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Coincidencias de puntos de vista y de carácter, entre un Napoleón, un Hitler y un Trump y este último, teniendo la ventaja táctica de un alter ego no terrestre: Musk y desde una perspectiva esotérica

Siempre los seres humanos, a lo no explicable o incomprensivo, queremos darle una explicación racional, que vista en conjunto, jamás aplica para situaciones que están muy alejadas de la comprensión humana y simplemente por lo incomprensible su origen cósmico real.

En esto, es tratar de mantener una mentalidad lo más amplia posible en la que los prejuicios y reparos no tengan cabida activa y sí la expectación propia de cuando la persona se adentra en lo más parecido a su propio yo y desde su alter ego hace por tratar de entender aquello que intuye o que podría suponer, pero que no tiene forma ni manera para demostrar su certeza y presencia, que si entiende que vive dentro de su percepción propia.

Por eso es tan difícil para el individuo contemporáneo, entender con certeza las civilizaciones del pasado y ni hablar de sus ancestros de apenas seis generaciones anteriores inmediatas y que es la razón del por qué el buscar interrogantes donde no se ven, resulta ser tan fascinante, inquietante y polémico para quienes se atreven a creer, que pueden ver desde fuera a su propio yo material y extraer conclusiones.

De ahí que sea tan difícil entender lo oculto que algunos intuyen o pueden ver o que escuchan voces y cuando no, sueños extraños en los que la persona se ve en vidas pasadas.

Entonces, al llegar a este punto y se descubre, que es verdad que una que otra vez y diferenciadas por lapsos de tiempo, viene el surgimiento de lideres fuera de toda explicación, de gran carisma y poder y de un conocimiento tal, que tanta gente y sin explicarse nada, se dejan guiar, conducir, manipular y hasta convertirse en herramientas fáciles para fines de la creación de una realidad nueva.

Justo por ello, es por lo que ese tipo de personaje siempre surge como una especie de meteoro que alucina y aprisiona y del que es tan difícil, a la mayoría, desprenderse de su influencia.

Veamos tres casos:  Napoleón I, emperador de Francia. Nacido entre la pobreza y necesidad y desde los 18 años mostrando gran carácter y determinación y quien en apenas cuatro años se convirtió en el general más joven de su país y hasta que en menos de diez años dio el paso a cónsul, gobernante y emperador.

Antes de los 18 años, podría decirse que era un una persona normal y corriente, pero luego de que llegó a general, de súbito, desapareció de su entorno y días después y sin dar explicaciones reapareció con el carácter y don de un monarca. ¿Qué le ocurrió?, ¿cómo se supo? Al morir en el exilio en la isla de Santa Elena y siendo prisionero político y de guerra del imperio inglés y examinándose su cadáver -murió el 05 de mayo de 1821- años luego. Los especialistas hicieron un asombroso descubrimiento: Tenía alojado en su cabeza, un objeto, que hoy llamaríamos un chip y por lo que se dedujo, que el mismo provenía de una civilización guía extraterrestre. Entonces se recordó su extraña desaparición en sus tiempos de juventud.

Segundo caso: Adolfo Hitler, gran artista en su interior, pujante orador fuera de serie y con una determinación casi mística y lo que desarrolló en sus características públicas de político, militar y jefe de Estado y de Gobierno. Arrastraba y convencía a multitudes y hasta que llegó un momento que realmente fue el dueño y monarca del mundo occidental. Nació en Austria en la localidad fronteriza con Alemania de Braunau am Inn el 20 de abril de 1889 y en algún momento de su juventud, también desapareció de su entorno y luego de esa desaparición, emergió como el gran líder de masas que arrastró a medio mundo hacia una alucinante guerra mundial y dejando atrás el rescate económico y científico del pueblo alemán, que catapultó a este a la gran potencia que nunca ha dejado de ser y hasta que el 30 de abril de 1945 desapareció sin dejar rastro alguno…aparentemente.

Tercer caso: Donald John Trump. 14 de junio de 1946. Hijo de empresario inmobiliario y especulador financiero que muriera teniendo Alzheimer. Era un joven de personalidad compleja y complicada, extremadamente narcisista y voluntarioso y con el rasgo determinante de trazarse objetivos y siempre conseguirlos, como empresario extremadamente controversial y como político aún mucho más.

Nadie se explica, que por dos veces los tribunales le condenaron por imputaciones graves y lesivas a su honor y aun así, como ave fénix se levantó de sus cenizas y contra todo pronóstico fue elegido presidente de EEUU para el periodo 2017-2021 y luego para el periodo 2025-2029. Entre 3 y 6 veces se intentó asesinarle y el último fue hecho a plena luz del día, en escenario público y ante miles de personas. Todavía nadie se explica porqué en el último intento pudo sobrevivir a centímetros de la bala homicida. Lo que se entiende, es que “la mano de Dios” le hizo ladear la cabeza.

¿Qué tienen estos tres conductores de común?, que todo el tiempo han tenido a su favor un tipo de asistencia humanamente no explicable, Han sido hombres de Estado exitosos y controversiales. Napoleón reposa en el Arco de Triunfo en Paris donde diariamente es homenajeado y recordado. Hitler y después que las fuerzas blancas y hablamos en términos esotéricos, le facilitaron las cosas para inmigrar al Cono Sur suramericano, al morir para la década de los años sesenta, su tumba se encuentra debajo de la zapata de un gran edificio de un país sudamericano cercano al río de la Plata. A la fecha, está siendo reivindicado como gran conductor y estadista y jefe militar.

Trump está vivo y ejerciendo una influencia aplastante en toda la humanidad y enfrascado ahora en su interés personal de darle a su país el reconocimiento de que es producto e hijo de Dios Nuestro Señor. Su impronta aun no termina y su historia aún se escribe, pero ya se tiene la certeza, de que para los intereses estadounidenses, es el mejor presidente que su país ha tenido en los últimos 65 años.

Junto a otros dos iguales, uno eslavo y el otro asiático, rige el mundo y solo, el continente americano. Habría que desearle lo mejor, pues así como sus éxitos, su caída también nos arrastraría a todos; sobre todo, cuando se conoce, que al igual que Napoleón y Hitler y recordando que aquellos prohombres y por sus egos sobredimensionados perdieron el poder y lo que ahora se está viendo algo parecido en Trump y al generar una guerra de agresión solo porque su ego lo impulsara. Aunque quien sabe, pues a diferencias de los dos portentos anteriores ya muertos, tiene un talismán de origen extraterrestre y de apellido Musk.

Concluimos y solo decimos: Coincidencias de puntos de vista y de carácter, entre un Napoleón, un Hitler y un Trump y este último, teniendo la ventaja táctica de un alter ego no terrestre, Musk y desde una perspectiva esotérica. Con Dios. (DAG) 29.03.2026

 

 

 

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