Es evidente que por el pánico irracional que se les ha metido a los políticos y en particular al conjunto de la partidocracia y al ver, que no obstante que el gobierno del PRM es lo peor que esta nación ha tenido desde el 1800 a la fecha, aun así y por el gran nivel de popularidad sostenida que tiene el presidente Luis Abinader, si el presidente se decidiera a concurrir a su reelección, en estos momentos no habría nadie más que pudiera derrotarle.
Pero como todos se han vuelto locos y no razonan, ninguno ha caído en cuenta de que el trabajo que todos tienen que hacer y principalmente los partidos opositores, es y desde ahora, buscar los votos para desbancar al completo al PRM en el Poder Legislativo como en el Poder Municipal y como la mejor vía para consolidar el renacimiento de la democracia institucional de cara al 2032 y al lograrse un triunfo determinante en las elecciones próximas del 2028 y aunque Abinader retenga el control del Poder Ejecutivo.
Lamentablemente todos están locos y dando palos de ciego. Y no quieren entender, que por los caminos que han escogidos. Unos, de desestabilización abierta y procurando un hipotético golpe de Estado y los otros, metidos dentro de un penoso canibalismo de tribu que no les hace entender, que como partidocracia, lo primero que tienen y deben hacer, es autocriticarse, enmendar sus continuos errores y entender, que si continúan hundiendo a la ciudadanía en la miseria y el desamparo más abyecto, jamás y del 2032 para adelante serán nadie dentro del liderato social, político y económico de esta nación metida de lleno dentro de un profundo cambio generacional, que ni siquiera nadie de la llamada clase gobernante, aún no cae en cuenta.
Por ejemplo, el expresidente Hipólito Mejía, quien ahora a los 85 años viene a caer en cuenta que su tiempo ya pasó y que su vida se le acorta, quiere a jura de Dios, presionar y chantajear a Abinader para que le imponga a la hija, la incapaz e incompetente alcaldesa capitaleña, Carolina, mujer, que en cambio, ha evolucionado dentro de una preparación intelectual encomiable y que comparada para lo que era toda insultante arrogancia en el año 2000 ahora podría ser una excelente presidenta de la Cámara Alta.
También, lo correcto debería de ser y lo recalcamos, que la agraciada Caro y desde ahora, fuera llevada como candidata a senadora en el Distrito Nacional y dentro del PRM y todo el oficialismo, olvidarse del invento político-administrativo de David Vicini Collado, un funcionario absolutamente mediocre y que si está en la palestra, es porque su familia putativa le ha fabricado una carrera política, que ahora debería estar enfocada para que sea un determinante diputado que dirigiera con eficacia la Cámara Baja.
En tanto, el expresidente Danilo Medina. Debería enfocarse y como su gran legado, en lograr arrebatarle el Poder Legislativo al PRM y dejar de enfocarse tanto en una candidatura presidencial, que como ya se está viendo por «el penco» que ha resurgido, que por ahora, Gonzalo Castillo Terrero (65 años) divide antes que unir y a un PLD, que para esta carrera electoral y en la que como nunca deberá mostrarse absolutamente compacto y si no quiere arriesgarse, a que a fuerza de poder, maña y papeletas, Abinader y contra todo pronóstico, lo empuje hacia su muerte política.
Del también expresidente Leonel Fernández, a quien y con su anuencia, su partido personal, la FP le está refabricando una imagen en base a lo que él fuera en sus tiempos de gobernante y dado que ahora solo puede ofrecer la dudosa imagen espectral de lo que hizo y no de lo que pudiera hacer, lo mínimo que debe decirse, es que no debe exponerse a perder una candidatura presidencial a nivel nacional y de la que aun que entienda lo contrario, para el 2028 no será suya. Su única opción es llevar al hijo como su sustituto en la carrera electoral y este, sabiendo, que al final sería la opción pragmática para un Abinader que necesitará un vicepresidente para estos tiempos.
