Desde hace 25 años, es decir, 2001, el conjunto de los partidos políticos y como partidocracia y utilizando su mayoría legislativa, se dieron a la tarea de manipular y convencer a los dominicanos de que si se consolidara el sistema de partidos mediante el financiamiento directo “del Estado”, la nación podría garantizarse “una democracia plena”.
Tan abusivo pretexto, lo avalaron con reformas a la ley electoral desde el 1977 y las leyes de Presupuesto General del Estado, como la Ley Núm. 80-23 para el año 2023 y desde entonces, los partidos políticos y comenzando por sus lideres y siguiendo con los presidentes y secretarios generales de las cerca de 20 formaciones políticas, han sido convertidos en la especie de “burocracia social” paralela a la estatal, que no solo recibe fondos públicos y evadiendo la explicación de su uso, sino que desde el año 2020, ya contaban con un presupuesto de 3 mil 014 millones de pesos y a entregar en cuatro partidas y el que desde entonces y prácticamente cada año es aumentado con el menor de los pretextos y abusando de la buena fe de los contribuyentes.
Lo que nos lleva, que en todos estos años y contando desde el 2000, los contribuyentes le hemos entregado al Estado y para que mediante el gobierno de turno financie a los partidos políticos con una erogación global de 25 mil millones de pesos, que en sí son la muestra más hiriente y vergonzosa de parasitismo social. Dineros más que suficientes para que se hubiesen construido no menos de mil infraestructuras de orden y asistencia social o viales y para no hablar de fondos para la protección a la niñez desvalida, etc.
En cambio y en ese mismo lapso, cinco lideres y dirigentes políticos y en base a ese subsidio, se han hecho millonarios y abarcando los pagos millonarios para sus no menos de 20 fundaciones y generando una sangría abusiva y desproporcionada solo hija de la rapacidad de estos grupos políticos absolutamente insaciables y de suyo, verdaderos bandidos de escritorios quienes constantemente roban y saquean a la nación.
Solo hay que ver como despilfarran los otros presupuestos de cada año a cargo de las llamadas “cámaras legislativas”, donde lo peor del gansterismo político se ha posicionado y en base a una cuenta de fondos reponibles automáticamente y de no menos cinco mil millones de pesos cada año y que son manejados “a discreción” por los presidentes de las cámaras legislativas y quienes como cobertura a sus desafueros, apartan cada año no menos de mil millones de pesos en publicidad y prebendas para medios de comunicación -tradicionales y alternativos en las redes sociales y con lo que de esa manera tienen un escudo mediático protector que entre otras cosas, su trabajo es ocultarle a la ciudadanía como los “legisladores” dilapidan los dineros de los contribuyentes.
Pero si todas las fechorías anteriores son más que criticables, ¿qué decir de las dos exoneraciones de vehículos y sin limite de valor que diputados y senadores se auto adjudican cada año “y porque la ley lo dice” y lo que en paralelo ha generado no menos cien distribuidores de vehículos que son empresas de muchos legisladores y llegándose a la indecencia, de que uno de ellos adquirió un vehículo inglés de alta gama, de esos que se identifican como RR y que orgulloso, declaró que pagó 28 millones de pesos para adquirirlo y de los que 11 millones de pesos fueron exonerados.
Debe entenderse, que para que el despilfarro, robo y saqueo de los dineros de los contribuyentes llegue a niveles increíbles, ¿qué hablar de los legisladores dueños de bancas de apuestas o de préstamos de pura usura o los que traen furgones llenos de whisky (recién hubo uno que trajo dos y lo que aduanas le detuvo hasta que pagara los impuestos y resultó que el tipo “se movió en las alturas”, entiéndase, en el Palacio Nacional y para que en un dos por tres los sacara y ganándole más de cinco millones de pesos al importador que le vendiera el cargamento) y es de esa manera que la mayoría de los senadores y diputados son catalogados como delincuentes de cuello blanco y por eso, cada uno y cada año se embolsilla no menos de 50 millones de pesos extras. Conociendo esto, ¿se puede aceptar o justificar que encima haya que darles subsidios para partidos y extras para ellos mismos y por “el día de la madre, del padre, de navidad, semana santa”? etc.
Si le ponemos lápiz a todos esos dineros, se verá que cada año y potencialmente, cada diputado y senador tiene la probabilidad y en base a sus curules, de meterse en sus zaquetas 100 millones de pesos cada uno y aparte de las sumas anteriores. ¿Qué justificación hay para semejante depredación contra la ciudadanía? Absolutamente ninguna.
Esa y no otra es la razón, de que a pleno pulmón gritemos, que a la partidocracia no hay que darle ningún subsidio, que los partidos hagan como se hacía para los años setenta del siglo pasado, que todos tenían que buscar directamente el cubrir los gastos de sus formaciones políticas y nunca provenientes de dineros de los contribuyentes.
¿Acaso no es verdad que el gobierno y de demagogo, dice que rebajó al 50 por ciento el subsidio de casi tres mil millones de pesos de los partidos y lo que no es nada, cuando se viene a ver, que por los presupuestos “especiales” que hemos detallado, cada año los legisladores se embolsillan más de cinco mil millones de pesos en prebendas y canonjías de todo tipo y fuera de su presupuesto de subsidio anual? ¿Y es esto justo? ¿Que este grupete de bandidos políticos de escritorios, saquee de este modo a la nación?
De ahí que haya que insistir y hacerle ver a los ciudadanos, que todos estos políticos y tanto del legislativo, como del Ejecutivo y el mismo Judicial, todos ellos se adjudican los cargos públicos con el solo propósito de enriquecerse y robarle a los contribuyentes y lo que no es justo.
No vamos a seguir enumerando tanto saqueo y robo de los dineros públicos y por la repulsión que nos da, comprobar, que la llamada partidocracia está compuesta por una cueva de ladrones e indeseables, quienes en honor a la verdad, si en la República la corrupción no cundiera por doquier, debería de ser suficiente para sacarlos a todos y a patadas del poder.
De este modo tan criminal e indecente no se puede tener una clase política y menos con la otra ampliada como gobernante, en donde está la matica de los delincuentes grupos económicos y financieros que monopolizan el presupuesto nacional y los contratos de obras públicas y los otros de servicios otorgados graciosamente desde el Palacio Nacional.
Entonces, lo correcto debería de ser, que la ciudadanía se sublevara ante este abusivo estado de cosas, pero con tanta gente desalmada y drogadicta, no es mucho lo que puede esperarse en materia de corrección y lo que nos obliga a denunciar, el parasitismo social, burocrático e institucional disfrazado de subsidios a los partidos políticos y el que hay que eliminar drásticamente o perderemos nuestra nación. Con Dios. (DAG) 08.05.2026





