Realmente, es una vergüenza que los medios de prensa nacionales como los periódicos matutinos y los programas de “información y opinión” en sus estaciones de radio y televisión y el único vespertino, más los que tienen en sus redes sociales, no les ha dado la gana de imponer una fuerte campaña de denuncias ante los constantes atropellos y crímenes que cometen los miembros de la Policía Nacional y lo que se debe, al hecho, de que el gobierno es controlado por las 48 más fuertes fortunas de esta economía y todas, controlándolo como gobierno en la sombra desde el nefasto Consejo Nacional de Competitividad.
Y es una vergüenza, porque no hay día que los asesinatos y atropellos policiales no se presenten y lo que y decididamente está llevando a la población hacia un angustioso estado de terror policial, que si existe y en la dimensión sangrienta de cómo se presenta, solo es posible porque una gran parte del pueblo dominicano haya perdido su virilidad y sea porque desde los acueductos, el gobierno les pone alguna sustancia que los aletarga y acobarda o porque simplemente, la corrupción oficial ha llegado al gran nivel de imponer una terrible inversión de avalores morales, gracias a la cual, a cierta gentuza mediática le importa un pepino que el gobierno atropelle y su policía mate o que Abinader y cada lunes se les ría en sus caras desde su rueda de prensa semanal.
Que recordemos, nunca hubo gobierno alguno de prácticas tan sangrientas en tiempos de paz y dominando una policía totalmente criminal y unas Fuerzas Armadas, que cada día son más las sospechas de que una parte de sus miembros han cedido a la corrupción oficial y la que hoy ahoga todas las actividades de la vida nacional.
Ahora veremos, que con el asesinato de la estadounidense, Ellen Frances Hulett y que fuera apresada según la policía turística “por conducta desordenada y no tener identificación”, esa prensa hipócrita y cobarde y porque sus dueños, más le temen a la pérdida del visado estadounidense y que EEUU les congele sus cuentas bancarias allí, a caer en la cárcel, pondrá el grito en el cielo demandando explicaciones y exigiendo castigo para los funcionarios a cargo del centro de retención de extranjeros indocumentados en Haina y que se entiende, está a control de la dirección general de Migración.
Desde Migración dicen, que se comunicaron con la embajada estadounidense tan pronto la mujer fue detenida, pero que la embajada no reaccionó a lo inmediato y lo que no es excusa, para que después la apresada hubiese amanecido muerta en su celda.
Tampoco debe haber justificación por los constantes atropellos que indocumentados haitianos son víctimas y ni hablar de ciudadanos clasificados por la policía y su Dicrim como “individuos de grave prontuario criminal” y que es la justificación que tienen esos psicópatas para asesinar a mansalva y como hace menos de un día ocurrió en una estación de gasolina capitaleña donde asesinos del Dicrim asesinaron a tiros a los dos individuos que estaban en su vehículo y quienes y por la cámara que captó el hecho, nunca enfrentaron a esos policías.
Sin embargo, la escena fatídica fue filmada y se vio a los del Dicrim sacar y arrastrados, los cadáveres de esas dos personas y luego y sin consideración alguna arrojados como si fueran dos sacos de basura a una camioneta de ese cuerpo policial.
Cómo este hecho criminal, que no tiene ninguna justificación, similares ocurren todos los días por toda la geografía nacional y Abinader y de cómplice, guarda silencio y no impone sanción alguna al cuerpo policial y en mudo mensaje de que él como presidente, no solo que no le importa que todos esos crímenes puedan serle adjudicados a responsabilidad personal y administrativa, sino que por lo que se está viendo, en la policía entienden que el presidente -que quiere reelegirse- les apoya totalmente.
Toda esta grave orgía de sangre descontrolada que los criminales de la policía realizan todos los días y apoyados, sabiendo que el ministerio público les apoya y por aquello tan falso, de que “hay que controlar la criminalidad”, cada día está llevando a la ciudadanía y particularmente en los barrios periféricos de las ciudades, a tener terror y cada vez que ven a algún uniformado y lo que no debe ni puede ser.
Hubo un gobierno de Joaquín Balaguer en el lapso 1966-1978 y cuando el periodo de la Guerra Fría, en la que en este país, el militarismo más extremo desafiaba la autoridad del Estado, donde los crímenes y asesinatos eran cotidianos y con la única diferencia, de que en aquellos años, los mismos que están ahora en el poder, los partidos, PRD y PRM, sus afiliados y junto a terroristas izquierdistas y comunistas, generaron una terrible orgía de crímenes y muertes violentas, que solo cesaron cuando esos terroristas abandonaron las armas y cedieron al poder del Estado….pero dejando detrás el charco de más de 500 militares y policías asesinados y más de dos mil civiles.
Ahora la situación es diabólicamente distinta, es el gobierno el que tolera la bárbara orgía criminal y de asesinatos desde el poder y de manos de agentes policiales, quienes evidentemente cuentan con el apoyo tácito del mismo gobierno. En consecuencia, demandamos del presidente de la República, que pare en seco la criminalidad policial y que reoriente su política represiva dentro del respeto debido a los derechos humanos y como también le exigimos al ministerio público desde la Procuraduría General de la República, que se oponga a que sus fiscales aprueben los crímenes que comete la policía y que para nada les formulen expedientes y los lleven ante los tribunales.
No vamos a decir más y porque la indignación nos ahoga, pues no hay derecho, que de buenas a primeras el gobierno está imponiendo una escalada de violencia y con el pretexto de imponer el estado policiaco más cruel y lo que nos hace decir, que ahora al gobierno, su policía criminal le carga un nuevo muerto y para más señas estadounidense y que se suma a los cientos de asesinados por el cuerpo represivo más duro, el Dicrim y los que desde que Abinader llegó al poder en el 2020, suman una terrible carga de sangre, dolo y terror. Con Dios. (DAG) 25.06.2025





