Cada día que pasa, se hace evidente que el presidente Luis Abinader entiende, que para fortalecerse en su poder absoluto, debe facilitar toda suerte de políticas que propendan a aumentar las debilidades de los conciudadanos que considera sus súbditos o lacayos.
Por lo pronto, ya dentro del cuartel, su palabra es ley, batuta y constitución, mientras que en el plano civil, es de poder personal autoritario y con un ánimo apenas disimulado de gran rencor contra quienes se atrevan a llevarle la contraria o asuman un cuestionamiento mínimamente crítico, mientras que para los que entiende contestatarios, la represión es su signo más brutal y específico y dirigido a la afectación moral del objeto de sus rencores y en su parte más critica de obligarle a subestimarse.
Por eso su poder es tal, que ni siquiera quienes se sienten acorralados por los mecanismos de manipulación que emplea mediante su aparato de prensa y propaganda principalmente y después en base a la repartidera de contratos de obras y de servicios, donde ha logrado que miles de dominicanos descubran que su estado de necesidad les sirve de pretexto para que el gobernante los utilice y manipule de acuerdo al nivel de aspiraciones, ambiciones y apetencias que cada uno encierre.
Precisamente por este tipo de comportamiento y lo que se nota en la empleomanía del Palacio Nacional, allí la mayoría de sus burócratas y quienes de milagro no se arrastran o se muestran más serviles que todo lo que sus majaderías les imponen, pues y esto es lo contradictorio, de que como la mayoría son unos sinvergüenzas y saben que Abinader conoce de sus excesos, para evitar castigo, entonces su nivel de vasallaje llega al de alcahuetes pura y simple.
Al darse este comportamiento tan infame, lo moral desaparece y el gobierno y en la practica, se muestra como lo más parecido a un gran lupanar y en el que, si todavía no está a nivel de casa de citas, es por la verticalidad y firmeza de la primera dama, mujer de gran reciedumbre moral, que tiene a raya a todo el mundo y ni se diga a su esposo, mientras sus hijas y las tres inteligentes e integras, les sirven de escudo protector.
Ahora bien y en esto hay que hacer una puntualización, la mayoría de los hombres que tienen sangre árabe o turca, siempre se inclinan por esa cierta intención de favorecer lo libidinoso y amoral y mucho más, si entienden que deben aprender a utilizar el poder político o empresarial que manejen para su gozo personal y en esto y hay que decirlo con rotundidad, Abinader no es la excepción.
De ahí que dentro del gobierno existan áreas de libertinaje moral de gran disolución y por eso los escándalos bajo la mesa y el nivel de corrupción llega a niveles “íntimos” tan reveladores y trayendo de consecuencia, que aquellos que se entienden lacayos del presidente, son los primeros que ni siquiera guardan las mínimas formalidades que debe tener toda persona decente o integra.
Dándose el resultado, de que una de las razones del por qué los niveles de corrupción política y administrativa, sencillamente han roto los limites y que es el factor que provoca, que dentro del mismo gobierno los controles morales y administrativos no funcionan y por ese comportamiento en el que todo anda como caña para el ingenio.
Y de esa forma, ciertamente que un gobierno no puede ni debe manejarse y peor, que por semejante retroceso moral, el espíritu de la nación y en sus capas más jóvenes, solo es de promiscuidad, amor por lo fácil e ingesta descontrolada de drogas, mientras los teteos han sido convertidos en la expresión peor de libertinaje mundano y teniendo de herramienta intermedia a ciertos youtubers que ofrecen una «coreografía» de agentes de placeres íntimos y de ambos sexos, expertos en utilizar el micrófono como puerta de entrada al nuevo tipo de prostitución sexual «controlada» y para ejecutivos de todos los bandos e inclinaciones promiscuas.
Sucediendo esta situación, porque Abinader sabe, que en la medida que la gente prostituye sus sentidos, se convierte en masa fácil para el control gubernamental y en esto, solo hay que ver el descarnado e indecente comportamiento de la mayoría de los medios y sus propietarios, directores y periodistas o de los comunicadores en las redes sociales, donde el que no brinca, corre o salta, termina planeando en su locura de hacer dinero a como de lugar y mucho mejor, si es del gobierno o de la empresa privada que les llega, donde también la amoralidad es la regla a seguir y gracias a la terrible inversión de valores morales que desde el 2020 propicia el PRM.
Razones poderosas y para entender como esta nación y cada día se pierde así misma y su gente y en mayoría, no tiene la menor idea y tampoco quiere conocerla de lo que debe ser el comportamiento de un ciudadano en un país que se precie de conducta democrática y moralmente inobjetable.
Razones también y más que suficientes las que ahora tiene Abinader, quien hasta ahora y que se conozca, todavía no ha mandado a matar a nadie o disponer de unos incontrolables -él que admira tanto a Balaguer- para que se encarguen de “neutralizar las apetencias desbocadas”.
De esta manera va el gobierno y la República desintegrándose moralmente, pues hasta el factor religioso, el institucional y los demás factores, bailan el mismo ritmo de concupiscencia, descontrol moral y afán de enriquecimiento desproporcionado que el poder ofrece.
¿Qué nos deparará el futuro cercano?, más conflictos y divisionismo y peor, en la medida que se note, que Abinader procura imponer la dictadura abierta dentro de un concepto a lo uruguayo de gobierno cívico militar y como el joven presidente no le da la gana de escuchar a nadie y solo sí golpear y duro a quienes entienda sus adversarios mediáticos más recalcitrantes, que es la última frontera que le toca derribar y ya la alta burguesía y junto a la alta burocracia le tiene miedo, pues acostumbraos sus miembros a los favores, prebendas y canonjías oficiales, ni por asomo quisieran irritar a quien en verdad es la fuente de sus riquezas y poder. Vamos su nuevo tipo de benefactor.
Además, está visto que la política y toda -oficial y opositora- Abinader la maneja y controla también, que de hecho, se ha convertido en el gran titiritero que a su sola voluntad y desde los tres expresidentes y los lideres empresariales y bancarios y ni hablar de los mediáticos, los tiene al comer de su mano. Realmente, tanto poder concentrado es alucinante y de suyo conteniendo su propia trampa y que es su mayor debilidad: Sobreestimarse y creer que todo lo puede y que hace lo que quiera y a placer.
En fin, no hay tampoco extrañarse respecto al por qué decimos, sobre el gran éxito de Abinader: Frenar la calidad de vida de la clase media a media, aumentar la de la clase pobre por medio de subsidios de todo y aumentar el clientelismo dentro del gobierno y el PRM y para garantizarse un peso político propio. Con Dios. (DAG) 12.09.2026






