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Llamado de atención Hay que reivindicar a Trujillo volver a la verdadera historia y desnudar a los Vicini, los autores de la destrujillización para apoderarse de la economía y esclavizar económicamente a la República

Era el tiempo de los años de las décadas treinta a sesenta, la nación dominicana rural, sectaria, clasista y profundamente racista en lo social y de raza se proyectaba en el tiempo gracias a la egida de un hombre fuerte y profundamente nacionalista, como una de futura, que solo si sus propios hijos fueran unos imbéciles, podía desviarse de la senda de progreso y orden que el destino le había trazado.

También era un país de pocos, de un millón de habitantes en el treinta, a dos millones y medio en el inicio de la década de los sesenta y de gente de mentalidad entre ingenua y socialmente primitiva, acostumbrada a obedecer y a que la guiaran.

Ya después del paso del traumático proceso político, de un país de un solo partido, una familia guía y otras no menos de diez que se entendían la corte de la primera y quienes para ocultar sus resentimientos, animosidades y envidias, actuaban con el servilismo hostil y reprimido socialmente, de no decir lo que se piensa y tampoco actuar como libremente el espíritu quisiera. Ese país rural, sano en su conformación y limpio de tachas y simulaciones, comenzó a crecer y desarrollarse y haciéndolo desde un ámbito rural patriarcal a otro de “primeras familias” semi burguesas con pretensiones de aristocracia tropical trasnochada.

Y por ese estado de ánimo de acomodarse a lo que hay y para querer sobrevivir, la primera generación trujillista, cuyas edades no pasaban de los 30-35 años y nacidos en la Era de Trujillo (1930-1960) el mayor periodo de renacimiento humano y económico y de un país que estructuralmente era una aldea y que  en ese lapso se transformó en una nación y sí al precio de un aislamiento radical si se quiere y para preservar de la contaminación de la anarquía social proveniente del exterior y teniendo un régimen de mano dura para los rebeldes insensatos, que abogaban por “democracia” pero pensando en imponer la nueva dictadura partidocrática de ahora.

De esa pasta social se fundamentaron las tres generaciones nacidas a partir del 1960 y las que paulatinamente, conocieron todo cuanto de rebeldía política y social y como paso natural que un país en evolución primaria pudiera darse y hasta llegar a lo de ahora y gracias a la culminación del esfuerzo de sus propios hijos; a la nación rediviva, moderna y de corte de mentalidad audaz y cosmopolita primaria y ciertamente, siendo ahora la séptima economía del Continente al sur del Rio Grande y la primera entre las islas-estados caribeñas y con la amenaza interna de degradación moral y disociación social hija de tres generaciones de inmigrantes en EEUU reconvertidos en estadounidenses de origen dominicano y creyéndose, que aun siendo extranjeros se entienden como dominicanos y con derecho a suplantar a los dominicanos que nunca hemos cambiado de nacionalidad y quienes ahora -todos esos trasplantados-  desafían el orden y estatuto nacional de idiosincrasia dominicana de estirpe y peor, como el reducto geopolítico que quisiera destruir a la República desde sus cimientos.

Durante la Era de Trujillo, los 2.5 millones de dominicanos al 1960, sabíamos que nuestras mentalidades fueron conformadas dentro del espíritu y obediencia de civilidad hija de las predicas educativas del gran civilista Eugenio María de Hostos, el padre de la educación nacional.

La juventud y con una mayoría de hijos de inmigrantes económicos extranjeros, sabía que se vivía entre los “don señor y doña fulana y jefes políticos y sociales de palabra de gallero y con un régimen desarrollista”, que a sus treinta años ya daba nuestras de tener que reciclarse. Por ese régimen y la conformación social que tenía, ser servil con lo extranjero y dócil con los dones, era la premisa que cumplir y como no había medios de comunicación necesarios para ser suficientes, solo se atendía una voz, una música y un solo relato.

Primero se nos decía, que todos se lo debíamos a Trujillo y luego se juraba y perjuraba que por la valentía de unos pocos “sonaron las campanas de la libertad” y de esta manera, entre rancheras, juegos de pelotas y novelas mexicanas y una jerarquía católica subversiva y mal agradecida, la población era manipulada.

