¿Qué debe importarle al gobierno, que de buenas a primeras se desate un fuerte debate mediático por el que dos posiciones ocupan la atención de una expectante y atrapada opinión pública y la que hasta ahora, solo había entendido que dentro del periodismo existe un fuerte grupo de farsantes de opinión y para colmos, recibidores de ingresos y canonjías oficiales como antes no se había visto y de paso, con la sospecha de ser agentes encubiertos de políticas e instituciones extranjeras, de abierta actitud política totalmente anti dominicana y como lo es el ramal político criollo de la USAID, la mal llamada “Participación Ciudadana”?
Lo evidentemente sospechoso, es que la cuadrilla de periodistas usaidianos que han sido señalados por el dedo acusador de quienes les entienden amoralmente sucios, es un grupo que públicamente conspiró abiertamente en el 2020 para derrocar al gobierno anterior del PLD y con la complicidad manifiesta de los dueños de los medios de la prensa mercancía englobados dentro de la concentración de medios en pocas manos y quienes ahora y en agradecimiento por “sus servicios desinteresados”, el presidente Luis Abinader ha colmado de ingresos y cuotas de poder tan significativas, que de pronto, los que no tienen cargos públicos directos, entonces y vía hijos o familiares, han sido cubiertos de millonarios contratos de obras y servicios y simplemente porque fueron ruidosos propagandistas a favor del entonces candidato presidencial Luis Abinader del PRM.
Al conocerse esta realidad, el antifaz seudo moralista que cubría los rostros de los siete miembros visibles de la cuadrilla de agentes periodísticos usaidianos, no solo que se cayó sino que toda la atrapada opinión pública e indignados muchos de sus miembros, entienden poco menos que aborrecible e inmoral el comportamiento de esos agentes periodísticos gubernamentales y de quienes ahora se sospecha, que paralelamente, han sido favorecidos con “presupuestos de asistencia” de la entidad estadounidense USAID y vía la oenegé Participación Ciudadana (PC) y siendo esta última la cara “dominicana” de la entidad estadounidense y en base a presupuestos regulares entre 24 y 100 millones de dólares y con uno pendiente de cerca de 700 millones de pesos que quedó en veremos desde que en Washington,, el presidente Donal Trump determinó la suspensión provisional de la entidad y de sus presupuestos y hasta que una auditoría forense marque la verdad sobre el uso de esos fondos.
Por eso y en razón del profundo debate surgido a nivel nacional se entendió una anomalía jurídica dirigida a afectar la idiosincrasia y mentalidad dominicana mediante la aplicación de esa peligrosa agenda 2030 que desfavorece la unidad familiar normal de hombre y mujer e incentiva la puesta en duda de la existencia de los dos sexos naturales, más el envilecimiento de la moral pública fomentando las uniones LGBT y el feminismo a ultranza, ese que habla de que la niñez puede tener sexo a edad temprana y con adultos, etc. Y lo duramente decisivo y de amplia traición a este país, de impulsar una política de migración ilegal masiva de haitianos ilegales y con el propósito ruin de que esta nación sea destruida en su dominicanidad absoluta y en lo que por lo visto hay serias sospechas, de que la cuadrilla mediática usaidiana que sirve a tales propósitos, sea la punta de lanza de tal política de atentado directo contra la nacionalidad dominicana y por vía de consecuencia, de absoluta traición a esta nación.
El pasado lunes, Abinader, quien ya había hablado de que aprovecharía la visita del secretario de Estado estadounidense Marco Rubio, para solicitarle que los presupuestos de la USAID para este país no fueran descontinuados, ahora defiende el sinuoso y mentiroso discurso, de que las iniciativas de difamación e injurias sean desechadas en los mass media y al mismo tiempo, envió un mensaje indirecto a su subalterno Poder Legislativo y para que allí se elabore una ley al respecto y amenazando abiertamente con eliminar a la publicidad oficial a los medios que su gobierno entienda que ejercen la difamación.
Sin duda, que Abinader y actuando como militante de la golpista Marcha Verde, no está viendo que con su actitud desatará una olla de grillos que le afectará lo poco de paz social que su gobierno ha conseguido.
Concretamente dijo que “debe existir una política gubernamental que restrinja el acceso a contratos de publicidad estatal para medios que difamen, propaguen noticias falsas o promuevan conductas que contravengan normas elementales de decencia” y en defensa abierta a la cuadrilla de periodistas usaidianos -todos suyos- que han sido señalados por sectores mediáticos populares y otros dentro de la atrapada opinión pública, como una logia de difamadores impenitentes, fue puntual al decir, “pero acusaciones como se han hecho de manera gratuita, falsa, eso lo primero que afecta es a la democracia dominicana».
