Básicamente, ¿de qué se trata? De un grupo de familias de las ahora llamadas popis de aparente “prestancia social” y en el mismo grado, coaligadas en indignidades vergonzosas compartidas y al extremo, de que en las audiencias ante el tribunal, trascendió de una supuesta violación incurrida por el padre del menor asesinado y años atrás, en contra del ex recluso que acaba de salir en libertad luego de 30 años de cárcel y lo que supuestamente explica del porqué de la participación de este en el asesinato del adolescente Llenas Aybar.
El escenario fue el siguiente: Adolescentes de clase media a alta relacionados a apellidos de supuesto prestigio social y con influencias en un periódico tradicional de influencia, quienes a la desesperada y estallado el escándalo, hicieron lo imposible para que el caso no alcanzara el conocimiento y exposición pública que lo arropó desde el primer día.
Para despertar el morbo, únase lo relativo a una familia de diplomáticos argentinos y quienes desde la tapadera de una organización social de negocios encubiertos, conocida como la Casa Argentina, se utilizó y por el esposo de la embajadora (individuo de registro delincuencial amplio en su país) como centro extremo de brujería y connotación sexual de explotación juvenil y entramado clandestino de negocios e incluido el tráfico de drogas ilícitas y esto último, en asociación con oficiales de la policía que servían de seguridad particular y el actual ex recluso.
¿Hechos?: El esposo de la embajadora, agente peronista de moralidad ausente y conocido torturador en su país y quien utilizó el cargo de su esposa y para crear un entramado delictivo sexual, que llegó tan lejos, hasta que prostituyó a adolescentes del centro educativo en el que sus dos hijos eran estudiantes y sirviendo estos de atractivo para atraer otros estudiantes.
El adulto, era un delincuente sexual de baja estofa y como tal, participó creando el entramado de orgías, delación, robo y crimen y llegando al nivel de reclutar a estudiantes dominicanos y en particular a tres ellos. Uno entrando en la adolescencia y los otros dos, adolescentes deslumbrados por los lazos de amistad con los hijos de una «prestante diplomática».
En razón de ese sello social, fue evidente que los padres de los tres muchachos no tuvieron el cuido y la diligencia de supervisarles y que al final, fue la razón social del por qué ocurrió la secuencia criminal concatenada y también, el por qué hay que entenderles cómplices indirectos de la trama criminal ocurrida y que provocó el asesinato del menor y de manos de los otros dos y por instigaciones del esposo de la diplomática, quien en sus aberraciones, se presume que mantuvo contacto sexual con los más grandes.
Por eso, y estallado el escándalo, los cabezas de las tres familias se refugiaron entre sí y con el auxilio del padrino del chico asesinado y este, primo de uno de los otros dos jóvenes y mucho más, al ser el padrino del asesinado, el accionista principal de un importante matutino, de inmediato la plataforma mediática fue utilizada como escudo protector y con el mismo, elaborando la variopinta historieta de sexo, maldad y dolor y para que por pura emoción, familias de clase media se espantaran y se desgarraran sus vestiduras, al tiempo que la población y aletargada, era manipulada de una forma tal, que cuando se vino a ver, los cómplices principales quedaron al descubierto y dos de los muchachos dominicanos, cayendo con todas las culpas, mientras los autores argentinos -padre e hijo- habría que decir, “autores intelectuales”, se escabullían entre el cargo y las faldas de la diplomática, de la que se entiende, que es muy difícil creer que estuviera alejada del conocimiento sobre la inconducta de los suyos.
Ya el citado periódico y asumiendo la defensa pública de las familias cuyas “honras habían sido mancilladas”, el crimen colectivo dio giro de escándalo mediático y al extremo, que 30 años transcurrido, el poder mediático desentierra el caso y pretende presentarlo como un crimen “de la sociedad” y aprovechando la situación, de que el último de los aparentes autores materiales, salía de la cárcel después de haber cumplido 30 años en la misma, en tanto que el primero en salir lo hizo en años atrás y al cumplirse sus 20 años de prisión.
Ahora el crimen ha tomado la dimensión de novela de odio y de sangre y generándose entre personas que habían nacido para la época o eran adolescentes, una histeria enfermiza en las redes sociales, donde lo menos que se ha dicho, es que a los ex reclusos nunca debió dejárseles salir de la cárcel, mientras al mismo tiempo, los padres de los tres involucrados y sabiéndose culpables indirectos de lo ocurrido, cómodamente se mantienen en sus silencios, mientras por trasmanos, agitan en los mass media para que la ciudadanía de a pie entienda, que ni ellos ni los hijos son culpables de nada y sí la nación, «que al no poner correctivos generó la ocurrencia fatal” y como alguien gritó en uno de los pasillos del palacio de justicia, tratando de ocultarse en su supuesto dolor.
Entonces y al ver en perspectiva la novela policíaca que se ha querido implementar y viendo que por emociones, mucha gente se ha dejado manipular, que advirtamos, que ya ha llegado el momento de que tantos no continúen desgarrándose sus vestiduras y de tontos y entiendan, que mientras un crimen de esta naturaleza, para los popis, son hipócritas lamentos de supuesto dolor, para el pueblo y aunque sea duro admitirlo, no es la cosa del otro mundo, cuando desde el corazón de los barrios y por toda la geografía nacional, el entramado criminal de que hablamos, prácticamente se repite todos los días.
Además, la clase media de ahora es peor en su naturaleza perversa de pura vida licenciosa, que aquella otra de los noventa y muchos de los que en las redes sociales critican con dureza lo ocurrido y uno que otro no nacido en los años noventa, descargan sus frustraciones y satanizan a los ex reclusos y al parecer, creyendo que de esa manera, se ponen a resguardo y posiblemente sus familias, de que pudiera imputárseles inconductas parecidas. Por eso, no se puede creer en los hipócritas golpes de pecho que hacen creer y menos, cuando lo que sí debieron de haber hecho, fue el acusar a la sociedad libertina, de que en estos tiempos, no repita el accionar criminal ya tan vapuleado “por la indignación popular”.
Y que es la razón, de que al hacer el recuento realista de todo aquello, expresemos, que en el “Caso Llenas Aybar”. La desvergüenza de la clase media de los años noventa quedó al descubierto y pretendiendo ocultarse dentro de una ola de supuesta indignación popular. Con Dios. (DAG) 09.05.2026





