Para comenzar, el noventa por ciento de lo que se ha dicho sobre lo que voces interesadas que han denominado el reperpero de cuartel y de un sector del PRD, que se refiere a una “revolución de abril de 1965”, hay que puntualizar, que todo es falso. Que muy poco tiene visus de veracidad y que en líneas generales, fue un grupo de oportunistas de la baja burguesía -civiles y militares- que armaron un alboroto de lo que sí resultó el colapso del estado de derecho, con el derrocamiento por sí mismo del segundo gobierno del Triunvirato presidido por el comerciante, Donald Reid Cabral, representante de los dueños de ese gobierno, la familia Vicini.
El 23 de abril, un capitán del Ejército de apellidos Peña Taveras, profundamente influenciado por el locutor y entonces agitador, José Francisco Peña Gómez, cuyo nombre de origen haitiano era Ogui y apellido Pie y quien había nacido al occidente de la isla, abrió los arsenales a su cargo en una fortaleza de la periferia capitaleña y lo que el locutor aprovechó para incitar a la gente a que fueran allí y recibieran fusiles y ametralladoras “para derrocar al gobierno”.
Los periódicos de la época, principalmente El Caribe y el Listín Diario, se prestaron a amplificar aquel alboroto de cuartel y de ahí devino el llamado “estallido revolucionario” escenificado y de acuerdo con registros estadounidenses, por 61 jóvenes “izquierdistas” y quienes en realidad eran militantes comunistas, con odio profundo hacia EEUU y preparados en Cuba y muy pocos en la URSS y hoy y los que están vivos, son retirados millonarios gracias al tráfico de influencias desde el poder.
Debido a ese eco mediático, una mayoría de curiosos salió a las calles y uniéndose a los alborotadores que ya tenían armas de guerra. De esta forma entre la tarde del día 23 y hasta la mañana del día 28 cuando EEUU y para impedir una revolución castro-comunista, desembarcó 20 mil efectivos militares de los 42 mil que previamente había anunciado y acompañados de armamento de guerra como tanques. Nadie de “los alzados” y tampoco de la población había muerto como producto de la refriega esporádica que los alborotadores hacían y avivado, porque policías y guardias se retiraron a sus cuarteles y hasta ver el giro de los acontecimientos.
Desde el 28 se inició el desgarre de vestiduras, pero sin que a “los revolucionarios” se les ocurriera enfrentar bélicamente a las tropas estadounidenses y las que rápidamente acordonaron las 42 cuadras de la ciudad colonial en la parte sur oeste capitaleña y desplegando tanques de guerra en varias intersecciones.
Fue para la mañana del 29, que los supuestos instigadores de “la revolución” comenzaron a idear la manera de como hacerse ver y entender que se encontraban en condiciones de pelear con los soldados de ocupación. Y lo que se gestó en la casa de un izquierdista de apellido Pichirilo, cuyo historial “revolucionario” consignaba que había viajado en el Granma con Fidel Castro, cuando esté desembarcara clandestinamente en Cuba.
Pichirilo y junto a un italiano de apellido Capozi organizaron los comandos, grupos de 15-20 jóvenes la mayoría, que a lo inmediato asumieron control de policía y prestándose a perseguir a uno que otro comerciante próspero de clase media baja y empleados públicos de cierta notoriedad e intimándoles a que “pelearan por la revolución”.
De esa suerte transcurrieron días y horas hasta el día tres de mayo, cuando “el fervor revolucionario” hizo que algunos jóvenes salieran a batirse y ocurriendo en una parte del puente Duarte que unía los dos lados de la capital dominicana en su parte este y extendiéndose “los combates” a la parte barrial denominada Villa Francisca y en donde efectivamente sí hubo intercambio de disparos, pero con una particularidad, que cuando llegaba el mediodía “!os revolucionarios” interrumpían los disparos y porque tenían que irse a comer y gritand,o le decían a los soldados estadounidenses, que volverían a las tres”
Ni que decir, que para aquello soldados, era algo inédito y generando en los ocupantes, lo más parecido a “un choque cultural” que les permitió entender, que a esos dominicanos no había que tomarlos en serio. Producto de esas escaramuzas, si murieron diez personas de bala e incluido uno o dos estadounidenses, fue mucho.
