Desde el momento que se hace una retrospectiva de la vida dominicana en sus ámbitos, político, empresarial y mediático, es fácil caer en cuenta de que se trata de un ejercicio colectivo y vergonzoso de engaño a gran escala, mediante el cual, un grupo de estafadores profesionales aprovecha la todavía cierta ingenuidad y de una población a la que se le ha adoctrinado en procura de que acepte la inversión de los valores morales y como “prenda de sacrificio” si se quiere tener o disponer de un mejor nivel o calidad de vida.
Por esa perspectiva, se puede entonces entender el cómo ha sido posible, que primero, un grupo de conjurados y traidores trujillistas de primera generación, treinta años después se descubrieron como “antitrujillistas víctimas de la tiranía” y junto a los gobiernos de facto del Consejo de Estado como del Triunvirato y quienes al crear una ley sobre “propiedades públicas” y la otra sobre actos notariales bajo firma privada como contrapartida a los actos auténticos, se le dio confirmación legal a un ministerio de expropiaciones de los bienes y activos trujillistas, que fueron saqueados por los nuevos “liberadores de la patria sufrida” y arrojando un robo a gran escala de más de 500 millones de pesos (la moneda nacional estaba a la par del dólar estadounidense) en perjuicio del patrimonio de toda la nación.
Mediante esas leyes, cuyos autores la confirieron como el instrumento legal para saquear al Estado y que fuera mecanografiada por los abogados y luego políticos, Víctor Gómez Bergés y Euclides Gutiérrez Félix y en ese entonces empleados del ministerio de referencia, “los antitrujillistas” lograron “recuperar” propiedades, que no solo nunca habían sido suyas, sino que les sirvieron de catapulta para convertirse y ya para los años ochenta, en la base de aquella alta burguesía que había establecido sus fueros mediante la creación casi al final de la década de los años sesenta, del decreto que instituyó el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP).
El CONEP, hoy la tremenda institución empresarial compuesta por 68 mil empresas que junto al Consejo Económico y Social (CES) y el Consejo Nacional de Competitividad (CNC) este gobierno les ha otorgado poderes absolutos y al grado, de que a este día, es la especie de gobierno en las sombras que tiene el control de los presupuestos de la nación y de la agenda de contratas de servicios y contratos de infraestructura, que solo son repartidos entre los 38 millonarios más importantes de esta economía y sus empresas y quienes controlan al CNC.
Es el CONEP y al mismo tiempo, el beneficiario del gran aparato de espionaje que tiene el Banco Popular, todo ese de inteligencia y data y el que le ha permitido rivalizar con la estructura de inteligencia DNI-Jochi y al grado, de que el presidente Abinader, a quien en verdad la alta burguesía lo tiene bajo dominio, es también la especie de supervisor de todo el aparato mediático, que también el CONEP controla y creando una supraestructura de poder de espionaje y contraespionaje, que cuando en este país la ciudadanía se dé cuenta de quien o quienes son los que realmente controlan al gobierno, la gente entenderá que el presidente del gobierno violentó totalmente su juramento constitucional de instalación.
Porque lo que está ocurriendo es sencillamente portentoso. La partidocracia, no solo se robó y secuestro el derecho a la libre escogencia electoral de los ciudadanos, sino que al mismo tiempo esta impuso que los partidos políticos estén por encima del voto de los ciudadanos y en particular de los independientes a ellos, generando de esa manera y al menos desde el 1996 a la fecha, continuas farsas electorales, que eran totalmente justificadas por ese nicho de corrupción a gran escala que son los medios de comunicación y de información de masas y actuando colectivamente como poder mediático absoluto de la alta burguesía empresarial y financiera.
De esta manera, así se tiene, que la gobernabilidad de este país descansa en la base falsa compuesta por empresarios, políticos, medios de comunicación y gobierno de turno y la que de tan poderosa y débil a la vez, ahora trata de obligar a Abinader a que persiga periodistas y medios independientes a todos los poderes públicos como privados y que utilice la ley 1-24 como justificación legal represiva que destruya y aplaste todos los medios en las redes sociales como en you tube, que los poderes mencionados quisieran tener bajo control, poderes, que se desenvuelven como verdaderos magos en materia de trilerismo y que como se conoce, no es más que el arte de estafar o engañar de la manera más sucia y continua y que ciertamente es la «especialidad» de la alta burguesía dentro del gobierno plutocrático de Abinader y el PRM.
Hasta ahora, la mayoría de los dominicanos no han caído en cuenta que entre empresarios, políticos y dueños de mass media le dieron forma al sistema partidocrático que le ha robado su libertad de escogencia, de decisión personal y también de libre albedrío y que por ello es que este país, mientras los ricos se hacen más ricos, la población no avanza y la clase media se estanca y como sus periódicos y plantas de radio y televisión se encargan de manipularlo todo, para su sorpresa, se han visto sobrepasados por la plataforma de libertades de expresión y autonomía propia de las redes sociales y cuyos influenciadores y productores, en menos de diez años les han quitado el monopolio de la opinión pública.
Justo porque esa es la parte que a la partidocracia le falta por controlar, es que se ha desatado la guerra del poder contra todos esos medios alternativos y los que e independientemente al libertinaje y procacidad que también allí vive, los medios en las redes se han convertido en la última frontera de defensa de la libertad de expresión y personal de los ciudadanos y sobre todo los de la mediana burguesía a los de a pie y quienes ya han empezado a hacer conciencia de quien es su verdadero enemigo y de lo necesario, de que todos los grandes influenciadores se preparen para librar la guerra política que determinará en el 2028 que la clase gobernante tenga que compartir el poder o atenerse al estallido social que empujará a la nación a la lucha decisiva por tener y controlar su destino.
Y es que ya está bueno y porque se ha hecho conciencia respecto a que la mayoría nacional ha sido bloqueada y obstaculizada por una clase gobernante de delincuentes de todo tipo y quienes practicando trilerismo o el arte de estafar o engañar de la manera más sucia y motivado por la ingenuidad de los dominicanos, esa clase bandidezca nos han robado nuestro país, pervertido a la nación e impidiendo que seamos dueños del destino nacional y que es el gran reto del 2028.
El estado debe estar por encima de la partidocracia y la alta burguesía y el gran reto es, o la clase gobernante o toda la nación en pie y para impedir que nos continúen robando la República o hacia la insurrección social. Con Dios. (DAG) 24.02.2025
imagen: Creador: Fco. J. Glez. Portal