Sin embargo estos expresidentes y el mismo presidente en ejercicio tienen en común y que hasta ahora no han descubierto, el emprender la labor de dos políticas determinantes para la gobernabilidad, la institucionalidad y el futuro de la República: Empeñarse en que todos los aspirantes a cargos legislativos y municipales, todos, sean ciudadanos entre 25 y 35 años fundamentalmente y romper y acorralar a ese empresariado, entre delincuente, rapaz y evasor fiscal, que por las malas políticas emprendidas por el poder político en su conjunto, ya e impostergablemente hay que poner en su sitio: Fuera del mundo de las decisiones políticas y gubernativas trascendentales y solo actuar como empresarios, institucionalmente enfocados en servirle a su país y sin saquearle como hasta ahora han hecho y hacerlo y sin importar que se molesten y si es necesario, solo imponerle el poder decisivo y punitivo del Estado, que fuera la mejor herramienta en manos del expresidente desarrollista Joaquín Balaguer en sus doce años y después, de peso moral absoluto en los otros 10 años restantes como gobernante.
Es posible, que muchos de los que influyen en la vida nacional, al leernos enarquen sus cejas en señal de duda y ni hablar dentro de la llamada sociedad civil, esa tan depredadora, oportunista, amoral y delincuente que se tiene, pero la realidad es, que el futuro no espera; que del 2050 en adelante, los dominicanos que están naciendo ahora y los otros nacidos desde el 2000, deben saber que tendrán que lidiar con los dominicanos hijos de la alta tecnología: Los humanoides evolucionados como ciudadanos y justo en momentos, de que si ahora y en concreto para el 2023, en el planeta habrá de 100 a 1,000 millones de robots humanoides, es decir , un robot por cada 8 humanos y que nos lo recuerda Elon Musk y cuando de acuerdo a sus conocimientos, “la IA superará la suma total de la inteligencia de todos los humanos” y a lo que hay que agregar, de que para ese tiempo, en este país y lo decimos conservadoramente, deberán de estar funcionando no menos de 75 a 100 mil robots.
Que entonces haya que entender, que el nuevo tipo de liderazgo político, social, empresarial que la esta nación de economía emergente requiere, es uno y tan determinante, que toda la partidocracia y la clase gobernante actual deberían empeñarse en trabajar en función de esta realidad y no continuar con la pésima actuación tan infantil de conspiraciones de aposentos queriéndose derrotar y derrocar unos contra otros.
Todavía más, el factor haitiano, avivado por los estadounidenses, canadienses y europeos de origen haitiano y la mayoría adinerados con un profundo complejo de que su país es un estado fallido supuestamente por culpa dominicana, es el otro factor desestabilizador que la nueva clase política, social y empresarial dominicana deberá y tendrá que enfrentar y comenzando por deslindar los límites, esos que marcan la preponderancia dominicana sobre el Haití tercermundista y retrógrado y cuyo destino, mientras se encuentre en su penosa condición actual, es la de ser un estado asociado de República Dominicana y en el que los humanoides dominicanos sean sus rectores.
Y un último punto, ni la partidocracia y menos los empresarios y financieros y ni hablar de la clase gobernante, sus miembros no deben continuar alentando que el gobierno descabece la libertad de expresión, de palabra y de conciencia y mucho menos la libertad de prensa, pues para el proceso social que viene y que ya se está presentando, es esencial que la libre expresión y difusión del pensamiento se sostenga sin fisuras de ninguna especie y tampoco no temer a las redes sociales y solo sí disciplinarlas y reeducarlas y sin importar el pandillerismo que ahora las atenaza y de manos de ciertos youtubers analfabetos funcionales de egos desenfrenados, a los que simplemente hay que hacerles ver cuál es su puesto y nunca caer en el error de que se sientan asesores del poder.
A grandes rasgos hemos querido delinear los parámetros que entendemos y que desde ahora deberá regirse la vida nacional y lo planteamos sin jactancia y sí como producto de la racionalidad política más profunda y como legado de este analista político de Estado, cuya única preocupación, es que la patria dominicana viva, siga hacia adelante y evolucionado a mejor cada día más y con la bendición de Dios Nuestro Señor.
Entonces, ¿tiene sentido que expresemos, que si todo sigue como va. Adelantar una campaña electoral no tiene sentido y cuando está lo evidente, que facilitará la reelección de Abinader y el control del Congreso por parte del PLD y la derrota absoluta del PRM en los ayuntamientos y de manos opositoras? Con Dios. (DAG) 05.06.2026
última actualización: 09:17 am.





