la última década, desde que se hiciera efectiva la renuncia de Joseph Ratzinger en el mes de marzo de 2013.

Las cartas personales, conversaciones íntimas y pareceres dispares entre Benedicto XVI y Francisco, al descubierto. Por obra y gracia de Georg Gänswein, el secretario personal del fallecido Papa emérito. Ayer salieron a la venta en Italia sus memorias bajo el título de «Nient’altro che la verità» (Nada más que la verdad), de los que LA RAZÓN ya ha desvelado algunos pasajes convertidos en un ajuste de cuentas con el pontífice argentino.

Entre otros asuntos, Gänswein ataca a Jorge Mario Bergoglio por darle vacaciones indefinidas en febrero de 2020 sin destituirlo como prefecto de la Casa Pontificia, algo así, como el responsable de la agenda papal. Y todo, después de que Francisco descubriera que habría manipulado la publicación de un escrito sobre el sacerdocio de Joseph Ratzinger para utilizarlo en su contra. Además, relata sobre el fallecido cómo la decisión franciscana de limitar la misa en latín le habría provocado «dolor de corazón» y deja caer que estaría en desacuerdo con las actuales reformas del pontificado. En total, son 336 páginas de destape cuando el propio Georg reconoce en el libro que Benedicto XVI le instó a destruir todo documento privado suyo «sin excepción».

Unas 72 horas antes de que en las librerías italianas se pudiera comprar cada ejemplar por unos 20 euros, Francisco recibía en audiencia al díscolo asistente, un encuentro que a priori no se había incluido en la agenda. Preguntado poco después por esta cita, Gänswein se limitó a decir que «ahora me tengo que callar». Eso sí, lejos de un ejercicio de autocrítica, cuestionó las interpretaciones «maliciosas» de los extractos «fuera de contexto» de su libro.

A cuatro manos

Desatada la polémica y en esta misma línea, el periódico católico conservador alemán «Die Tagespost» habría salido a su rescate dejando caer que tanto la editorial Piemme –filial del gigante Mondadori de Berlusconi– como el periodista coautor de la obra Saverio Gaeta, se la habrían jugado a Gänswein, que habría impedido en el último minuto la publicación, al conocer los ecos de los extractos difundidos previamente.

Ahora, el silencio de Georg ha despertado todo tipo de suspicacias sobre el contenido de la conversación de la que hasta ahora nada se sabe. Eso sí, el semanario germano «Die Zeit» ha desvelado que el secretario del Papa fallecido tendrá que abandonar su actual residencia, el monasterio Mater Ecclesiae, antes del 1 de febrero. Concluida su misión como cuidador de Benedicto XVI, al igual que sucede con otros trabajadores que cesan en sus funciones, Francisco le habría enviado una nota instándole a desalojar el edificio en el que ha vivido durante la última década, desde que se hiciera efectiva la renuncia de Joseph Ratzinger en el mes de marzo de 2013. [La Razón-JB]

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