A todo esto, lo otro que llama poderosamente la atención, es que la sutil amenaza presidencial de afectar la libertad de prensa y de opinión con el pretexto de que periodistas suyos e “independientes” han sido objeto de determinados señalamientos que ponen en tela de juicio su idoneidad profesional, es que si lo hiciera, chocaría frontalmente con las nuevas políticas del presidente Trump en materia de libre opinión y que tanto el vicepresidente Vance, expresara a los gobiernos europeos en la pasada reunión en Múnich, que EEUU no aprobará ninguna política atentatoria contra la libertad de prensa, información, disidencia y palabra y lo que a lo inmediato, el secretario Rubio ratificó plenamente.
Mientras, la cuadrilla de periodistas favorables a Abinader y todos usaidianos, los señores: Juan Bolívar Díaz, Altagracia Salazar, Huchy Lora, Marino Zapete, Edith Febles, Nuria Piera, etc., replican y como si realmente se pudieran sentir ofendidos con las imputaciones que colegas les hemos hecho y diciendo que llevarán “a los difamadores” a los tribunales, revelándose de manera indirecta, que parecería, que para el presidente de la República, ellos son más importantes que el resto de casi cinco mil periodistas, comunicadores y productores de radio y televisión o editores en las redes sociales, quienes a tiempo completo han logrado arrebatarle el monopolio de la comunicación a medios tradicionales, directores y jefes de redacción y también a todos los dueños de los medios tradicionales, los barones mediáticos, quienes como siempre y agazapados detrás de sus medios, cuidan de que algunos de sus periodistas y comunicadores sean sus ocultos traficantes de influencia a nivel de gobierno o de empresarios que son sus competencias en el mundo de los negocios.
El lunes en la tarde, habíamos escrito lo siguiente y que entendemos que es oportuno reproducirlo: “Los aprendices de brujo dentro de la comunicación. A propósito de la información que se generó la semana pasada en las redes sobre un grupo de periodistas o comunicadores señalados por supuestamente haber sido difamados, uno de estos, quienes en los últimos 12 años ha tenido el monopolio de la desinformación y el insulto procaz, plantea que llevará a la justicia a quienes se hubiesen hecho eco del dato que después resultó desinformación y que viniendo de quien se expresó, una persona empleada de la USAID y dicho por confesión propia, más parece el desahogo sordo de quien acostumbrada a un ego sobredimensionado, entiende que después del escándalo que le involucra podrá lanzarse jurídicamente contra quienes en el ejercicio del libre derecho a la información entendieron que el dato original era confiable y sobre todo, necesario de ser reproducido para conocimiento de la atrapada opinión pública y mucho más cuando la fuente vive en EEUU.
“Si la persona que amenaza con proceder en los tribunales, lo que necesariamente no significa que habría justicia, entiende que debe proceder, pues perfecto, está en su derecho, pero después que no se sorprenda que la realidad política le obligue a tragarse sus palabras. Tres mil periodistas y cinco mil comunicadores amenazados por siete individuos mediáticos altamente cuestionados en sus ejercicios comunicacionales, no es asunto de ignorar y menos creyendo quien amenaza, que realmente el gobierno la ayudaría judicialmente.
“Por eso, a esa persona hay que darle un solo consejo: Serénese y aprenda, que aquello que en principio le ocurriera y que pudiera extenderse tan pronto nueva documentación sea publicada desde el exterior y hablamos del gobierno estadounidense como del medio o plataforma WikiLeaks, por obligación debería hacerle ver que todavía la tormenta ni siquiera ha amainado.
“Además, para la persona quejosa, no debe ser extraño ese tipo de cuestionamientos, cuando junto con sus compañeros de oficio, siempre se distinguieron por atropellar la moral de otros y envilecer la comunicación manipulada, toda esa que les ha permitido ser una especie de aprendices de brujos, a los que de pronto, sus alas les han sido cortadas. Muchas veces, dejar pasar, es mejor que pelear. Le repetimos, serénese, los siete tienen más que perder. (DAG-OJO)”.
Mientras tanto, todo el mundo está esperando los detalles de cómo los presupuestos de la USAID fueron distribuidos a nivel mundial en más de nueve mil periodistas y medios y para favorecer la agenda woke. Resaltando el empeño estadounidense de llegar hasta las últimas consecuencias y lo que ha alentado al periodismo local a descubrir, quienes realmente y entre medios, periodistas y comunicadores criollos, fueron parte de ese tinglado de amoralidad a gran escala y de lo que en este país , ciertos círculos esperan que salgan los listados de los aportes directos de la filial local de la USAID o de su su fotocopia, Participación Ciudadana y justo en momentos que se espera la llegada de la nueva embajadora estadounidense, Leah Francis Campos, especialista en asuntos de inteligencia, data y espionaje.
En resumen, con su declaración del pasado lunes a favor de sus periodistas y comunicadores que han sido “difamados” por enrostrarles que no son tales y sí mercaderes de la pluma, la comunicación y la maledicencia a gran escala, el presidente Abinader se convirtió en juez y parte. Con Dios. (DAG) 19.02.2025





