Esa terrible inversión de valores morales propiciada por una clase política inmoral y la que ha creado el esquema de “la radio lista para todo” y con la que, poco a poco se está destruyendo el alma nacional

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Cuando se anunció para la década de los años setenta, que el gobierno del presidente Joaquín Balaguer proyectaba y en una franja de siete kilómetros de largo por menos de 600 metros de ancho, la construcción del Parque Mirador Sur y al que le cruzarían dos amplias avenidas de este a oeste, la prensa de la época y ni hablar de los dueños originales de esas tierras, se opusieron tajantemente.

La mayoría gritaba, que se haría un “despojo” y que hasta se violaría “el principio sagrado de la propiedad privada” y para nada, esos obtusos, no cayeron en cuenta, que, al crearse el parque natural y biológico, el resto de sus propiedades aumentarían cinco veces su valor y simplemente, porque la plusvalía que generaría la obra anunciada les sería altamente significativa.

Meses luego y después de ríos de tinta por los que el sector mediático se opuso fuertemente, de buenas a primeras y porque reputados economistas demostraron que la obra a emprender les significaría una revalorización de sus propiedades y a la ciudad capital nacional, un cambio extraordinario de creación de nuevos indicadores sobre el valor de la tierra, entonces y gradualmente, quienes antes gritaban y se daban golpes de pecho, terminaron entendiendo que el gobierno de Balaguer y en vez de perjudicarles, les beneficiaria extraordinariamente, pero eso sí, debiendo pagar el impuesto de utilidades al momento de vender sus propiedades.

Hoy, nadie duda de que esa construcción y creación fue un paso sumamente acertado que favorecería a los munícipes y al tiempo de mejorar en perspectiva la cuota de nuevos valores de las propiedades del entorno y que volvió a repetirse con el parque nacional a orillas del río Ozama y al norte de la capital nacional.

Igual ocurrió con las construcciones de las agrandes avenidas troncales de norte a sur construidas por Balaguer para la capital nacional. Se recuerda, además, como el sector mediático y los lideres principales de los partidos de oposición con el PRD de aquel tiempo, los señores Bosch y Peña Gómez, advertían, que las mismas serían “obras suntuarias” y mucho tardaron en darse en cuenta, que, con esas construcciones, amplísimas extensiones de terrenos rurales, de golpe se convertían en solares urbanos y con ellos, se aumentaba en un cien por ciento el valor del metro cuadrado.

Exactamente, lo mismo ocurrió contra el amplio programa de edificios multifamiliares para familias pobres que vivirían en edificaciones de interés social y a las que los nuevos propietarios podrían hacerle en el tiempo, las mejoras y mantenimientos de lugar. El rechazo mediático y de los políticos fue unánime. Sin embargo, todas y cada una de todas esas obras de infraestructuras, más las veinte presas, represas e hidroeléctricas, su único destino era mejorar el nivel y calidad de vida de los habitantes de la nación y lo más significativo, todas hechas en base al ahorro interno y no por empréstitos con la banca local o extranjera.

El expresidente Boch por ejemplo y en una de sus declaraciones más desafortunadas, cuando tocó la construcción del Acuario Nacional, lo menos que dijo y respaldado por el PRD, fue la barbaridad, de que “el doctor Balaguer estaba construyendo una piscina para una ballena”.

De parecida manera llovieron las criticas cuando la construcción de la Plaza de la Cultura y su red de museos, más el Teatro Nacional y la Biblioteca Nacional y ni que decir, cuando se avisó de la construcción del museo y monumento funerario Faro a Colón y sin observar, que, gracias a tal edificación, el país tendría su imagen más auténtica de marca-nación. El desgarre de vestiduras en los ámbitos político y mediático fue colosal.

Fue indudable que de esta manera y por doce años, Balaguer y sus gobiernos, prácticamente reconstruyeron al país y al crear todas esas obras de infraestructura y las que también abarcaron canales de riego y toda suerte de obras capitales para el relanzamiento de la economía nacional, que, recibida en el 1966 como una economía en quiebra a la que la OEA tenía que pagar la nómina pública como un país subdesarrollado, Balaguer entregó en el 1978 a la nación con una economía que empezaba a ser reconocida como una progresivamente emergente.

A la fecha, el mismo PRD opuesto a todas estas obras y disfrazado como PRM, descuida terriblemente la mayoría de esas construcciones y hasta teniendo el descaro de plantear la soberbia mentira, de que “para los años que Balaguer estuvo en el poder, prácticamente no hizo nada a favor de la República”.

Para este tiempo, se supone que las nuevas generaciones (3) nacidas en estos últimos 62 años, se entiende que deberían estar compuestas por gente mejor educada y preparada que las anteriores al 1965, lamentablemente no es así, ahora la mala educación, la inversión de valores morales, la mediocridad y el alto grado de analfabetos funcionales que la República muestra, no ayuda en mucho para que esta nación, cuyos hijos la han llevado a los más bajos niveles de inconductas y desorden sexual, así como de las peores prácticas de corrupción a gran escala  y unido a un crecimiento vertiginoso del narcotráfico, en tanto la juventud en los barrios de las ciudades han perdido el norte y el desenfreno en todos los órdenes es la nota que destaca al dominicano de ahora y en gran mayoría  y todo, propiciado por la tremenda inversión de valores profesionales y morales en el sector mediático y en particular, en la radio, la televisión y las redes sociales y que unido a la quiebra del sistema educativo, no permite augurar la probabilidad de un futuro mejor, que el desastroso presente.

En este sentido, parecería, como que los dominicanos, ni quieren ni valoran a su nación y que todos y de una u otra forma conspiran contra la misma existencia de la República.

Si lo dimensionamos todo a peor, se presentan los efectos de la primera y segunda generaciones de inmigrantes dominicanos, ahora extranjeros de origen dominicano y quienes con un comportamiento de resentimiento y hasta de venganza absolutos hacia la tierra que los vio nacer, han impuesto y particularmente, los estadounidenses de origen dominicano y siguiéndoles los que vienen de Italia, las peores prácticas de lavado de activos, narcotráfico y contrabando en todas sus facetas y matices.

Concomitantemente, escuchar la radio y sobre todo una dirigida por un exitoso joven emprendedor, cuya familia, asentada en Nueva York y originaria de un barrio popular capitaleño y que ha creado la modalidad de “la radio lista para todo”, es encontrarse de golpe, con la parte más brutal de lo que es la falta de educación, doméstica y cívica y la ausencia de mesura y sentido común y en donde la procacidad, el insulto y las palabras subidas de tono, le han puesto sello a semejante muestra de expresión de pura perversión social  y la que ha encontrado un eco formidable en esa alucinante juventud urbana, que entiende, que con sus inconductas debe llevarse el país por delante.

Realmente, entendemos que el reto está, en que, o la mayoría de los dominicanos cambian su mentalidad estrecha y colonialmente dependiente o la nación está abocada a vivir dentro de un esquema de coloniaje mental sumamente corrosivo y el que definitivamente, lo que aún queda en su parte positiva de la mentalidad nacional, deberá de ir en rescate de los valores morales y esenciales de la nación.

En definitiva, solo diremos esto. Que esa terrible inversión de valores morales propiciada por una clase política inmoral es la que ha creado el esquema de “la radio lista para todo” y con la que poco a poco, se está destruyendo el alma nacional. (DAG) 26.05.2023