Es increíble al alto nivel de autoengaño que tiene los partidos, sus lideres y dirigentes y los políticos en sentido general, quienes aun teniendo los datos a sus manos, no quieren entender, que en las probables elecciones del 2028 y si estás terminaran realizándose, van a significar su entierro y erradicación a nivel absoluto.
Por lo pronto, de los 8 millones 145 mil 548 electores registrados para las pasadas elecciones del 2024, solo concurrieron a las urnas, 4 millones 229 mil 079 y lo que significa que 4 millones 851 mil 421 potenciales electores se abstuvieron y marcando el terrible nivel de 54.37 %, que por lo que ya se está viendo y si no hay un cambio general en el escenario electoral, podría incrementarse sobre el 60 % para las elecciones venideras.
Fundamentamos el criterio y porque entendemos, que para el 2028, el voto masivo del descontento y la abstención, no darán espacio alguno para la recuperación de una partidocracia, que si tuviera lideres y dirigentes con sentido común, ya debieron de haberse dado cuenta, de que si quieren sobrevivir y revertir la situación de perdida galopante de vigencia, desde el Congreso Nacional debieron alentar el recurso de las candidaturas independientes a los de los partidos y no sabotearlas como hasta ahora han hecho.
Agreguemos los nuevos datos y ya tan evidentes, de que y de acuerdo a proyecciones que hemos conocido por indagatoria propia, que de los ocho millones y pico de electores registrados en el 2024, no menos de dos millones, sí que votarían en el 2028 y junto a la casi totalidad de los cuatro millones y pico que se abstuvieron formalmente, lo que significa, que a este día, existe la alta probabilidad, de que al final, estos dos factores impliquen un voto masivo de seis millones ochocientos mil votantes aproximadamente y de los cuales, seguro que más de cuatro millones estarían comprendidos entre los 18 y 42 años.
Aún más, lo grave para la partidocracia, es que semejante votación entre jóvenes y maduros jóvenes, significará y de parte de las nuevas generaciones, un rechazo absoluto hacia todo lo que signifique partidocracia como grupo de poder delincuencial que desde el 1978 ha secuestrado a la nación y sus instituciones y que a este año lleva 48 de poder arbitrario continuo y 50 en el 2028.
Al mismo tiempo, nos sorprende, que los políticos, tan entregados a quienes les financian desde los grupos económicos y financieros, donde en más de un sesenta por ciento se está imponiendo una nueva dirección generacional joven, no captan, ni razonan y mucho menos conceptualizan, que es por todos lados que las nuevas generaciones se están imponiendo a los representantes del antiguo régimen político, social, mediático y económico y que a partir de las elecciones de 2028, todo aquel que pase de 70 años y no abandone los principales escenarios de dirección, simplemente será arrollado por toda una naturaleza joven que se impone y junto a lo nuevo, de elementos de ese submundo robotizado que ya se está imponiendo en toda la cadena producción y como preludio del mundo de humanoides que entre el 2050 y el 2075 le darán nueva forma a la nación y al nuevo tipo de dominicano.
De ahí que nos burlemos de los aprestos desesperados de los tres expresidentes y del presidente en ejercicio y por querer mantenerse en la palestra pública y no queriendo entender que en la medida que nos acercamos al 2028 ninguno de ellos llegará a parte, salvo la de ubicarse como consejeros y nunca como los voceros, directores y presidentes de sus partidos, cuyas colectividades y ahora mismo, apenas les resisten y que si les dicen sí a todo, es porque todavía no ha llegado el momento de darles el toque de despedida.
Hipólito tiene ahora 85 años y en el año de las elecciones 87; Danilo tiene 74 y dentro de dos: 76; Leonel anda por 72 y el año eleccionario tendrá 74 y en cuanto a Abinader, ahora con 58 años se encontrará con 60 y muy lejos del elector con 42 años a ese tiempo y quien al tener un desgaste natural acelerado por su traumático ejercicio de gobierno, ni soñando, debería pensar en una hipotética reelección y menos, llevado por el PRM, el partido más corrupto en los últimos cuarenta años.
Frente a tal realidad y hasta ahora, imposible de hacerla variar y si ninguno de los mandatarios la asumen como un hecho objetivo, por obligación y honestidad intelectual, hay que hablar y con crudeza, respecto a que la campaña electoral y mediática a destiempo y para unas probables elecciones en el 2028 en las que parecería que el voto masivo de descontento y la abstención, serán arrolladores para aplastar a la partidocracia, es lo que el destino ya tiene trazado. Con Dios. 17.05.2026
última actualización: 08:30 am.





