No es posible entender el por qué de la desastrosa política secreta de deforestación nacional que el gobierno está llevando a gran escala y mucho menos aceptar que prevalido de su temporal poder gubernamental el presidente de la República se haya dispuesto a destruir de una vez y por todos los amplios pulmones de parques y bosques diseñados y construidos cincuenta años atrás y en lo que parece es una campaña sostenida de destrucción del medio ambiente.
Hasta hace poco, se conoció de la depredación que se está efectuando en el Parque Olímpico donde cerca de diez mil tareas (629 metros cuadrados cada tarea) han sido afectadas por la destrucción y derribo de árboles de todo tipo que tenían más de veinte años de plantados.
O la terrible devastación que se pretende llevar a efecto en al Parque Botánico Nacional con miras de apropiarse de millones de metros cuadrados y para dar paso a la ampliación de una avenida, mientras en la ciudad de Santiago está ocurriendo algo parecido con la construcción de un innecesario teleférico y ahora recién con el cese de operaciones del teleférico de la ciudad de Puerto Plata y con el pretexto de privatizarlo a allegados del régimen.
Y así por todo el país la política de deforestación está alcanzando niveles inimaginables y como también acaba de ocurrir con la expropiación de millones de metros en la provincia de Pedernales, arrebatados a la naturaleza para construir un proyecto de desarrollo turístico en Cabo Rojo y abarcando la privatización de hecho de la mitad de esa provincia de 35 mil habitantes y su accionar paralelo de expulsar de la misma a sus habitantes originales para entregarlos a un grupo turístico y económico, el Punta Cana y con el solo propósito de convertirlo en una unidad de explotación intensa en la que la parte del pueblo dominicano que nació y vive allí sea desalojada al completo.
Lo grave es que todo este desastre ocurre a vista de toda la nación y la mayoría calla y nadie hace nada por protestar vehementemente e intentar salvar su nación, es como si la generación actual, las drogas, la vida amoral y la corrupción de los subsidios para todo, le hubiese quitado su virilidad y nadie hace nada por salvar a su país y para preservarlo para las generaciones están naciendo hoy.
Solo hay que ver como medios de comunicación tradicionales, periódicos, plantas de radio y televisión y sus periodistas y comunicadores callan y en silencio consciente en la perpetración de este crimen continuo contra el medio ambiente o que, en el Congreso Nacional, los bastardos que hay allí y de tan corrompidos que están, ninguno exige explicaciones y mucho menos eleva algún tipo de instancia ante un tribunal para detener tan depredación.
Al mismo tiempo es inexplicable que el llamado liderato político auto denominado “responsable”, ese encabezado y dirigido por los expresidentes Mejía, Fernández y Medina, callan apoyando en silencio la depredación que se ejecuta de manera tan fría y calculada, mientras desde los medios de comunicación y de información de masas e igual en las redes sociales, el griterío de protesta es uno solo y alertando a la población el terrible crimen que contra el medio ambiente se está cometiendo.
En cualquier otro país con habitantes cívicamente responsables, haría rato que se habrían tirado a las calles y en protesta violenta contra el poder depredador y abusivo, que, de forma tan suicida atenta contra la supervivencia de su misma nación, pero alarma, que aquí no, que la gente ve como el gobierno les está destruyendo su medio ambiente y destruyendo sus recursos naturales y sintiéndose esa terrible sensación de cobardía nacional y grave ausencia de responsabilidad cívica, que de manera tan crudamente desnuda a las autoridades que están imponiendo y sin que absolutamente nadie dentro de la ciudadanía, haga algo para impedirlo.
¿Dónde están las iglesias, la sociedad civil, las fuerzas vivas, que no han capitaneado recias protestas contra esta insólita depredación de nuestros recursos naturales, que por la dimensión del daño que se está haciendo, pasarán treinta años para que la República recupere el bosque que se le está destruyendo?
¿Cómo es posible que las generaciones nacidas en el 1989 o en el 2007 y quienes ahora tienen 36 y 18 años no hagan absolutamente nada en materia de protestas cívicas o violentas para parar a un gobierno que cada día se muestra como el peor enemigo de la nación?
Si esta deforestación hubiese ocurrido entre el 1930 y el 1961, aquellas generaciones se habrían lanzado a las calles y hasta expondrían sus vidas para evitar que un gobierno les destruya su patria. Pero ahora que no hay enseñanza alguna de moral y cívica, que tampoco existe la política del servicio militar y que, para colmos, los mandos militares están haitianizando las filas de nuestras Fuerzas Armadas y ni se diga en la Policía Nacional, se hace evidente pues, que Abinader, su gobierno, el PRM y Competitividad, están decididos por destruir a la República.
Con esa presunción, protestamos vehementemente contra una autoridad desbordada, que parecería que tiene la pretensión de debilitar lo suficiente a nuestra nación y con miras de que en un momento dado destruirla y fusionarla con lo que todavía quede de Haití. Por amor de Dios, pero ¿es que nadie se está dando cuenta del crimen de patria que Abinader, el PRM y Competitividad y sus socios haitianos están haciendo para destruir y aniquilar a nuestra nación?
Nuestro planteamiento es, que en el Congreso Nacional, senadores y diputados deben hacer un pronunciamiento viril y vigoroso -.reiteramos- para oponerse a que el gobierno continúe destruyendo nuestra nación y ni hablar los gobiernos municipales y por lo que puntualizamos, que la terrible política de deforestación que tiene Abinader, está acabando con miles de metros de bosque tropical en la capital nacional y su periferia, en provincias, y con el apoyo cómplice de los medios de comunicación tradicionales y el consentimiento infame del Poder Legislativo. Con Dios. 18.07.2025





