En lo particular, todo se lo podríamos perdonar a un gobernante, quien de buena fe se equivoque y llegara a atentar contra loa intereses permanentes de la nación, pero resulta, que en lo que respecta a Abinader, indudablemente que su tendencia progresiva a querer anular la nacionalidad dominicana para favorecer la haitiana o la anulación a mediano plazo de la soberanía nacional, es un hecho concatenado que en lo absoluto nunca se le podrá tolerar y que obliga a reevaluarlo en su papel de presidente.
Por eso y desde que se comprueba que en lo relativo a la defensa y la seguridad nacional en la frontera, su abusiva imposición de adulterar el plan original del muro que marque la frontera física, para en su lugar crear una especie de camino vecinal y con el interés evidente de que sus aliados haitianos en su gobierno plutocrático, aprovechen de más de un millón de metros de terrenos dejados a la libre interpretación de los vecinos como si ello fuera tierra suya, a nuestro juicio, es uno de los actos más criminales que su gobierno ha estado realizando y por lo que y si en este país hubiese un Poder Legislativo independiente y una población viril que cuide su nación, ya debió de haber sido sometido a un juicio político para destituirlo.
Y no es que estuviésemos hablando y copiando el lenguaje hipócrita, calculador y perverso de los políticos, sino que simplemente y como dominicanos, se supone que debe dolernos, como Abinader y con un descaro y abuso de poder inauditos, se atreve a conspirar contra la soberanía nacional y nada menos que en su calidad de presidente de la República y lo que es absolutamente intolerable.
Sin embargo, parecería que ha tenido suerte y desde que miembros de la familia Vicini y con su proyecto del Consejo Económico Binacional Quisqueya (CEBQ) lograron que el presidente accediera a insertar en su gobierno y ya con el matasello de plutocrático, al grueso del alto empresariado y burguesía haitianos, que a la fecha, no solo que son parte de su gobierno, sino que con uno de los suyos como asesor financiero, decide dentro del Poder Ejecutivo y al mismo tiempo, impulsaron la reformulación del Consejo Nacional de Competitividad.
Con esta “reformulación”, Abinader cometió su segundo acto criminal contra la nación, al facilitar, que las 28 grandes fortunas en Competitividad y en donde se encuentran los principales cinco bancos comerciales privados y las diez más importantes firmas de ingenieros contratistas que a su vez se reparten el 100 por ciento de los contratos oficiales de obras públicas, más los mercaderes del comercio y el tráfico de influencias, accedieran a controlar todo el presupuesto nacional y al grado, de que esos intereses de la alta burguesía, son los que ahora controlan las finanzas públicas y sustituyendo los ministerios de Finanzas, Economía y Presupuesto.
Tan monstruoso poder en manos de semejante grupo de depredadores de cuello blanco, a la fecha se sostiene en base a que Abinader impulsa la corrupción desde el poder y con su herramienta principal de los subsidios oficiales como ayudas a las familias con un estado de necesidad agudo.
De esta manera, los dominicanos de ahora son un hato de serviles, corruptos, licenciosos en el vivir y apoyadores de todo lo relativo al lavado de activos, el contrabando y hasta los asesinatos por encargos y todo esto, proveniente de los miembros de Competitividad y quienes ahora, empeñados hasta lo indecible, en su abusiva alianza con la burguesía haitiana, que ya es parte de este gobierno, poco a poco han ido creando las circunstancias y gracias al decisivo apoyo del sector mediático tradicional dominicano, para que en nuestras propias narices el gobierno plutocrático se haya empeñado en destruir a nuestra nación desde adentro y como la mayoría de los dominicanos nacidos desde el 2007 en adelante se han corrompido hasta la medula, se observa como Abinader y no obstante las graves irregularidades que motoriza, se mantiene en pie y por lo visto, con ganas aún mayores de destruir a República Dominicana, el país donde nació accidentalmente e hijo de padre libanes y madre haitiana.
A todo esto, lo más sorprendente es ver y comprobar, que de una u otra manera, los expresidentes, Hipólito Mejía, Leonel Fernández y Danilo Medina, han colaborado bárbaramente en este nefasto plan contra la República. Hipólito domina el poder de decisión dentro de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y el sector de inteligencia y data oficial y que es la razón de que ya no se tienen instituciones tutelares que velen por la salud de la Nación.
Leonel, compinche a lo absoluto de las grandes fortunas como la Vicini y la Corripio y ahora con la suya propia disfrazada de su gran fundación y las otras siete menores y quien está siendo llevado para que eventualmente sustituya a Abinader en el 2028, es en estos momentos, lo peor dentro de todo el espectro de maldad y traición que amenaza a la República.
Sin embargo, a diferencias de los dos anteriores, el contraste lo da Danilo, quien con todo y ser extremadamente pérfido y muy resentido social, recordemos que desde jovencito fue comunista de pelo en pecho; hace la diferencia y en cuanto a ser de los tres expresidentes, el que menor daño quisiera para la República….pero el que más hará para lograr que su partido, el PLD, sea la fuerza mayoritaria resultante de las elecciones próximas del 2028 y apoyado en el hecho cierto, de que de los tres, ha sido el gran presidente constructor y desarrollista y a quien el pueblo de clase media-media hacia abajo, anhela que retornara a la presidencia de la República.
En otras palabras, la República se encuentra ahora en grave peligro de extinción en sí misma y si le agregamos la pretensión oculta estadounidense e incentivada por el millón y medio de estadounidenses de origen dominicano y quienes en el territorio nacional tienen como células dormidas a medio millón de retirados, de contribuir a que los suyos y sobre todo en Nueva York, continúen financiando todo cuanto de negocio ilícito pudiera colocarse en materia de narcotráfico, contrabando de todo y lavado de activos y como paso fundamental y desde el momento que la voluntad nacional se quiebre, para lograr que una mayoría nacional accediera a pedir la sustitución de la República, libre, soberana e independiente, por ser parte de un estado asociado a la Unión Americana y que sucedería, si los dominicanos perdiéramos la razón.
Pero no nos engañemos, todo este desmadre inconstitucional y porfiadamente dominicano ha sido incentivado por Abinader y sus aliados en Competitividad y dentro de su gobierno plutocrático y lo que debe repetirse hasta el cansancio.
¿Se entiende el por qué advertimos, que los dominicanos necesitamos con urgencia mucha cohesión social y emocional para enfrentar la haitianización hasta ahora progresiva, que lleva Abinader y sus aliados de Competitividad contra la República? Con Dios. (DAG) 22.10.2025
última actualización: 09:37 am.





