sábado, junio 13, 2026
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Si periodistas y comunicadores tuvieran algún tipo de alfabetización o preparación legal, muchos no incurrirían en las graves fallas de difamación e injurias en sus ejercicios comunicacionales y agravado ahora por youtubers, quienes prácticamente, asumen, que disponer de un micrófono les da licencia para insultar o vejar

Desde finales de la década de los años noventa, en concreto con el lanzamiento se SixDegrees.com en 1997 y a partir de su cierre en el 2001 con el surgimiento de las plataformas Friendster y Fotolog y justo cuando se inició el periodo de expansión de los años 2003 a 2006 que definieron la era digital con LinkedIn (2003), MySpace (2003), Facebook (2004), YouTube (2005) y Twitter (2006) y hasta llegar a la era móvil y audiovisual (2010-2016) y con aplicaciones enfocadas en el contenido visual y rápido, destacando Instagram (2010) y el fenómeno de videos cortos TikTok (2016) y que nos lo recuerda una consulta a nuestra IA, fue que en República Dominicana surgieron las redes sociales y a partir de ellas, los lupanares mediáticos de opiniones atrevidas y puntualizaciones mordaces, que han terminado tomando por asalto la libre opinión y acorralado al periodismo profesional.

La influencia ha sido tan aplastante, que los medios tradicionales y para defenderse, debieron crear sus propias redes sociales, adoptándolas como mecanismos de supervivencia, que diez años después, su desarrollo y crecimiento permitió que los medios tradicionales crearan sus propias plataformas digitales y dando paso a un nuevo tipo de periodismo, digamos electrónico y pretendiendo ser contrapeso del nuevo y anárquico de las redes sociales independientes a sus pares en los medios tradicionales.

Gracias a esta evolución en las comunicaciones, que indudablemente favoreció el discurso social, apuntaló el otro político y le dio carta de adultez al nuevo esquema de periodismo electrónico de pura denuncia y atropellante accionar y en manos de ciudadanos, quienes en líneas generales, reaccionaron con cierta violencia anímica y anárquica y al sentirse hastiados del sistema periodístico tradicional de la autocensura y el privilegio de pocos para ejercer como guías de la atrapada opinión pública, surgió a gran estrepito el periodismo del linchamiento verbal y solo avivado por el odio y el resentimiento de muchos que no habían encontrado un mecanismo para dar paso a sus frustraciones, animosidades y complejos.

Entonces y en vez de que este periodismo nuevo evolucionara creando un mecanismo de opinión y denuncia en base al sentido común y para favorecer el discurso libre y la opinión independiente, las redes sociales y en gran mayoría, fueron tomadas también por asalto y por parte de un lumpen proletario barrial de puro descontrol en la forma y en el fondo de como expresarse y el que atrevidamente,  fuera asimilado y en el caso dominicano por parte del gansterismo empresarial, que entendió, que esta nueva manera de enfoque licencioso de opinión y bien manejado, podría ser herramienta fácil para sus intereses.

Es ahí cuando surgen los llamados lideres de opinión de pura difamación e injurias y quienes en sociedad con la corrupción existente y esta, fundamentada en la partidocracia y sus redes de partidos políticos y agentes de manipulación propagandística al servicio de ricos y gobiernos, que ha sido el grosero mecanismo de perturbación social tan extrema, que por su descontrol, las autoridades  y en vez de autocriticarse, han decidido por crear una especie de cartel supuestamente legal  en base a la “interpretación” subjetiva de cuanto se diga en las redes sociales y llevándonos a la situación de ahora, que la libre opinión, el libre disentimiento y la libertad de palabra, han sido las primeras víctimas y junto a la libertad de prensa y por parte de una partidocracia decidida a ajustas cuentas con el proceso hasta ahora indetenible, de difamación e injurias a gran escala.