Por eso y al momento de “la guerra”, esta se detuvo y porque entonces medió la política y sobre todo la llamada “mediación de la ONU y la Nunciatura apostólica” con el embajador Mayobre a la cabeza y lo que de hecho detuvo las escaramuzas.
A todo esto, en el país había un gobierno “de reconstrucción nacional” que presidía uno de los que participaron (el ex subdirector de la Cedula, Antonio Imbert) en la emboscada librada a Trujillo y por la que el hombre fuerte murió batiéndose a tiros la noche del 30 de mayo de 1961 y otro “gobierno” instalado en la zona colonial que encabezaba el coronel Caamaño quien una semana antes, dirigía las fuerzas represivas cascos blancos, deviniendo ahora en “héroe revolucionario antiyanqui”.
Cuando todo esto se presentaba, la República tenía menos de dos millones de habitantes y era una mayoría campesina y no iletrada y cerca del 80 por ciento, todavía trujillista y con industria primaria ligera, pero con la característica, de que para el 1964, el triunvirato tomó el primer préstamo de 25 millones de dólares al FMI, exigencia que había que cumplir y porque en Washington rechazaban que el peso oro dominicano valiera más que su dólar y que aquella economía no le debiera ni un centavo a nadie -país o institución- del exterior. Mientras, ya el proceso de desmantelamiento del aparato militar criollo que había llevado al país a ser la primera potencia militar del área y fuera de EEUU había comenzado y bajo la instigación de los agregados militares estadounidenses, quienes por ejemplo, compraban las piezas claves de la fábrica de armas San Cristóbal.
Entre mayo y septiembre tres (ese día quien escribe regresaba de sus estudios de ingeniería social en EEUU) hubo un tiempo estéril de discusiones políticas y azuzadas por el PRD y otras fuerzas políticas, hasta que se logró un acuerdo para que los dos gobiernos renunciaran y su lugar fuera ocupado por uno provisional y de un año encabezado por el diplomático Héctor García Godoy y el que se instaló el 3 de septiembre.
A partir de ese hecho y desde ese día, “las fuerzas reaccionarias” del Ejército, en particular las del Centro de Enseñanza Militar CEFA y con el nuevo jefe militar instalado por las tropas interventoras, el general Enrique Pérez y Pérez, iniciaron lo que se llamó “operación limpieza”, cuyo único propósito fue el de “limpiar el país de comunistas”.
Si recopilamos, caemos en cuenta, que desde el 23 de abril al 03 de septiembre de 1965 y producto de escaramuzas y refriegas, si hubiesen muerto 100 personas en todo el país era mucho….Pero a partir de ese día y a responsabilidad de García Godoy, la “operación limpieza” produjo cerca de 300 muertos y hasta que GG entregó el poder al nuevo presidente constitucional, Joaquín Balaguer, quien le había ganado las elecciones más sangrientas al político del exilio en Cuba, Juan Bosch, quien y por temor de que lo asesinaran, nunca salió de su casa, hasta el día de las elecciones, cuando fue a votar rodeado por más de doscientos espalderos “revolucionarios”, que nunca le presentaron batalla a “los yanquis”.
Sobre este particular hay una fotografía enormemente reveladora de la falsa propaganda que se instauró: Un muchacho de no más 26 años y quien años después relató lo ocurrido, “medio borracho, salí a comprar una botella de ron, encontrándome con que soldados estadounidenses obligaban a los transeúntes a que recogieran la basura en las calles y ante lo cual, me cuadré”, es decir se puso en ánimo de pelea y frente al joven soldado estadounidense que se tensó y colocándose en alerta frente al aparente desafío y lo que de ahí no pasó y justo en el momento, que un fotógrafo pasaba por el lugar y tomó la foto que después le dio la vuelta al mundo y diciéndose la falsía, de: “un valiente dominicano enfrentando a un invasor soldado yanqui”.
