Unas elecciones municipales que parecería que no son tales y sí un pasquín elaborado sobre apetencias frustradas y de paso alquiladas

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Si por propuestas fuera, definitivamente habrá que entender  que para estas elecciones municipales de este domingo 18, no solo que hay una carencia notoria de estas, sino que definitivamente los electores concurriremos a las mismas y como muestras episódicas de cuando para el 1962 y el 1966 y hasta entradas las del 1980, todo se trataba de arrastrar las emociones hacia la expresión más primitiva y con el único propósito de que absolutamente nadie vote pensando en los municipios y sí en las relaciones personales que aten a los candidatos con los electores.

Exactamente y como ahora se observa y salvo alguna que otra muestra de interés o intento por hacer propuestas en firme que pudieran dar a entender que ya nos encontramos en la etapa de adultez primaria que afianza una escogencia electoral que vaya a favor de la nación y no de los tipos de tribus que los políticos incentivan.

Al analizar este fenómeno en detalle y agravado ahora por la presencia del elector a contracorriente de voto juvenil a lo alofoke, que no es más que el mecanismo de descontrol de la voluntad ciudadana y con el único interés de que el candidato o partido que pague o compense económicamente a ese sector, sea el único que debería ganar e imponerse.

En este aspecto, es evidente que hay partidos que entienden, que comprando votantes, al final podrían salirse con la suya al imponer un voto fraudulento muy de los barrios en nuestras ciudades o el otro dizque más “intelectualizado” del arrastre de emociones que significa todo un sector mediático e impulsando y casi a lo suicida, a ese votante de clase media tan arribista y solo amigo de escalar socialmente y sin importar a quien más perjudique.

Consecuentemente, el retroceso descomunal que se tiene en materia de votación y haciendo creer que la misma es resultado de la libre escogencia ciudadana, retrotrae a la ciudadanía a una situación mucho peor que la mayoría de los procesos anteriores al año 2000.

Y lo que hay que decir, porque desde el 2004 al 2024 lo que ha habido y que el 18 habrá, es la confirmación de una estructura política de partidos minoritarios arrastrados por una de dos o tres grandes y conformados como una partidocracia, que es la supresión absoluta del derecho de cada elector a escoger y decidir de acuerdo con su libre albedrío.

Por eso y en cierto modo habría que hablar, de que estas elecciones municipales y lo que se demostró en las anteriores del 2020 que fueron interrumpidas por la JCE y para facilitar la derrota del entonces partido de gobierno y el ascenso al poder de una maquinaria política-mediática y como variable aguerrida de la partidocracia, que impuso a una colectividad política, resumen del PRD de Peña Gómez de cuando la guerra fría.

Ahora, esa comunidad de fanáticos políticos y embaucadores profesionales de la palabra sesgada, que ha sido la matriz de unas elecciones nuevas e hijas de un desenfreno partidocrático que es la negación absoluta de unas elecciones libres, pretende lucírsela y pretendiendo lograr imponer desde las posiciones decisivas de decisión, al grupete de candidatos de postalitas que se disputan el control de todos los ayuntamientos encabezados por alcaldías o como distritos municipales.

De ese modo, las elecciones municipales están infectadas de falta de legitimidad desde su comienzo, pero sí amparándose en la sombrilla de legalidad que el tribunal electoral les ha concedido y al extremo, de que nada se ha hecho que no haya sido supervisado por la partidocracia y la autoridad sujetándose a lo que esta quiera.

Con todo, los que se dicen electores, irán a las urnas, más incentivados por beneficios materiales que por que estén seducidos por propuestas políticas en forma y como la prensa de los medios pertenecientes a la célula de concentración de medios en pocas manos, quienes a su vez responden al gran capital comercial y financiero, los guían y también indican, de cómo deberán comportarse, al final se tendrán unas elecciones mediáticas a la viva imagen de la partidocracia. No de la República y menos de su gente.

Desde luego que lo que estamos diciendo, es que cuando a la medianoche del domingo comience la pantomima del conteo de votos y la gente se embulle con unos resultados que creerán suyos, los dominicanos “en capacidad de votar”, cerca de 8.5 millones de individuos de un total de 10.5 millones de dominicanos, habrán reafirmado su perruna actitud sumisa y para continuar con su largo discurrir de personas que han alquilado su condición de votante y a cambio de un beneficio material nada cierto.

De todas maneras, lo positivo, es que con estas elecciones municipales y ni hablar con las presidenciales del 19 de mayo, se iniciará y con mayor vigor, el definitivo cambio generacional que llevará a las generaciones Y, X y Alfa a recorrer el camino cierto que la biología les facilitará y para que del proceso resurja un nuevo dominicano más de mentalidad de este siglo y menos dependiente de los errores pasados de sus mayores.

Lo que debe decirse , porque en los hechos, a los dominicanos, la delincuencia política nos secuestró, no solo nuestro derecho a decidir y elegir, sino lo más grave y al ser y sentirnos personas decentes y de comportamiento correcto y por eso de la corrupción a gran escala, reinante desde las primeras elecciones en el 1962 en las que un candidato presidencial y por encima de la voluntad de las mayorías, que en convención, habían elegido a un candidato a la vicepresidencia de más vivo sentimiento patrio y lo que a su vez generó un gobierno sietemesino de farsantes de opinión y quienes causaron el golpe de estado con el que el exilio antitrujillista demostró su propia falta de calidad y valía.

Todas esas experiencias y pasado, sin duda que a muchos no nos hacen sentir optimistas de estas nuevas elecciones municipales, pero aun así y por un genuino amor de patria, somos incapaces de no reconocer lo obvio, que hay que alentar a las nuevas generaciones y para tener un país político mejor y menos de políticos pillos y tramposos de marca mayor.

De ahí que concluyamos y en cuanto a estamos ante unas elecciones municipales que parecería que no son tales y sí un pasquín elaborado sobre apetencias frustradas y de paso alquiladas. Con Dios.  16.02.2024