Si entre el 1930-1960 una sola familia era la guía de todos, para el 1961 y hasta ahora, otra se enseñoreó mediante argucias, trampas, vilezas, crímenes y saqueo consciente y consentido, de la riqueza nacional.

Con la Trujillo, la República renació pero con la Vicini, fue encadenada al desarrollo y crecimiento de una economía de industria ligera y una agroindustria dominada por el cultivo e industrialización de la caña de azúcar y hasta que ahora, somos una economía emergente con una población de más alfabetos  que en ningún otro tiempo y con proyección de cerca once millones de habitantes de mentalidad cosmopolita pero todavía aferrada aunque ya no tanto, a la tiranía de los dones, que los Vicini y las llamadas “primeras familias oligárquicas”(¿?) abogaban y cuyas influencias y que ahora ya han sido silenciadas por la entrada de una dinámica y joven clase media   hija de los contratos de obras públicas y las contratas de servicios y esa innata y que es innegable, clase de contratistas de obras y explosión de empresas no tanto familiares y sí de apertura e integración económica y financiera de amplia influencia estadounidense.

Los Vicini y mientras Trujillo era el poder, medraron a su sombra y para huirle a uniones con la familia reinante, enviaban a sus hijos a su patria de origen y para “no mezclarlos con la mugre negroide dominicana”, pero la que sin embargo, le era y es tan necesaria para dominar financieramente a esta República de “negros y mulatos”, que esa familia “de blancos” siempre rechazó con metódica frialdad y abuso de poder.

Hoy y dejando atrás los crímenes de ambos lados -los de los Trujillo, muy pocos para el poder aplastante que tenían y los de los Vicini, muchos más y para la ambición desmedida de hacer de este país su finca privada y la que ahora, gracias a la asociación con otros grupos económicos familiares de inmigrantes europeos la gran mayoría y el control amplio del sector financiero, los mass media vía la manipulación grosera del estado de necesidad de tantos, parecería que su tiranía difusa estuviera fuera de perder poder. Pero no es así.

Pues ahora y con la presencia de por lo menos dos de las tres últimas generaciones y una nueva nacida desde el 2000 a la fecha, parecería que su reino de alta burguesía pretenciosa y falsa y para el 2060 deberá de desaparecer en la reconversión del país semi industrial y a otro de ciudadanos con mentalidad progresista de alta tecnología.

De esta manera y sin caer en el vicio de las descalificaciones morales que fue la exitosa arma Vicini para descalificar a Trujillo y presentarlo como un monstruo a millones de dominicanos, se ha llegado a un punto, por el que los dominicanos de estos tiempos y por lo menos desde el 1996 a la fecha, comienzan a darse cuenta, de que los Vicini y lo que ellos representan, es un esquema que debe evolucionar y porque no solo que no es realista sino totalmente reaccionario, arcaico y retrogrado frente al mundo que se vive. Es y para decirlo crípticamente, una antigüedad.

De ahí que a Trujillo hay que situarlo dentro de la historia correcta, en tanto los Vicini deberán pasar por el cáliz de la amargura y la redención, mientras los dominicanos del dos mil cincuenta para allá, deberán convivir con humanoides y en la medida que sus mujeres dejen de parir, deberán crear la nueva República Dominicana de cara al siglo XXII y en la que no caben dones ni monopolios y menos conglomerados empresariales e industriales creyéndose dioses.

Entonces y al hacer abstracción de todo lo bueno y todo lo malo, desde el 1930 a este 2026, entendemos, que los dominicanos debemos dejar atrás las animosidades que nos han sido inculcadas y los odios que el sectarismo social ha impuesto y de una vez y por todas confrontarnos con nosotros mismos y sin recriminaciones ni cuentas por cobrar y solo entendiendo, que todos debemos renacer de nuestras cenizas morales, reivindicarnos y por lo que ahora planteamos, lo necesario y esto como un llamado de atención,  de que hay que reivindicar a Trujillo, volver a la verdadera historia y desnudar a los Vicini, los autores de la destrujillización para apoderarse de la economía y esclavizar económicamente a la República. Con Dios. (DAG) domingo 13.09.2026

 

 

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