En resumen: Nunca hubo los «miles de muertos» que la propaganda mediática de izquierda pregonaba y la prueba mayor es, que nunca se han descubierto fosas clandestinas y exactamente lo mismo que en el 1937 con lo de la falsa «matanza de haitianos», desmintiendo de este modo las versiones anti dominicanas de ambas épocas.
Entretanto, el mundo se desenvolvía en lo más duro de la guerra fría y que se había iniciado el 12 de marzo de 1947 y terminando el 26 de diciembre de 1991 con la desaparición de la URSS, pero que a la mitad de 1965, en el territorio nacional se libraba con notoria beligerancia entre “comunistas y anticomunistas” y dando por resultado cerca de 500 muertos a agosto de 1978, cuando el PRD llegó por primera vez al poder. Después la guerra fría pasó a ser un asunto académico y dialectico básicamente.
Mientras la nueva realidad dominicana que nació con la instalación del nuevo gobierno el 01 de julio de 1966, tuvo con Joaquín Balaguer un gran cambio positivo, un gobierno fuerte y desarrollista que en doce años (1966-1978) entregó la economía en salto automático y la que para el 1986 con los dos gobiernos del PRD: 1978-1986 tuvo un alarmante retroceso, que empujó a los electores a sacar a Balaguer de su retiro y elegirlo de nuevo para presidente en el 1986 y hasta el 1996 cuando entregó al PLD, quedando este hasta el 2000 y retrasando los electores de nuevo, la economía y al elegir al PRD (Hipólito Mejía 2000-2004) por lo que para el 2004 se le vuelve a sacar del poder y hasta el 2020 el PLD quedó en el poder con dos presidentes y cinco periodos presidenciales, que de tan productivos, catapultaron a la economía…y volviendo entonces y en estos últimos seis años, a otro retroceso descomunal con el PRD reconvertido como PRM, ahora con el gobierno prácticamente sin liquidez y habiendo metido a la nación en una terrible deuda de 78 mil millones de dólares, que los dominicanos que nazcan en el 2075 todavía estarían pagando.
Ya los dominicanos somos 12 millones de personas en el territorio nacional y tres millones en el exterior, la mayoría como nacionales de otros países y con un PIB de 147 mil millones de dólares. Pero la ciudadanía está terriblemente pobre y el gobierno solo trabaja para los ricos empresarios y todas las formas habidas y por haber de empresarios derivados del narcotráfico, el lavado de activos, el contrabando y la evasión fiscal, en tanto a nivel de la población la ha adormecido con los subsidios sociales, la ingesta de drogas y la anarquía ciudadana casi a lo absoluto.
Y teniendo un fenómeno social, de una composición humana de dos millones de estadounidenses de origen dominicano, cerca de un millón de haitianos de origen dominicano y un insipiente nuevo núcleo social de 100 mil robots que a partir del 2050 darán paso a un nuevo dominicano, pero humanoide y en lo que el hacha va y viene, con unas elecciones a la vista dentro de dos años, en la que participarán 8 millones de electores, con cerca de 6 millones entre 18-48 años, que decidirán el destino nacional en el 2028 y en particular los nuevos electores que nacieron en el 2008.
Sobre esto último nada se habla y tampoco se discute, la gente está anestesiada y solo pensando cómo salir de su estado de necesidad, mientras los ricos empresarios y desde el CONEP y el Consejo de Competitividad, exigiendo que el gobierno les de mas poder del que ya tienen y suplantando el ministerio de Hacienda y la dirección general de Presupuesto y dominándolo todo desde su manido concepto de “alianzas público-privada”. En paralelo, el gobierno vive entre la corrupción y el dispendio, la propaganda y la represión policial y desde su aparato de propaganda, mintiendo a más no poder.
Al hacer la radiografía que abarca estas seis décadas, concluimos diciendo, que entre Abril 1965-Abril 2026: De economía subdesarrollada a economía emergente y en el mismo lapso de 61 años, otro tipo de dominicano y en la mayoría de los casos. Nada dominicano y en su origen como tal. Con Dios. (DAG) 25.04.2026
imagen: supuesto enfrentamiento de un dominicano y un soldado estadounidense
última actualización: 09:45 am.





