En principio, en este medio de comunicación y análisis, siempre hemos desechado todo aquello que se refiera a conductas de personas adultas en su ámbito privado…siempre y cuando las mismas no trasciendan a la opinión pública. A partir de ahí, nos encontramos moralmente liberados para opinar al respecto, pero tampoco tratando de zaherir o averiguar mucho y por respeto a la parte de la audiencia decente e integra moralmente.
Sin embargo, frente a lo asqueante y enormemente reprochable de las acciones, actitudes y comportamiento de sexo sin limites e incluso asesinatos y torturas de individuos, la mayoría por parte de esos adinerados de primera a cuarta generación, quienes hasta ahora han hecho una copia al carbón de los excesos en la isla de Epstein, que francamente y por más asqueante que esas inconductas sean, hay que referirse a ellas y para que la nación conozca, que dentro de sus elites, políticas, empresariales y sociales, también hay muestras detestables de monstruosidades cometidas por este tipo de personas.
Y algo mucho peor que en la isla del pedófilo-espía, que los cómplices por acción u omisión son y en mayoría, personal militar en activo sirviéndole a gente dueñas de villas y yates y quienes son mudos testigos de crímenes y torturas cuyas victimas y en la generalidad de los casos terminan en el fondo del mar.
Igual es el silencio que hasta ahora ha habido con relación a las visitas “clandestinas” del pedófilo-espìa en centros vacacionales de alto nivel en el este del territorio nacional como también en su parte noreste y en cuyas visitas, el quien es quien del “todo Santo Domingo” se daba de tropezones con tal de estar presente en aquellos desvaríos y desenfrenos de enfermos mentales.
A todo esto, lo grave, es que la mayoría de los directores de los mass media tradicionales, saben de esta situación y cuyo reflejo “inocente” los encontramos en los reportes de visitas “del jet set internacional” en donde como señuelos, aparecen y entre magnates y exgobernantes, uno que otro “negrito comecocos” de la baja burguesía y muchos de estos, reporteros desesperados por escalar socialmente.
Un poco menos se conoce, que cuando el pedófilo-espía se encontraba en el territorio nacional o los de aquí querían imitarle, de pronto se desarrollaba un ir y venir hacia Haití y curiosamente, trayendo menores de edad de los dos sexos, que servían de carne de cañón para las malas prácticas conocidas que los invitados del pedófilo-espía hacían en su isla.
Aquello era de ver para creer y los ojos se desorbitaban cuando los capitanes militares de determinados yates y lanchas de recreo y después de tantas inconductas realmente inenarrables en materia de muestras detestables de lo peor de la naturaleza humana, dejaban a sus señores de vuelta a puerto y ellos tenían que encargarse de hacer “la limpieza de lugar” y siempre en alta mar.
Conociendo por trasmanos de semejante escenario tan licencioso, sorprende que los principales medios de comunicación tradicionales y muchos otros en las redes sociales, ni por asomo, sus empleados no se atreven a publicar ninguna reseña y por eso y creemos, que para acallar sus conciencias, se esmeran en publicar detalles provenientes de EEUU fundamentalmente.
Lo grave es, que muchos de esos degenerados del exterior, son socios en empresas locales y uno que otro hasta son exhibidos en el Palacio Nacional, donde van con cara de humildad y de niños bien, a saludar a quienes sean presidentes y que han sido visitas constantes en los últimos veinte y seis años.
¿Por qué hay que traer tan desagradable tema a colación?, para que por lo menos nuestra audiencia conozca, que aquí hay empresarios de la manufactura, de la caña de azúcar, zonas francas, turísticas y del turismo inmobiliario para extranjeros en la zona este, que son parte del entramado delincuencial a distancia de las actividades non santas en la isla Epstein y logrando “membresía” mediante la alcahuetería ($) de la mayoría de los empleados dominicanos en dicha isla.
De este modo es que hablamos, de que solo con seguirle el rastro, ver con quienes se relacionan y lo más importante, de como son recibidos con bombos y platillos por ciertas familias, sería mas que suficiente para diseñar un retrato robot que dejaría al desnudo a los ricos degenerados criollos imitadores “descriptivos” de perversidad sexual con “matices” dominicanos.
Pero esto no es todo, pues si se quiere saber más, habría que adentrarse en el listado de diplomáticos de otros países y con representación local, que de conocerse, habría mucha gente que se que caería de sus propios pies.
En definitiva, sólo tenemos una gran critica a nuestras autoridades y principalmente las asociadas al turismo y su sector inmobiliario, llamando la atención sobre como es el vergonzoso comportamiento de uniformados turísticos, de esos “que cuidan el turismo”, de uniformes ajustados y cuerpos de atleta y para que la imaginación vuele y cada uno suponga lo que quisiera suponer y ellos insinuándose provocativamente como “machos-hembras”.
Claro y como resulta que no se puede criticar al turismo “y para no dañarlo”, no es extraño que la mayoría de los hoteles sean verdaderos centros de mercado sexual a gran escala, generándose entonces la más formidable industria sexual clandestina, que dicho sea de paso, ha contribuido a degenerar a mucha juventud de nuestros barrios, donde los teteos son el principal centro de alterne sexual y consumo de drogas ilícitas y principal esquema de degeneración moral.
Concluimos pues, alertando, respecto a la versión dominicana de los archivos Epstein: Sigan el rastro del personal dominicano en la isla del pedófilo y espía y descubrirán a la elite criolla que es su fiel devota. Con Dios. (DAG) 11.02.2026