Así se tiene, que ante las puertas de la entrada en vigor de un código penal reformado, que contiene disposiciones totalitarias de puro ariete contra las redes sociales y sin importarles lesionar por derivación el sagrado derecho a la libre expresión y difusión del pensamiento ciudadano, el gobierno ha aprovechado la histeria legislativa y para crear su propia herramienta seudo legal, ahora conocida como “ley DNI” y la que para mayor sorpresa, fue inspirada en la redacción provocadora y de nada menos que de los principales directores de medios y el apoyo de los presidentes de la Asociación de Diarios así como del Colegio de Periodistas y todos, constituyéndose en la mandarria que ninguno de ellos ha podido tener para enfrentar las opiniones disidentes en las redes sociales y sus lupanares.

A partir de esta realidad, ¿qué no podría hacer el gobierno de Luis Abinader, PRM y Competitividad y para imponer lo que ya es evidente, de un sistema de ley mordaza a gran escala, que de permitírsele, arrojará a la nación hacia una dictadura de facto por la que dos formas de periodismo se encontrarán absolutamente enfrentadas y enemigas?

De esta manera, personas que no tienen calidad moral alguna y porque sus carreras públicas en las instituciones del Estado han sido corroídas por las peores expresiones de delincuencia política y social y al aprovechar sus posiciones de poder dentro de los tres poderes del Estado, para aplastar a los que entienden sus detractores  y peores enemigos y en alianza con jueces y tribunales y en cierta manera con el mismo gobierno desde el ente de las telecomunicaciones, INDOTEL y quienes aprovechando las debilidades morales y profesionales de determinados voceadores de todo en las redes sociales y programas en you tube, han logrado que jueces psico rígidos interpretaran los textos al acomodo de los sectores cuestionados y por lo que hace seis meses y ampliado a más desde hace dos días, ya se vieron las primeras condenas de secuestro en alta mar de un creador de contenido que lleva ya una serie concatenados de procesos legales dirigidos a darle la República por cárcel o lo nuevo  de un año de cárcel y millones de pesos de multas u otra disposición de apresamiento inmediato para los dueños de dos lupanares mediáticos, cuya pasión en la expresión es tal, que no deja a nadie indiferente y el público, casi aterrorizado, preguntándose cuando le podría tocar un invectiva o insulto.

Sin embargo, el hecho de que seis tribunales hayan impuesto sanciones correctivas contra la opinión sin control  de determinados influenciadores y teniendo otro cercano al Poder Ejecutivo  anterior y al actual en su mira y el que está al rojo vivo por sus continuos desafueros “ablativos”, que veamos, que ciertamente, el sistema legal dispone de las herramientas correctivas, que al aplicarse, hacen innecesaria las aplicación de leyes represivas o de un código penal reformado y redactado exclusivamente por legisladores de gran rastro delictivo, quienes temen, que el dedo acusador se levante y les señale por sus incontables tropelías.

A nuestro modo de ver, pensamos que el presidente de la República, debería darse un tiempo y no aplicar a lo inmediato, ni la ley DNI y tampoco la parte represiva contra la libre opinión contestataria del nuevo código penal y por lo menos, hasta esperar y ver, si en las redes sociales la histeria desaparece paulatinamente y la opinión profesional se impone y para ello, tenemos una sugerencia: Que la Consultoría Jurídica del Poder Ejecutivo establezca una serie de seminarios sobre el ejercicio del periodismo desde el punto de vista legal y constitucional y como acción de responsabilidad cívica y política, para medios, periodistas y comunicadores y a los tres meses ver sus resultados y para entonces decidir.

De ahí que concluyamos diciendo, que si periodistas y comunicadores tuvieran algún tipo de alfabetización o preparación legal, muchos no incurrirían en las graves fallas de difamación e injurias en sus ejercicios comunicacionales y agravado ahora por youtubers, quienes prácticamente, asumen, que disponer de un micrófono les da licencia para insultar o vejar. Con Dios. (DAG) 13.06.2026

 

 

 

 

 

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